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	<title>Sul Ponticello &#187; Cine</title>
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		<item>
		<title>Moses und Aron (Schönberg &#8211; Straub y Huillet) y La Traviata (Verdi &#8211; Zeffirelli) [y II]</title>
		<link>https://3epoca.sulponticello.com/moses-und-aron-schonberg-straub-y-huillet-y-la-traviata-verdi-zeffirelli-y-ii/</link>
		<comments>https://3epoca.sulponticello.com/moses-und-aron-schonberg-straub-y-huillet-y-la-traviata-verdi-zeffirelli-y-ii/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 01 Sep 2019 06:24:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joan Gómez Alemany</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prisma]]></category>
		<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Estética]]></category>
		<category><![CDATA[Ópera]]></category>

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		<description><![CDATA[Segunda entrega de este análisis comparativo escrito por Joan Gómez Alemany entre las respectivas ópera-films: Moses und Aron de Schönberg, Straub y Huillet, y La Traviata de Verdi y Zeffirelli, precisamente en la desaparición de este último cineasta el pasado mes de junio.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-19421" title="063_prisma_moses-traviata-ii-2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/08/063_prisma_moses-traviata-ii-2.jpg" alt="" width="620" height="300" /></p>
<p style="padding-left: 30px;">&gt; <a href="http://3epoca.sulponticello.com/moses-und-aron-schonberg-straub-y-huillet-y-la-traviata-verdi-zeffirelli-i/">Ir a la primera parte del artículo</a></p>
<p><strong>Análisis de ambos films</strong></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">El <strong><span style="text-decoration: underline;">primer plano</span></strong> del film de Straub-Huillet <em>Moses und Aron</em>, empieza directamente con la página de la Biblia en alemán con el siguiente texto señalado entre corchetes rojo (Ex 32:25-28):</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/08/063_prisma_moses-traviata-ii-IMG1.jpg" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-19419" title="063_prisma_moses-traviata-ii-IMG1" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/08/063_prisma_moses-traviata-ii-IMG1.jpg" alt="" width="459" height="258" /></a></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>&#8220;Se percató Moisés de que el pueblo estaba descontrolado, pues Aarón no le había puesto freno, y ahora el pueblo estaba expuesto a las burlas de sus enemigos. Entonces Moisés se plantó en la puerta del campamento y gritó:</em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em> &#8211; ¡Que se pongan a mi lado los que están de parte del Señor! </em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>Y todos los levitas se unieron. Él les dijo: </em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>- Así ha dicho el Señor, el Dios de Israel: Que cada uno se ciña su espada al muslo, recorra el campamento y vaya de puerta en puerta matando a los culpables sin tener en cuenta si es su hermano, su amigo o su vecino.</em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>Los levitas cumplieron la orden de Moisés y aquel día murieron unos tres mil hombres del pueblo.&#8221;</em></p>
<p style="text-align: justify;">Con este inicio, los cineastas lo primero que muestran es la fuente de donde nace la ópera en su propia materialidad de la palabra (tema muy presente en el libreto). Pero esta imagen no sólo se presenta como una huella arqueológica, sino que su complejidad es mucho. &#8220;Cine en el que la arqueología se transmuta en ecografía, que busca horadar lo real para, yendo más allá de sus apariencias, revelar su sentido más profundo.&#8221; [1] La obra no se concibe como un todo cerrado, sino todo lo contrario, apuntando a su complejidad y sus contradicciones inherentes. Sin profundizar aquí, sólo señalar otros temas que se pueden relacionar provocando diversas posibles lecturas:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">La relación que se entabla entre el pueblo, Moisés y Aarón, el sacerdote y los otros personajes con el Dios antiguo del pueblo de Israel. Como señaló Sigmund Freud, no es el Dios del amor y la compasión que evolucionará con cristianismo desde la tradición judía. Sino el Dios de la violencia y el sometimiento, más cercano a algunos dioses antiguos que representaban las fuerzas destructivas de la Naturaleza.</li>
<li style="text-align: justify;">El contenido y texto del film (más allá de su &#8220;supuesto contenido mítico&#8221;) contextualizándolo en el momento de su creación, como en nuestra actualidad. Hay que destacar que el film es dedicado a Holger Meins, un ex estudiante de cine que se unió a la Facción del Ejército Rojo (RAF) a principios de la década de 1970 y murió de huelga de hambre en la cárcel.</li>
<li style="text-align: justify;">Los valores éticos antiguos &#8220;sustentados&#8221; por la Ley bíblica, frente a los actuales &#8220;gestionados&#8221; por el Estado y el Capital.</li>
<li style="text-align: justify;">Etc.</li>
</ul>
<p>Sobre el <strong><span style="text-decoration: underline;">primer plano</span></strong> de la <em>Traviata</em> no hacen falta comentarios&#8230;, queda claro quién es el que manda y pone el dinero&#8230;</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-19420" title="063_prisma_moses-traviata-ii-IMG2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/08/063_prisma_moses-traviata-ii-IMG2.jpg" alt="" width="478" height="269" /></p>
<p style="text-align: justify;">La <em>Universal</em> (es decir, los que imponen su palabra al universo y por &#8220;delante&#8221; del mundo), que añadiendo la imagen del globo terráqueo tan imperialista y colonial (hay que tener en cuenta que la productora se fundó al inicio del s. XX, momento auge del imperialismo. Sobre este tema véase el libro de Ella Shohat y Robert Stam, <em>Multiculturalismo, cine y medios de comunicación: crítica del pensamiento eurocéntrico</em>. Ed. Paidós) nos da una ilustrativa señal de por donde andan los tiros&#8230; (a quien hay que eliminar, o a quien hay que salvar&#8230;).</p>
<p style="text-align: justify;">Lo señalado arriba sobre la multiplicidad de lecturas y complejidades que una obra de gran calidad genera, en la <em>Traviata</em> obviamente no es posible encontrarlo ni intentarlo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Continuando el análisis del film de Huillet y Straub, <strong><span style="text-decoration: underline;">al inicio</span></strong> aparece el primer plano ya comentado junto a 6 planos más. Todos estos en silencio donde aparecen los créditos de la película. Destacaremos que es interpretada por la orquesta de la ORF (La orquesta de la radio de Austria) y dirigida por Michael Gielen. Tanto la orquesta como el director protagonistas de la historia de la música contemporánea, al haber estrenado numerosas obras de grandes compositores actuales. Luego aparece el título de la ópera y el número del acto. Sumando todo lo anterior, 8 planos con una duración total de 1&#8217;31&#8221;. El siguiente plano es la primera escena rodada en un único plano de 9&#8217;18&#8221;. La suma de todo es de 9 planos con duración de 10&#8217;49&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Los 9 primeros planos <strong><span style="text-decoration: underline;">al inicio</span></strong> de la <em>Traviata </em>tienen una duración de 3&#8217;29&#8221;, un tercio respecto del film anterior. Estos son extremadamente lentos comparando con los que aparecerán posteriormente. Ya que en este tipo de cine (el de industria), &#8220;la cantidad es calidad&#8221;, así cuando más sobreestimulado esté el espectador, no tendrá tiempo de aburrirse. Estos nueve planos primeros son justo las títulos de crédito, en el décimo empieza la primera escena. Aquí los intérpretes son la orquesta del Metropolitan dirigida por James Levine. Sin comentarios&#8230; Cabe señalar que aquí los planos iniciales tienen la mera convencional y retórica función de señalar el lugar donde se desarrolla la historia (París), y para que quede claro, la primera imagen es de Notre-Dame (en el estilo de una postal turística). Todo rodado en planos que en ningún momento están quietos (para que se entretenga mirando como un pájaro), gracias a grúas, travellings, zoom, etc. La función del encuadre general exterior (claramente de referencia naturalista-decimonónica, demarcando objetivamente las coordenadas espacio-tiempo), para luego pasar al plano concreto interior (décimo plano en la lujosa casa, es decir, en la propiedad privada), es una opción estética casi tan antigua como el origen del cine. En cualquier libro de cómo hacer una película de manual, aparece señalado esta opción como la forma ideal de empezar un film.</p>
<p style="text-align: justify;">Un estúpido podría objetar, que como Straub y Huillet no tienen dinero, entonces ruedan muy pocos planos con escaso movimiento, en un sólo lugar, sin decorados, fuera de estudio, etc. simplemente, porque es más barato&#8230; Esta opinión no sólo implicaría una gran falta de inteligencia, sino también un desconocimiento de las diferentes opciones estéticas que puede elegir un creador, más allá de las posibilidades que el dinero puede comprar. También implicaría un gran desconocimiento del oficio del cineasta, ya que rodando planos cortos hay muchísimas menos probabilidad de error y en el caso de que lo haya, se repiten rápidamente. Además de que al rodar numerosos planos, luego en la sala de montaje, uno los elige y los va juntando con el criterio de una baraja de póker. En cambio rodar un sólo plano de gran cuidado y duración, no sólo resulta mucho más complejo, sino que un pequeño fallo conlleva todo la repetición entera de este plano, sin posibilidad de arreglarlo en la sala de montaje. Además pensar el plano desde una larga duración es una forma de construcción de montaje interno en el plano sin cortes y que busca una coherencia, lógica y esencialidad de la imagen, ausente en la ráfaga de planos al &#8220;estilo del abanico&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">La <strong><span style="text-decoration: underline;">caracterización del primer personaje</span></strong> en <em>Moses und Aron</em> es muy original y de gran inteligencia. Toda la obra trata sobre el tema de cómo la palabra, la imagen, la idea, la materia y otros pueden llegar a convertirse en una realidad concreta. La opción de Huillet y Straub es empezar con un largo y extraño plano de espalda donde Moisés aparece irreconocible, su rostro (la parte que nos &#8220;representa&#8221;) queda oculto. Además, a continuación el plano (sin corte) hace una bella y larga panorámica donde aparecen los arbustos (que representa la zarza por la que Dios le habla a Moisés), el cielo y se detiene en las montañas para contemplar el movimiento de las nueves. De esa forma tanto el espectador como la imagen tienen un lugar para la reflexión, respirando y dando libertad a que cada uno cree sus propias relaciones y significaciones. Se conecta de esa manera sin artificios, fluida y orgánicamente, tanto el ser humano, lo divino, el cielo y la naturaleza.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-19424" title="063_prisma_moses-traviata-ii-IMG3" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/08/063_prisma_moses-traviata-ii-IMG3.jpg" alt="" width="537" height="307" /></p>
<p style="text-align: justify;">Zeffirelli o el director de actores (la división del trabajo en el cine de gran presupuesto, como en las grandes empresas, es un asunto obligatorio para racionalizar y rentabilizar las tareas), en cambio han querido mostrar un rostro &#8220;abobao&#8221; para generar los procesos de identificación del espectador, que se volcarán hacia la protagonista objeto de deseo.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-19425" title="063_prisma_moses-traviata-ii-IMG4" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/08/063_prisma_moses-traviata-ii-IMG4.jpg" alt="" width="620" height="179" /><span style="font-size: x-small;">plano del abobao                                                                         contraplano de la mujer fetiche </span></p>
<p style="text-align: justify;">Por tanto éste personaje (el pobre y miserable siervo que adora a la mujer rica), clara metáfora del espectador, no es el único &#8220;abobao&#8221;&#8230; Así quieren también los creadores del film caracterizar al espectador. Personaje y espectador aprenden a &#8220;mirar el mundo&#8221; desde formas impuestas por clichés. La mirada y un rostro que parecen sacados de un anuncio de televisión, es la mirada que se desea (e impone) al espectador del film. <em>&#8220;Creo que debemos hacer películas sin ninguna significación, pues de lo contrario eso sería sólamente hacer porquerías: (&#8230;) una película que significa alguna cosa, y por este motivo sólo puede ser una porquería, porque reconforta a las personas con sus clichés. Es preciso que una película destruya en cada minuto, en cada segundo, aquello que decía en el minuto precedente, porque estamos asfixiados bajos los clichés y es preciso ayudar a las personas a destruirlos.&#8221; </em>[2]<a href="#_ftn2"></a></p>
<p style="text-align: justify;">Este &#8220;abobao&#8221; es el <strong><span style="text-decoration: underline;">primer personaje con cierta caracterización</span></strong> que aparece en el film aunque totalmente ornamental y secundario. La dependencia hacia la protagonista (eco de la jerarquía que hay en la ópera convencional entre la &#8220;diva y el resto&#8221;) es remarcado claramente por varias figuras en extremo convencionales. La primera: el plano y contraplano, &#8220;entre el esclavo y el amo&#8221;. La segunda el eje de miradas: el consumidor mira desde abajo, el fetiche desde arriba en clara superioridad jerárquica. El primero &#8220;enmarcado&#8221; con ropa rota, el segundo enmarcado de &#8220;oro&#8221; y pintado lamentablemente&#8230; En las primeras imágenes de un film comercial, ya lo primero que se habla, como de costumbre, es del dinero&#8230; Esa mirada a una mujer muerta, no es más que la mirada a la Muerte y de la Muerte. Como dijo Hegel <em>&#8220;El dinero es la vida de lo muerto que se mueve a sí mismo.&#8221; </em>[3]</p>
<p style="text-align: justify;">La elección de la<strong> <span style="text-decoration: underline;">iluminación</span></strong> también dice mucho de cada film. Mientras en el primero se recurre a la austera luz natural del exterior. El sol fuente de luz y vida, por ahora no te cobra (aún no han inventado la forma o el impuesto&#8230;). La segunda película recurre siempre a la luz artificial en abundancia. Ninguna excusa es que casi todo el film ocurra en interiores y el otro en exteriores, obviamente es una clara decisión estética. En ambos una opción como otra son totalmente posible. En la <em>Traviata</em> la luz tiene el efecto de &#8220;embellecimiento-resobado&#8221; a lo videoclip. Así está caracterizado Ráncido Domingo en su primerísimo plano frontal al inicio del film:</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-19427" title="063_prisma_moses-traviata-ii-IMG5" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/08/063_prisma_moses-traviata-ii-IMG5.jpg" alt="" width="600" height="337" /></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: x-small;">Y esa dorada resplandeciente aureola que al mismo Sagrado y Santo Jesucristo le daría vergüenza llevar,<br />
caracteriza el primer plano de la auténtica Star del film, de profunda y penetrante mirada.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, la iluminación no sólo imita al videoclip, sino también al cine de terror malo. En estas imágenes tan siniestras, Zeffirelli durante el montaje de ellas se lo debe haber pasado pipa, porque son terroríficamente cómicas&#8230;</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-19428" title="063_prisma_moses-traviata-ii-IMG6" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/08/063_prisma_moses-traviata-ii-IMG6.jpg" alt="" width="620" height="351" /></p>
<p style="text-align: justify;">Si comparamos los 4 planos anteriores con los 4 planos de <em>Moses und Aron</em> que ya aparecieron o los siguientes que se adjuntan más adelante, podremos ver muy claramente una de las grandes diferencias entre ambos films. A primera vista enseguida aparece la vulgar idea capitalista de cuanto más mejor, o la calidad se consigue con la cantidad, o + caro = + bueno (la expresión de la fórmula numérica (la del precio) es la que mejor le va). El problema de esta idea es que donde el dinero fluye en abundancia, la estupidez también florece como la espuma. Esa es la Ley de Capital&#8230; Esto se demuestra de forma ejemplar en la película <em>Die Verwandlung der Welt in Musik</em> (Werner Herzog, 1996) sobre el Festival de Bayreuth, una de las instituciones musicales más poderosas e importantes de la Historia. Aquí podemos encontrar algunas imágenes y &#8220;meditaciones&#8221;:::</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-19429" title="063_prisma_moses-traviata-ii-IMG7" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/08/063_prisma_moses-traviata-ii-IMG7.jpg" alt="" width="466" height="260" /></p>
<ul>
<li>Meditar sobre la representación de <em>Parsifal</em> en Bayreuth y la relación salarial de Lánguido Dominico con los costes de producción del Santo Grial de plástico y color rosa (¿es la sangre de Cristo o &#8230;?)&#8230;</li>
</ul>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-19430" title="063_prisma_moses-traviata-ii-IMG8" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/08/063_prisma_moses-traviata-ii-IMG8.jpg" alt="" width="566" height="311" /></p>
<ul>
<li>Meditar sobre la calidad del diseño artístico de <em>Lohengrin</em> en Bayreuth&#8230;</li>
</ul>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-19432" title="063_prisma_moses-traviata-ii-IMG9" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/08/063_prisma_moses-traviata-ii-IMG9.jpg" alt="" width="580" height="319" /></p>
<ul>
<li>Meditar sobre por qué en la película de Werner Herzog el primer nombre que aparece en los títulos de crédito es el del productor y todo el final del film (mientras aparecen los créditos), se desarrolla recogiendo la basura y desechos del espectáculo&#8230;</li>
<li>Meditar como Paul Frey, siendo jugador profesional de hockey en Canadá, llegó a cantar el personaje de Lohengrin en Bayreuth&#8230;</li>
<li>Meditar sobre la respuesta dada por Yohju Yamamoto (diseñador del vestuario de <em>Tristán e Isolda</em>) a la pregunta:  <em>¿Me podría decir un poco sobre su experiencia con la música de Wagner? </em>Después de una gran cara de asombro y 5 segundas de silencio, respuesta: <em>Para mí suena a veces como algo totalmente nuevo, fuerte, profundo Rock &#8216;n&#8217; Roll. Que se dirige a la barriga no a la cabeza&#8230;</em></li>
<li>&#8230;</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Aunque los bufones y sus bufonadas hacen gracia, durante el Placentero Domingo, como es el día del Señor, es mejor reflexionar seriamente&#8230;</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-19433" title="063_prisma_moses-traviata-ii-IMG10" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/08/063_prisma_moses-traviata-ii-IMG10.jpg" alt="" width="522" height="294" /><span style="font-size: xx-small;"> </span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: xx-small;">En estos momentos es lo que piensa Tórrido Domingo, en <em>Carmen</em> 1984 de Francesco Rosi basada en la ópera de Bizet.<br />
Película enormemente premiada y nominada por los &#8220;Mejores de los Mejores&#8221;.</span></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-19434" title="063_prisma_moses-traviata-ii-IMG11" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/08/063_prisma_moses-traviata-ii-IMG11.jpg" alt="" width="522" height="294" /></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: xx-small;">Pero pronto se le olvida a Clárido Dominó! y una bella sonrisa decora su uniforme blanco y negro en <em>Maddame Butterfy</em> de Puccini. Film con música de la Filarmónica de Viena dirigida por el (ex-)nazi Herbert von Karajan, alistado en el NSDAP en la temprana fecha de 1933 (no por casualidad el año en que los Nazis tomaron el poder hasta su &#8220;caída&#8221; en el 1945). No hay que olvidar ese dato en alguien que tuvo y tiene una gran repercusión musical y mediática. Si uno busca el éxito, la mejor fórmula es unirse al Capital y a&#8230;</span></p>
<p style="text-align: justify;">Otra de las características que sale a la luz cuando comparamos el film de Zeffirelli (o los de sus gangsters), es la auténtica falsificación y tergiversación de lo real o su total estupidez al construirlo. Queda de forma muy clara en la ópera-film con música de Verdi, <em>Aida </em>1953, seleccionada para el &#8220;prestigioso festival&#8221; de cine de Cannes. Esta película dirigida por Clemente Fracassi, en el que el papel de la princesa etíope Aida es representado por Sophia Loren.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-19435" title="063_prisma_moses-traviata-ii-IMG12" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/08/063_prisma_moses-traviata-ii-IMG12.jpg" alt="" width="461" height="259" /></p>
<p style="text-align: justify;">En un sólo fotograma donde Sophia Loren aparece extasiada adorando su &#8220;becerro de oro/horror&#8221; podemos ver una triple falsificación:</p>
<ol>
<li>Falsificación de una actriz (si se puede decir eso&#8230;) convertida en cantante.</li>
<li>Una blanca &#8220;convertida en negra&#8221;.</li>
<li>Una voz que no es la suya pero se hace pasar por la suya (ya que hace playback).</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Y aquí otra interesante &#8220;parecida&#8221; falsificación:</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-19436" title="063_prisma_moses-traviata-ii-IMG13" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/08/063_prisma_moses-traviata-ii-IMG13.jpg" alt="" width="478" height="269" /><span style="font-size: xx-small;"> </span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-size: xx-small;">Ahora un negro Pálido Domingo, en otra obra maestra de Zeffirelli, <em>Otello</em> (1986).<br />
También basada en la ópera de Verdi del mismo nombre.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Retornando al análisis de <em>Moses und Aron</em> (después del viaje por el infierno), hay que destacar 4 planos de gran importancia estructural y de gran &#8220;calidad musical&#8221;, que funcionan como bisagras en el film. Todos estos planos se prolongan durante largo tiempo sin &#8220;una relación explícita&#8221; con la ópera ¿Por qué? Una de las múltiples respuestas podríamos decir que es porque focalizan aquello irrepresentable de la propia imagen. Inscriben lo irrepresentable (el terror y la presencia de Dios) en la representación (la imagen). Todas los fotogramas seleccionados ocurren durante la secuencia de la locura y sacrificios del pueblo, originadas por la ausencia de Moisés y la &#8220;toma de poder&#8221; por el becerro de oro. Pero estos planos no ilustran la &#8220;historia del guión-libreto&#8221;, ya que la desincronía tanto temporal, temática, como el desarrollo autónomo entre música e imagen, lo que genera es una brecha que abre el sentido y permite que los dos &#8220;lenguajes&#8221; (el cinematográfico y el musical), se complementen y creen otro, imposible de definir y ubicar. No se quiere mostrar lo imposible de mostrar. Contrario al punto de vista del cine pornográfico (que no sólo consta exclusivamente de desnudos). Lo pornográfico es una manera de ver y entender lo real, no sólo un contenido. Es la mirada que objetiviza toda forma de realidad en su más crudo aspecto buscando sus excrementos y eliminando toda forma de simbolización posible. Es el apogeo del positivismo naturalista que presenta las cifras por la cifras. No es una mirada muy alejada a la que descuartiza una rana en nombre de la ciencia o se inyecta adrenalina viendo una paliza.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-19437" title="063_prisma_moses-traviata-ii-IMG14" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/08/063_prisma_moses-traviata-ii-IMG14.jpg" alt="" width="620" height="234" /></p>
<p style="text-align: justify;">La descontextualización de estos 4 fotogramas fuera del contínuum de la película nos proporcionan nuevas ideas y lecturas. Ellos mismos ya solos se resisten a ser significados y resultan &#8220;oscuros y difíciles&#8221; en una primera mirada. Estas imágenes &#8220;hablan por sí mismas&#8221;, más allá de lo que pueda añadir tanto su espectador, como su situación en una secuencia. Estas características resultan imposibles en las imágenes ordinarias y aburridas (sirvan de ejemplo las de los Zeffirellis adjuntadas), ya que es su relación serializada (la de la fábrica, la cola del supermercado, la de los presos, etc.) la que les &#8220;impulsa y da movimiento&#8221;. En estas imágenes tanto aisladas como encadenadas, podemos  imaginar casi perfectamente que ocurre delante de ellas como detrás. Son siempre la misma pieza que se fabrica en un proceso en cadena. Pertenecen al <em>&#8220;imperio de Nadie, que es lo que realmente representa la forma de administración política conocida con el nombre de burocracia.&#8221; </em>[4]<a href="#_ftn4"></a></p>
<p style="text-align: justify;">Al inicio de la segunda escena en <em>Moses und Aron</em> aparece una forma diferente de ordenar las imágenes, más allá de la cadena que acostumbra a organizar el cine comercial. 4 nuevos planos que nos muestran como relacionar 2 personas sin el ordinario y vulgar plano-contraplano (que ya se mostró en relación a la <em>Traviata</em>).</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-19438" title="063_prisma_moses-traviata-ii-IMG15" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/08/063_prisma_moses-traviata-ii-IMG15.jpg" alt="" width="620" height="355" /></p>
<p style="text-align: justify;">Estas imágenes aparecen en el film ordenadas de derecha a izquierda, primero las superiores y luego las inferiores. Si las tomamos aquí todas a la vez y las ponemos no en una relación diacrónica, sino sincrónica, estas generan nuevas ideas. La &#8220;unidad espacial no existe&#8221; y es más similar a la forma de entenderla como lo hace la pintura medieval, que en la del Renacimiento (de la que nuestra mirada es heredera). Aarón (los 2 fotogramas de la izquierda), está &#8220;desubicado&#8221; (como el mismo personaje) y Moisés (los 2 de la derecha) está centralizado de forma rígida por un eje. La misma sucesión de imágenes no es una neutra herramienta gramatical (lo que nunca ocurre y siempre responde a una razón determinada), sino una forma de entender a los mismos personajes. Cómo son mostrados, ordenados y conectados, sin duda es otra característica digna de ser tomada en cuenta como su vestuario o su voz, que en este caso es real y no hace playback, ya que los mismos actores son los mismos cantantes (lo que no ocurre en el caso señalado de Sophia Loren).</p>
<p style="text-align: justify;">En esta original ordenación de las imágenes, un idiota adoctrinado por los manuales diría que hay un error de &#8220;raccord&#8221; (continuidad entre planos). Entre otras cosas, lo que se quiere mostrar al romper las expectativas perceptivas aprendidas, es la misma presencia y construcción de las imágenes mediante &#8220;bloques y cortes&#8221;. Es decir, tomar su propia materialidad y suturas sin ocultarlas. &#8220;Imágenes materialistas <em>que se oponen frontalmente a las </em>imágenes idealistas<em> cultivadas incasablemente por el cine de todos los días</em>&#8221; [5]. La imagen, más allá de generar una imagen-ilusión de realidad mediante una retórica, es ella misma realidad de la imagen. Renunciar al plano-contraplano propio del sistema convencional de entender el espacio-tiempo como lenguaje universal, es una consciente toma de posición sobre la construcción artificial-cultural del espacio-tiempo. Éste no existe ya dado en unas coordenadas naturales-abstractas (a la manera newtoniana), todo lo contrario es un proceso elaborado por el ser humano. Plano-contraplano, buenos y malos, son el mismo escenario y las mismas reglas que un partido de tenis&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Conclusión</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Straub: Elio Vittorini, en Les lettres françaises de 27 de junio de 1947, dice lo siguiente: </em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;">&#8220;Mi primera toma de conciencia sobre el espectáculo de la sociedad en la que vivía. Esa enorme mentira que yo conocía de sobra. Todos se remitían a una moral anterior al fascismo, una moral de la que precisamente surgió el fascismo. Por lo tanto, todavía se dirigían hacia el fascismo. En el mejor de los casos, hacia el estancamiento moral, la esterilidad. Intentaban restañar las heridas, poner remedios superficiales. Pero nunca combatían la verdadera enfermedad. Era algo evidente aun sin haber leído a Marx. En cualquier época de la historia hay una cantidad de medios posibles, cierta provisión de medios, por así decirlo. Y en todas las épocas de la historia se han utilizado todos los medios disponibles, cualquiera que fuese la moral preeminente en la época. Esa es la hipocresía que denunciaba ya Maquiavelo cuando pretendía que el Príncipe tomara conciencia de sus actos. Hoy acabamos de descubrir medios nuevos: los de la energía atómica. ¿Hemos renunciado a utilizarlos? No. Por lo tanto, digamos que cada época hace uso de todos los medios a su alcance. No obstante, el mundo capitalista está conformado de tal manera que los medios se utilizan de un modo absurdo y con una hipocresía absoluta. Son medios ilimitados, un caos de medios. Vivimos una época en la que impera una falsa moral&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Y este texto data de 1947. ¡Qué diría hoy! Ahora ni siquiera hay una falsa moral: tan solo hay un cinismo inconfesable&#8230; </em>[6]</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;">&gt; <a href="http://3epoca.sulponticello.com/moses-und-aron-schonberg-straub-y-huillet-y-la-traviata-verdi-zeffirelli-i/">Ir a la primera parte del artículo</a></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Notas</strong></p>
<div>
<hr size="1" />
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: x-small;">[1] Zunzunegui, Santos. <em>Los ojos no quieren cerrarse</em>. Artículo del libro <em>Derivas del cine europeo contemporáneo</em>. Edición: Domènec Font y Carlos Losilla. Editorial la Filmoteca de Valencia. P. 85</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: x-small;">[2] <a href="http://www.elumiere.net/exclusivo_web/internacional_straub/textos/straub_lisboa.php">http://www.elumiere.net/exclusivo_web/internacional_straub/textos/straub_lisboa.php</a></span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: x-small;">[3] Debord, Guy. <em>La sociedad del espectáulo</em>. Ed. Pretextos<em>. </em>P. 173</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: x-small;">[4] Arendt, Hannah. <em>Eichmann y el Holocausto. La pura y simple irreflexión fue lo que le predispuso a convertirse en uno de los mayores criminales de su tiempo.</em> Ed. Taurus. P. 139</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: x-small;">[5] Zunzunegui, Santos. <em>Los ojos no quieren cerrarse</em>. Artículo del libro <em>Derivas del cine europeo contemporáneo</em>. Edición: Domènec Font y Carlos Losilla. Editorial la Filmoteca de Valencia. P. 86</span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[6] <em>Cine [y] política. Hoz y martillo, cañones, cañones, ¡Dinamita! Entrevista con Jean-Marie Straub y Danièle Huillet</em>. Artículo dentro de  <em>Jean-Marie Straub y Danièle Huillet. Hacer la revolución es volver a colocar en su sitio cosas muy antiguas pero olvidadas</em>. Ed. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. P. 150</span></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
</div>
</div>
]]></content:encoded>
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		<title>Moses und Aron (Schönberg &#8211; Straub y Huillet) y La Traviata (Verdi &#8211; Zeffirelli) [I]</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Jul 2019 08:49:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joan Gómez Alemany</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prisma]]></category>
		<category><![CDATA[Análisis]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Estética]]></category>
		<category><![CDATA[Ópera]]></category>

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		<description><![CDATA[Primera entrega de este análisis comparativo escrito por Joan Gómez Alemany entre las respectivas ópera-films: Moses und Aron de Schönberg, Straub y Huillet, y La Traviata de Verdi y Zeffirelli, precisamente en la desaparición de este último cineasta el pasado mes de junio.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-19247" title="062_prisma_moses-traviata-i-2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/07/062_prisma_moses-traviata-i-2.jpg" alt="" width="620" height="300" /></p>
<p style="text-align: left; padding-left: 30px;">&gt; <a href="http://3epoca.sulponticello.com/moses-und-aron-schonberg-straub-y-huillet-y-la-traviata-verdi-zeffirelli-y-ii">Ir a la segunda parte del artículo</a></p>
<p style="text-align: right;"><em>¿Debería quizá orientarme a partir de una aparición efímera como la del mercado cinematográfico americano, que ha conseguido en menos de dos decenios con una cultura saqueadora, destruir algo que era bueno? Cuando pienso en el cine, pienso entonces en películas futuras que deberán necesariamente ser películas artísticas. Y para estas películas, mi música puede servir.</em></p>
<p style="text-align: right;">Arnold Schoenberg  (Debate en la radio de Berlín, 30-3-1931) [1]</p>
<p><em> </em></p>
<p style="text-align: right;"><em>En Moisés y Aarón por primera vez, dado que, hasta ahora, aparte de un subtítulo de </em>No reconciliados [Nicht versöhnt oder Es hilft nur Gewalt, wo Gewalt herrscht]<em> que decía: «Solo la violencia ayuda, donde la violencia reina», siempre nos habíamos negado a incluir mensajes en nuestras películas, los íbamos eliminando, pues no queríamos imponer mensajes a la gente que veía las películas, nos parecía que no teníamos derecho a hacerlo. Y hete aquí que, gracias a Moisés y Aarón, gracias a Schoenberg, de repente, al final de la película aparece un mensaje político que resulta cada vez más actual: </em>[2]<a href="#_ftn2"><strong> </strong></a></p>
<p><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>MOISÉS </strong></p>
<p style="text-align: center;">Cada vez que os mezcléis entre las naciones<br />
y utilicéis vuestro talento<br />
para combatir contra la idea divina,<br />
y utilicéis vuestro talento<br />
para una finalidad falsa o vana,<br />
rivalizando con las naciones extranjeras<br />
para tomar parte en sus bajas pasiones,<br />
cada vez que abandonéis<br />
la renuncia del desierto y vuestro talento<br />
para alcanzar las más altas metas,<br />
seréis arrojados desde<br />
lo alto del éxito de vuestros excesos,<br />
hasta el desierto. [3]</p>
<p><strong>Introducción</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El presente artículo consta de esta introducción, 3 partes y una conclusión, dividido en dos entregas. En las dos primeras partes se apuntan ciertas ideas y reflexiones (<span style="text-decoration: underline;">sobre la creación</span> / <span style="text-decoration: underline;">sobre la producción</span>) y la tercera –que se publicará como segunda entrega- es un <span style="text-decoration: underline;">análisis de ambos films</span> citados, retomando y comparando ciertas aspectos comentados en las partes anteriores, pero con otro tipo lenguaje y aproximación al objeto tratado.</p>
<p style="text-align: justify;">Un eje vertebra el artículo. Por un lado la relación del compositor Schönberg (especialemente su ópera <em>Moses und Aron</em> 1975) y las originales ideas y prácticas de los cineastas Danièlle Huillet y Jean-Marie Straub tanto en su cine, como concretamente al realizar (y no adaptar) una película sobre la ópera Schönberg. Por otro lado, la forma en que un cineasta cualquiera, en este caso Franco Zeffirelli (recientemente fallecido el 15 de junio de 2019), adapta (o ilustra) una ópera, <em>La Traviata </em>1983<em> </em>(del compositor Verdi).</p>
<p style="text-align: justify;">El análisis realizado aquí no pretende comparar las óperas en sí tan diversas y de épocas muy diferentes, sino cómo estas han sido llevadas al cine en un período menor de una década. Por lo que sus discrepancias no serán por cuestiones de diferencia temporal, sino de entendimiento hacia el arte.</p>
<p style="text-align: justify;">La relación entre ópera y cine analizada desde diversos aspectos, puede también llevarle al lector a otro tipo de relaciones, extrapolando estas y generando otras comparaciones. Como por ejemplo la relación entre opera antigua-actual, industria de la música-industria del cine, entre música-texto, sonido-imagen, lo representable-irrepresentable, imagen-palabra etc. Ya que se habla de ópera y cine, pero con la intención de señalar estos dos campos de forma &#8220;metafórica&#8221;. Si ambas obras musicales, no podemos decir que pertenezcan a la &#8220;música contemporánea&#8221; (en el sentido que no fueron hechas después de la Segunda Guerra Mundial). Sin ninguna duda sí que podemos decir que son &#8220;contemporáneos&#8221; (aunque obviamente también en el &#8220;pasado&#8221; pueden encontrarse) los temas tratados y su manera.</p>
<p style="text-align: justify;">La mayoría de las citas han sido extraídas de la revista digital <em>Lumière </em>[4]<strong> </strong><em>, </em>concretamente del apartado <em>Internacional Straub-Huillet</em> y del libro <em>Jean-Marie Straub y Danièle Huillet</em>. <em>Hacer la revolución es volver a colocar en su sitio cosas muy antiguas pero olvidadas</em> editado por el  Museo Reina Sofía con motivo de la retrospectiva completa comisariada por Manuel Asín y Chema González, que el Museo dedicara a ambos cineastas en 2016 [5].</p>
<p style="text-align: justify;">El escritor del artículo agradece a los autores el haber puesto a disposición de todos tan valioso material y se quiere difundir aquí en una revista musical, pero también podríamos decir, interdisciplinar.  Somos de la opinión que como dice Straub:</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>Para empezar, hay que decir que la conjunción &#8220;y/e&#8221; es siempre una gilipollez: cine e historia, cine y literatura, cine y música, y así hasta el fin del mundo, el fracaso intelectual&#8230; Y en cuanto al cine político, realmente no sé lo que es, cada vez lo tengo menos claro y espero no tenerlo claro nunca. Eso es lo primero.&#8221; </em>[6]</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sobre la creación</strong></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Tanto en la ópera (como en el pensamiento de Schönberg), uno de los aspectos principales es la dificultad o imposibilidad de cómo poder materializar una idea. La tensión entre una &#8220;estética&#8221; (la de  Aarón), y la otra (la de Moisés), teje la ópera-film <em>Moses und Aron. </em>Tal como queda señalado en la quinta escena del segundo acto:</p>
<p style="text-align: center;"><strong>AARÓN</strong><br />
<em>Ningún pueblo puede comprender<br />
más que una parte de la imagen,<br />
la parte perceptible de la idea.<br />
Hazte comprender por el pueblo<br />
adaptándote a él.</em><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>MOISÉS</strong><br />
<em>¿Debo falsear la idea?</em><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Aunque ambos planteamientos se oponen, tanto un personaje como otro son complejos y no representan una lucha maniquea. Las contradicciones y dificultades del pensamiento llevan a la conclusión de su imposible clausura y optan por una forma abierta que contenga esas mismas dificultades y contradicciones imposibles de resolver. Así termina el segundo acto de la ópera (último que Schönberg musicalizó):</p>
<p style="text-align: center;"><strong>MOISÉS</strong><em><br />
¡Oh, palabra, tú, palabra, que me faltas!</em></p>
<p style="text-align: justify;">Como Schönberg y también en el cine de Huillet y Straub, la necesidad de la apertura del sentido al eludir lo explícito (el signo), lleva a la apreciación y uso del símbolo (por ejemplo la metáfora). Pero sin eliminar el uno por el otro. Ambos conviven en tensión aunque de forma &#8220;irreconciliable&#8221;. Por un lado está Moisés (alter ego de Schönberg) que está a favor del pensamiento de la renuncia, puesta en cuestión de la imagen-sensación y la superioridad de la idea. Por el otro lado, Aarón apoya la superioridad de la sensación, la emoción y la materia. La separación entre canto-hablado de Moisés y canto-operístico de Aron, simbolizan estas &#8220;posiciones estético-políticas&#8221;. No obstante, el mismo Moisés en una sola parte de la ópera recurre también al canto (compás 208 del primer acto), con lo que las ideas anteriores se vuelven más complejas, contradictorias e interesantes. Así ocurre en la ópera-film <em>Moses und Aron</em>, dice Straub <em>&#8220;no hay película política sin moral, sin teología, sin mística, sin memoria.&#8221;</em> [7] &#8220;<em>Si alguien coge una novela de [Honoré de] Balzac o incluso de Kafka y se pone a ilustrar lo que describen, hará una película fallida desde el primer momento. Lo que nos interesa no es lo que ve el escritor: no se puede ilustrar lo que ve, eso solo obstruye la imaginación, y no se puede saber lo que ve.&#8221; </em>[8]</p>
<p style="text-align: justify;">En las representaciones de las óperas comunes, en cambio la primacía de la emoción y sensación vulgar es la norma. Ya que la idea de estas ópera-film es sólo poner en imágenes (re-presentar) el texto y si cabe, la música para rellenar &#8220;<em>Huillet: lo que no soporto es cuando la música es utilizada para hacer que la imagen diga algo que no dice.&#8221;</em> [9] La total negligencia y planteamiento superficial del creador provoca una atención máxima a la Star (el divo actor-cantante), que domina sobre todos los aspectos, para focalizar de forma simple la atención del espectador. Se conduce a éste a partir de los intereses del creador (&#8220;representante del mercado&#8221;), sin dejarle libertad de elegir. &#8220;<em>La pornografía de la espectacularización de la realidad</em>&#8221; [10], dice Straub. Exactamente igual funcionan los videoclips cómo las opera-film comunes. Aquí el pensamiento y la idea, no tienen ningún interés porque de lo que se trata es de dar un producto homogéneo y fácil de leer, para poder pasar el rato. <em>&#8220;Straub: En las películas en las que ya no se siente latir el corazón del autor, para mí, son simplemente una sucesión de los hábitos de la industria cinematográfica y no una elección de los elementos que forman una película y estas películas son como puentes que se desmoronan cuando son atravesados por gente o sillas en las que uno no se puede sentar sin riesgo de muerte.&#8221;</em> [11] <em>&#8220;Entrevistador: ¿Ustedes tienen un proyecto en relación al espectador? Straub: Fabricar objetos que proporcionen verdaderamente una información sin saturación y que no traten de escamotear las contradicciones, que eliminen la demagogia. Es preciso despertar los sentimientos en las personas, no el sentimentalismo. Es necesario que se tenga la impresión de que estos objetos no tienen un tema, que el tema debe ser conquistado.&#8221; </em>[12]</p>
<p style="text-align: justify;">Toda forma de resistencia, es decir, de esfuerzo o duda del sentido común, es totalmente eliminada en las obras convencionales. <em>&#8220;Someter la cuestión del trabajo fílmico a la cuestión política: en qué condiciones, a qué precio, un artista trabaja hoy para socavar la homogeneidad cultural propia de la época del imperialismo (Straub: «El esperanto ha sido siempre el sueño de la burguesía»)&#8221; </em>[13] <em>&#8220;Allí donde Nietzche decía que </em>&#8220;el único ser que conocemos es el ser que representa&#8221;,<em> los Straub podrían responder: lo único que sin duda existe es lo que resiste.&#8221; </em>[14]</p>
<p><strong>Sobre la producción</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La simbiosis entre música e imagen, es mucho más compleja e intrincada no en la relación de la música de cine (que casi siempre ocupa un papel secundario, no estructural), sino en la ópera, donde imagen y sonido pueden ser un todo inseparable (al estilo de la obra de arte total wagneriana). De todos los ejemplos que existen (tanto óperas que utilizan el cine o la imagen-movimiento, como películas que utilizan la ópera) sin ninguna duda, para nosotros el más destacado es <em>Moses und Aron </em>de Straub y Huillet<em>.</em> Hay que destacar también su otra película sobre la ópera de Schönberg <em>Von heute auf morgen</em> en 1997. Pero la primera, en nuestra opinión resulta más compleja e interesante. A lo largo de este texto se señalarán otros ejemplos de ópera-films con sus propias características en donde las relaciones de producción y concepción de lo cinematográfico y operístico, varían y se diversifican, pero nunca llegan a la altura de <em>Moses und Aron.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Hay que destacar algunos ejemplos bien hechos, aunque nunca alcanzan al &#8220;estatuto artístico&#8221;, porque se conciben como películas artesanalmente pulcras, pero no buscan crear un verdadero diálogo real entre música e imagen, sin aportar ideas originales. Simplemente la una (la música) y la otra (el cine) se complementan e ilustran. Por ejemplo las realizadas por directores de prestigio como  Michael Powell y Emeric Pressburger que realizaron la ópera-film <em>Los cuentos de Hoffman </em>1951 (basada en la ópera homónima de Offenbach); <em>Don Giovanni</em> de Joseph Losey (ópera de Mozart); sin duda ocupa un lugar especial entre la calidad de <em>Moses und Aron</em> y la artesanía de las otras películas, la ópera-film basada en la ópera de Wagner, <em>Parsifal</em> 1982 de Syberberg. Aunque en esta hay momentos en que el cineasta crea un original diálogo con la ópera, el cine, la historia del arte, la historia de Alemania, la religión, etc. muchas de sus partes cinematográficas (dada la extrema duración de la obra de Wagner), son demasiado estáticas y parecen ser un relleno de la ópera, que de por sí tiene un ritmo muy lento.</p>
<p style="text-align: justify;">Y para terminar los ejemplos de ópera-film. Otro tipo de producciones, son las realizadas por directores de cine &#8220;anónimos&#8221; que dominan el oficio, pero poco más&#8230; Muchas veces producciones hechas expresamente para la TV, con lo que tampoco existen posibilidades de experimentación. Por ejemplo <em>Die Teufel von Loudun</em>, basada en la ópera de Penderecki; la más interesante <em>Wozzeck</em> de Alban Berg, con dirección musical de Bruno Maderna; más ordinarias son varias óperas de Strauss con dirección musical de Karl Böhm, las de Monteverdi por Nikolaus Harnoncourt o las vulgares adaptaciones de Zeffirelli protagonizadas por Plácido Domingo como <em>Cavalleria Rusticana </em>de Mascagni o <em>Pagliacci</em> de Leoncavallo, etc.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-19374" title="062_prisma_moses-traviata-i-3" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/07/062_prisma_moses-traviata-i-3.jpg" alt="" width="438" height="320" /><span style="font-size: x-small;">Brávido Domingo  honrando un brindis en <em>Cavalleria rusticana</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Los mismos fotogramas aquí adjuntados, no son meras &#8220;imágenes o decoraciones&#8221;. Son claras construcciones que reflejan el pensamiento de su autor. Un sólo fotograma, puede decir mucho de una película. Se puede pensar la elaboración de la imagen en el cine, como se piensan los sonidos en la forma musical organizada en el tiempo, como también la creación de los conceptos y sus relaciones en la filosofía.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo y que <em>Moses und Aron</em> es una superproducción comparada con otras películas de Huillet-Straub, dista mucho de ser una &#8220;superproducción&#8221; en los cánones ordinarios al estilo de la <em>Traviata </em>de Zeffirelli. Su peculiar concepción de este concepto queda clara aquí: <em>&#8220;Una “superproducción” debería ser una película en la que hay más trabajo y más dinero invertidos en la técnica. Ahora, las “superproducciones” invierten en noches de hotel, en billetes de avión y en los </em>cachets<em> de los actores… ¡A las </em>vedettes<em> se les paga tres o cuatro veces más de lo que costó la fabricación de la película y más que al realizador!&#8221; </em>[15]<a href="#_ftn15"></a></p>
<p style="text-align: justify;">El coste de producción de <em>Moses und Aron</em>, puede encontrarse tan fácilmente en internet [16], como cualquier otro aspecto (actores, vestuario, cámara, etc.). Esta honradez de mostrar el gasto de producción, sin ninguna distinción especial hacia el dinero, previsiblemente no es encuentra en el otro film comparado&#8230; Todo y que para la <em>Traviata</em>, dadas las dimensiones del film, seguramente se contraría a alguien especialmente para llevar la &#8220;contabilidad&#8221;, una búsqueda sobre sus costes de producción fracasa. Aunque rápidamente sí que se encuentran sus enormes beneficios (para dar ejemplo&#8230;), concretamente en USA. [17] Cuando la mercancía se concluye y se obtienen los beneficios, nadie se va a molestar en publicar sus datos. Una vez el principal objetivo se consigue, el resto da igual. Una profunda investigación dudo que los descubriera y tampoco valdría la pena molestarse&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué motivo hay para no mostrar el presupuesto de una película (una ópera, concierto, etc.)? Más allá de &#8220;aspectos prácticos&#8221;, ausencia de gestión, etc. (motivos comprensible), uno de los motivos es porque esta información se gestiona como conocimiento (o &#8220;producto cultural&#8221;) privado y no un bien colectivo. Ya que si su control recae en pocas manos, permite su poder y uso en las condiciones que &#8220;estas manos&#8221; imponen. Si perteneciera a todos, obviamente esto no podría ser posible. El control sólo puede darse en estructuras &#8220;piramidales&#8221; (jerárquicas), no en &#8220;horizontales&#8221; (igualitarias). Si se muestran todos los costes de producción que una película en donde se ve que la Star por un trabajo de un par de días, cobra &#8220;7 veces más&#8221; que por ejemplo el director por un trabajo de años. A la vista de cualquiera, esto no parece muy justo&#8230; De esa forma si esta información no aparece (o se oculta conscientemente), nadie puede quejarse&#8230; y eso es bueno para algunos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Publicar un presupuesto, no se trata de una superficial política de transparencia al estilo de ciertas instituciones o personas que lo publican como si quisiesen decir: <em>&#8220;Para que todos nos miren lo honrados que somos ((((y por tanto hagamos publicidad de ello)))), enseñamos sin reparos nuestros gastos ((((obviamente no todos)))) para que la gente vea que la injusticia social y la corrupción que practican la mayoría de nuestros colegas, aquí brilla por su ausencia ((((aunque con nuestros colegas, estamos encantados y no tenemos ningún problema de hacer negocios con ellos, sobretodo geniales trampas tan lucrativas como fundar una ONG para robar))))&#8221; </em></p>
<p style="text-align: justify;">Si ponemos el vulgar ejemplo de clasificar las numerosas óperas-film en que Várido Domingo aparece, todas previsiblemente son grandes superproducciones. Nadie pensará que Esa Cosa está tan solicitado por ser el mejor cantante de la Historia de la música&#8230; Sólo hay que escucharle cantar una ópera alemana o francesa (si uno no se ha pegado un tiro antes), para conocer a donde llega su entendimiento musical. Que se puede esperar de alguien que mientras estudiaba música, intentaba ser un futbolista profesional&#8230; No es casualidad que si su imagen está en todos los sitios (como la de los futbolistas), su imagen &#8220;ejerza poder&#8221; sobre todos los sitios, y a su vez &#8220;el poder&#8221; se reconozca en ella, valorizándola y cotizándola.</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>&#8220;Entrevistador: Dicen que usted es un cineasta marginal.</em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>Straub: ¿Quién?</em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>Entrevistador: Cierta prensa, ciertas personas…</em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>Straub: Sólo los que tienen interés en suprimirnos, o sea, los chulos de la industria y, he de decirlo, las putas que trabajan para ellos, pero esto no sería gentil para las putas. No hay ninguna razón para que se les cuele una estrella amarilla a ciertos cineastas. Muy bien, nosotros tenemos una estrella amarilla. ¿Pero por qué? Es más interesante ver el porqué. Ellos saben perfectamente que todos los periodistas son unas putas y todos los productores unos chulos. Bueno, ¡casi todos! (…) ¿Qué es lo que hace que una película sea marginal? ¡El hecho de ser dejada al margen! A partir del momento en que una película entra en el circuito, deja de ser marginal. Si tiene el menor éxito, ¡ya no se habla entonces de marginalidad! ¡Se pasa a tener la bendición de la familia! Hay etiquetas racistas que son mucho más corteses.&#8221; </em>[18]</p>
<p>Huillet y Straub en &#8220;este cine marginal&#8221;, no deconstruyen en el sentido vulgar de la palabra, creando obras rígidas y difíciles (lo mismo se decía y dice de la música de Schönberg), por el simple hecho de hacer algo diferente sea lo que sea y con la única razón de ser distintos. Su planteamiento es totalmente &#8220;coherente&#8221; con la tradición y con el de otros creadores, pero obviamente lo hacen desde su original punto de vista. <em>&#8220;Straub: Si las películas que hacemos son clasificadas como marginales, es porque están profundamente ancladas en la tradición.&#8221; </em>[19]</p>
<p style="text-align: justify;">Por contra al &#8220;cine marginal&#8221; de Straub-Huillet, un film de Zeffirelli (o los del pelotón) es reconocido ampliamente (y cotizado) aplaudiendo su mediocridad. De esa forma su vulgar y cara película, merece ser premiada por las mismas mediocres (y poderosas) instituciones. Así que la <em>Traviata</em> es nominada a los Óscars, Globos de oro, etc. etc. etc. y periódicos famosos dicen: <em>En su reseña en el New York Times, Vincent Canby calificó a la película de &#8220;</em>triunfo<em>&#8221; y &#8220;</em>deslumbrante<em>&#8221; </em>[20]<a href="#_ftn20"></a>, etc. etc. etc.</p>
<p>Se adjunta la cantidad de premios y nominaciones que recibió, por si alguien quiere aburrirse leyendo en la lengua Imperial:</p>
<p style="padding-left: 30px;">Academy Award for Best Art Direction (Franco Zeffirelli, Gianni Quaranta &#8211; nominees)<br />
Academy Award for Best Costume Design (nominee)<br />
Golden Globe Award for Best Foreign Language Film (nominee)<br />
BAFTA Award for Best Foreign Language Film (nominee)<br />
BAFTA Award for Best Costume Design (winner)<br />
BAFTA Award for Best Production Design (winner)<br />
Nastro d&#8217;Argento for Best Costume Design (winner)<br />
Nastro d&#8217;Argento for Best Production Design (winner)<br />
Nastro d&#8217;Argento for Best Cinematography (winner) [21]</p>
<p style="text-align: justify;">Era de esperar que <em>Moses und Aron</em> no ganara ningún premio, no esté en las &#8220;listas estándar&#8221; de ópera-films, esté casi o totalmente ausente de la bibliografías sobre la ópera de Schönberg, etc. Pero este cine &#8220;marginal&#8221; no se basa en operaciones totalmente alejadas de la realidad y por eso nadie lo entiende y &#8220;lo reconoce&#8221;.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em>Huillet: No es nada complicado: es el mismo trabajo que hacen los poetas sobre la lengua. Ellos toman una lengua que en muchos casos se volvió rígida, se convirtió en un sistema de hábitos que es casi una lengua muerta y bruscamente intentan hacer cosas que aún no fueron hechas o que fueron olvidadas hace mucho tiempo.</em></p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em>Straub: Pero justamente, con las palabras más simples –y el menor número de palabras posibles–, las palabras más deterioradas. No es con las palabras poéticas con lo que se hace la poesía.</em></p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em>Huillet: Y sucede lo mismo con las películas: tal vez, si los campesinos leyesen poesía en el momento en el que Verlaine escribía sus poemas, estos poemas no les habrían parecido monstruosos, al mismo tiempo que para los burgueses Verlaine era un escándalo. </em></p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em>Straub: ¿Por qué? Porque Verlaine destruía una cierta retórica poética que las personas del campo ignoraban. Entonces, habrían leído aquello como podían leer otra cosa. Tal vez les pareciese un poco extraño, porque al final… Pero la extrañeza positiva no es un obstáculo. </em>[22]<a href="#_ftn22"></a></p>
<p style="text-align: justify;">Sólo basta ver una imagen del cine de Huillet-Straub, para darse cuenta de su inteligencia, todo lo contrario de la aberración pornográfica de las creadas por Zeffirelli. Straub-Huillet conciben la música desde un punto de vista muy particular y de gran respecto. No sólo en el film analizado, sino por ejemplo en otro que trata también sobre la figura del mismo compositor,  <em>Introducción a la &#8220;Música de acompañamiento para una escena de película&#8221; de Arnold Schoenberg</em> (trabajo que desea poder crear una digna relación entre música e imagen (véase la cita del inicio del artículo de Schönberg)). La música es parte integrante y estructural del film, no un mero accesorio. En el caso de Zeffirelli (o los del montón), por ejemplo con la <em>Traviata</em> toma las melodías famosas repitiéndolas y descontextualizándolas, para ponerlas como relleno de las secuencias que se inventa sin relación a la ópera, únicamente por su puro &#8220;capricho creativo&#8221;. En el fondo, Zeffirelli hace con la ópera lo que le da la gana (como la mayoría de los escenógrafos y diseñadores artísticos de ópera en la actualidad). Es una simple excusa para hacer su film o realizar su vulgar visión de la ópera. Parece ser que su amor a la música debe ser motivado por su pertenencia a &#8220;Los amigos de la ópera italiana&#8221; (pero los que salen en la película <em>Con faldas y a lo loco </em>1959 de Billy Wilder), es decir, &#8220;los amigos de la mafia&#8221;&#8230;</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-19375" title="062_prisma_moses-traviata-i-4" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/07/062_prisma_moses-traviata-i-4.jpg" alt="" width="514" height="319" /><span style="font-size: x-small;">Benito Mussolini ocupa el centro de la mesa</span></p>
<p style="text-align: left; padding-left: 30px;">&gt; <a href="http://3epoca.sulponticello.com/moses-und-aron-schonberg-straub-y-huillet-y-la-traviata-verdi-zeffirelli-y-ii">Ir a la segunda parte del artículo</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<div><strong>Notas</strong>&nbsp;</p>
<hr size="1" />
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[1] Danièle Huillet y Gregory Woods. <em>Rodaje de Moses und Aron (1). </em>Publicado originalmente en Cahiers du cinéma, nº 260-261, octubre-noviembre, 1975. Traducción por Francisco Algarín Navarro en la Revista Lumière. Internacional Straub-Huillet <a href="http://elumiere.net/exclusivo_web/internacional_straub/textos/rodaje_moses.php" target="_blank">http://elumiere.net/exclusivo_web/internacional_straub/textos/rodaje_moses.php</a></span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[2] <em>Cine [y] política. Hoz y martillo, cañones, cañones, ¡Dinamita! Entrevista con Jean-Marie Straub y Danièle Huillet</em>. Artículo dentro de  <em>Jean-Marie Straub y Danièle Huillet. Hacer la revolución es volver a colocar en su sitio cosas muy antiguas pero olvidadas</em>. Ed. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. P. 146</span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[3] en el tercer acto del libreto.</span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[4] <a href="http://www.elumiere.net/lumiere_web.php" target="_blank">http://www.elumiere.net/lumiere_web.php</a></span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[5] El libro puede descargarse gratuitamente aquí: <a href="https://www.museoreinasofia.es/publicaciones/jean-marie-straub-daniele-huillet" target="_blank">https://www.museoreinasofia.es/publicaciones/jean-marie-straub-daniele-huillet</a></span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[6] <em>Cine [y] política. Hoz y martillo, cañones, cañones, ¡Dinamita! Entrevista con Jean-Marie Straub y Danièle Huillet</em>.[6] Artículo dentro de  <em>Jean-Marie Straub y Danièle Huillet. Hacer la revolución es volver a colocar en su sitio cosas muy antiguas pero olvidadas</em>. Ed. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. P. 145</span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[7] Manuel Asín y Chema González. Artículo <em>Introducción</em> en <em>Jean-Marie Straub y Danièle Huillet. Hacer la revolución es volver a colocar en su sitio cosas muy antiguas pero olvidadas</em>. Ed. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. P. 22</span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[8] <em>Cine [y] política. Hoz y martillo, cañones, cañones, ¡Dinamita! Entrevista con Jean-Marie Straub y Danièle Huillet</em>. Artículo dentro de  <em>Jean-Marie Straub y Danièle Huillet. Hacer la revolución es volver a colocar en su sitio cosas muy antiguas pero olvidadas</em>. Ed. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. p. 162</span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[9] <em>Jean-Marie Straub y Danièle Huillet. Sobre algún cine, algunos cineastas y otros asuntos. </em>Selección y montaje de Antonio Rodrigues Publicado originalmente en Jean-Marie Straub, Danièle Huillet, Cinemateca Portuguesa, Lisboa, 1998. Catálogo organizado por António Rodrigues p. 66-108. Traducido del portugués por Francisco Algarín Navarro<em> </em><a href="https://www.museoreinasofia.es/publicaciones/jean-marie-straub-daniele-huillet" target="_blank">http://www.elumiere.net/exclusivo_web/internacional_straub/textos/straub_lisboa.php</a></span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[10] Zunzunegui, Santos. <em>Los ojos no quieren cerrarse</em>. Artículo del libro <em>Derivas del cine europeo contemporáneo</em>. Edición: Domènec Font y Carlos Losilla. Editorial la Filmoteca de Valencia. P. 89</span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[11] <a href="http://www.elumiere.net/exclusivo_web/internacional_straub/textos/straub_lisboa.php" target="_blank">http://www.elumiere.net/exclusivo_web/internacional_straub/textos/straub_lisboa.php</a></span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[12] Ibidem.</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size: x-small;">[13] <a href="http://elumiere.net/exclusivo_web/internacional_straub/textos/rodaje_moses.php" target="_blank">http://elumiere.net/exclusivo_web/internacional_straub/textos/rodaje_moses.php</a></span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[14] Daney, Serge. <em>Una moral de la percepción</em>. Artículo dentro de  <em>Jean-Marie Straub y Danièle Huillet. Hacer la revolución es volver a colocar en su sitio cosas muy antiguas pero olvidadas</em>. Ed. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. P. 55</span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[15] <a href="http://www.elumiere.net/exclusivo_web/internacional_straub/textos/straub_lisboa.php" target="_blank">http://www.elumiere.net/exclusivo_web/internacional_straub/textos/straub_lisboa.php</a><em> </em></span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[16] En la web oficial de los cineastas <a href="http://www.straub-huillet.com/work/moses-and-aaron/?lang=en" target="_blank">http://www.straub-huillet.com/work/moses-and-aaron/?lang=en</a></span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[17] $3.594.000 <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/La_Traviata_(1983_film)" target="_blank">https://en.wikipedia.org/wiki/La_Traviata_(1983_film)</a></span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[18] <a href="http://www.elumiere.net/exclusivo_web/internacional_straub/textos/straub_lisboa.php" target="_blank">http://www.elumiere.net/exclusivo_web/internacional_straub/textos/straub_lisboa.php</a></span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[19] Ibidem.</span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[20] <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/La_Traviata_(1983_film)" target="_blank">https://en.wikipedia.org/wiki/La_Traviata_(1983_film)</a></span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size: x-small;">[21] Ibidem.</span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">[22] h<a href="ttp://www.elumiere.net/exclusivo_web/internacional_straub/textos/straub_lisboa.php" target="_blank">ttp://www.elumiere.net/exclusivo_web/internacional_straub/textos/straub_lisboa.php</a></span></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
</div>
</div>
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		<title>La Calisto, el deseo es algo muy serio</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Apr 2019 06:56:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Hernández Nieto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Una temporada en la ópera]]></category>
		<category><![CDATA[Barroco]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Ópera]]></category>
		<category><![CDATA[Puesta en escena]]></category>

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		<description><![CDATA[Se anuncia a bombo y platillo la presencia por primera vez en Madrid  de una ópera clásica, en este caso de La Calisto de Francesco Cavalli en el Teatro Real. Se informa de que dicha ópera primitiva se está recuperando en los mejores teatros de ópera del mundo con éxito de un público con más tradición operística que el español. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_18608" class="wp-caption alignnone" style="width: 630px"><img class="size-full wp-image-18608" title="059_una-temporada-en-la-opera2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/03/059_una-temporada-en-la-opera2.jpg" alt="" width="620" height="300" /><p class="wp-caption-text">(c) Javier del Real</p></div>
<p style="text-align: justify;">Se anuncia a bombo y platillo la presencia por primera vez en Madrid  de una ópera clásica, en este caso de <em><a href="https://www.teatro-real.com/es/temporada-18-19/opera/la-calisto" target="_blank">La Calisto</a></em> de Francesco Cavalli en el Teatro Real. Se informa de que dicha ópera primitiva se está recuperando en los mejores teatros de ópera del mundo con éxito de un público con más tradición operística que el español. Se asusta al personal, previamente, dando a entender que será un montaje moderno. Se ponen buenos interpretes de notas, de fraseo, capaces de dejar los silencios en su sitio y de <em>hacer el cabra</em>. Y como resultado uno puede echarse a dormir, literalmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Solo hay que echar un vistazo a las <a href="https://www.beckmesser.com/criticas-en-la-prensa-a-la-calisto-en-el-teatro-real/" target="_blank">críticas de la prensa escrita</a> donde el miedo a pronunciarse resulta evitado con muy buena pluma. Que si los cantantes son buenos, que si hay que felicitarse por su recuperación, que si, que si, que si. Por seguir con las metáforas musicales, podríamos decir que se cantan un cuplé o un <em>shotís</em> que bailan sin salir de la loseta correspondiente.</p>
<p style="text-align: justify;">La calidad de sus artistas no hay que ponerla en duda. Tienen currículo suficiente para que el personal se interese por sus propuestas. Pero interés no debería ser beneplácito con todo lo que hagan. Y en este caso al asunto le falta vida y le sobra pose. Que se hable de dioses y de su mundo mítico, límbico y libidinoso no significa que todo sea posible para contar el cuento. Lo que se ve en escena es confusión. Una historia que no se entiende. ¿Alguien que vea este montaje sabe porque Calisto tiene que pertenecer al mundo de las esferas o ser una estrella? ¿Por qué Eternidad, Naturaleza y Destino lo tienen tan claro?</p>
<p style="text-align: justify;">Parece ser que ante la falta de una respuesta o una respuesta plausible a dicha pregunta se opta por resolver escenas. Algunas con verdadera gracia, solo hay que oír reír al personal. ¡Ay, qué gracioso es el macho cabrío (al que hay que reconocerle su capacidad actoral)! Y, en esa forma de trabajo que tiene Alden, y que ya se vio en <em>Alcina</em>, de jugar al teatro como un niño, con cierto capricho, colocando distintos tipos de muñecos o figuritas acá y allá, moviendo paredes o sillones para allá o para acullá, y copiando alguna escena de película barata en cabaret de entreguerras o hacer un simulacro de fantasía con esos aves del paraíso o pavos reales. Haciendo, en definitiva, de trilero, consigue atraer, al menos, a una parte del público, incluso engañarlos y ellos tan contentos de poder decir que también les gustan los montajes modernos y/o la música barroca que pocas veces aguantaron.</p>
<p style="text-align: justify;">Si a eso se añade falta de riesgo en la propuesta, inexplicable habiéndose arriesgado tanto programando esta ópera, uno se da cuenta que sobra conocimiento musical y teatral, pero le falta vida. Es decir, deseo. Es decir, querencia por algo que no puede ser alcanzado, que se mantiene siempre en la esfera de lo que se quiere pero no se puede tener. Porque obteniéndolo, dicho deseo se acaba, se termina y con este fin, se acaba la trama, el conflicto que mueve la obra en una época en la que canónicamente se destacaban las óperas antes por su libreto, por su teatro, que por su música.</p>
<p style="text-align: justify;">En este caso, ni la música, ni la puesta en escena tal y como se oyen y se ven en este montaje suena a eso. Sí suena a chiste, en general con buen gusto aunque sean sexuales (o el buen gusto después de las películas de los hermanos Farrelly y, sobre todo, de <em>Algo pasa con Mary</em> y la escena de “gomina” para el pelo). Chistes que no permiten hacer progresar el tema pero si la trama. Que no resuelven conflicto teatral ni musical, pero si ilustrar un movimiento, un aria, un <em>duetto</em> o lo que toque.</p>
<p style="text-align: justify;">Por tanto, congratularse de que la risa llegue a la ópera y alegre, al menos, algunos espíritus. Alegrarse, como hace el resto de la crítica, por la calidad técnica de todo el equipo artístico. También por poder escuchar una ópera nunca antes representada en este teatro. Aunque, lo mejor es ver rejuvenecido un patio de butacas, de jóvenes menores de 35, que, ante la espantada de los espectadores clásicos y masivos de la ópera de repertorio decimonónica y bel cantista, pueden aprovechar para conseguir entradas a precios muy ventajosos. Efecto que deja en el aire la pregunta de ¿qué público formarán en el futuro habiéndose educado como espectadores en las óperas más marginales, habitualmente más contemporáneas y menos mediáticas de las distintas temporadas que no suelen vender todo el aforo? ¿Qué repertorio contribuirán a construir? Ellos son el futuro de la ópera, pues sin espectadores no habrá espectáculo que valga.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
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		<title>[Conversando con…] Mark Zaki</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Jan 2019 17:15:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tom Moore</dc:creator>
				<category><![CDATA[[Conversando con...]]]></category>
		<category><![CDATA[Barroco]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
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		<category><![CDATA[Universidad]]></category>
		<category><![CDATA[Violín]]></category>

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		<description><![CDATA[Presentamos otra entrevista en formato charla, en este caso, con el compositor y violinista norteamericano Mark Zaki, en conversación con Tom Moore sobre su trayectoria artística.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-17934" title="056_conversando-con_mark-zaki2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/01/056_conversando-con_mark-zaki2.jpg" alt="" width="620" height="300" /></p>
<p style="text-align: justify;">Traducción: Joan Plana.</p>
<p style="text-align: justify;">El compositor <a href="http://www.markzaki.com" target="_blank">Mark Zaki</a> ha participado en una amplia gama de actividades musicales, incluyendo un extenso trabajo como violinista barroco en los primeros conjuntos de música antigua tocando instrumentos originales, trabajando con violín MIDI, música electrónica, así como música para bandas sonoras de películas, y tocando la guitarra principal en una banda de rock. Creció en Nueva Jersey, y actualmente es profesor de música en la Universidad Estadual de Rutgers-Camden. Hablamos por Skype el 11 de febrero de 2010.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Tom Moore:</strong> ¿Cómo fue tu relación con la música de niño?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Mark Zaki:</strong> Me sentí atraído por la música desde muy temprana edad, y recuerdo querer tocar la trompeta, seguramente por la única razón que sonaba muy fuerte y brillaba. Mi padre, que estaba en el mundo académico, trabajaba en la Universidad de Minnesota cuando yo era pequeño, pero antes había hecho algún trabajo de postgrado en Alemania. Durante su tiempo allí vivió con una familia alemana, y los padres –esto fue después de la guerra- tenían tres hijos, y cada mañana se despertaba y tocaban tríos con piano de Mozart. Uno tocaba el piano, uno el violín, y otro el violonchelo. Y así probablemente pensó &#8220;mi hijo va a hacer esto también, cuando tenga uno&#8221;. Quería tocar la trompeta, pero me dio un violín cuando tenía cuatro o cinco años. Lo aprendí muy rápido. Seguramente era bueno tocando, pero no lo puedo recordar. Mejoré muy rápido. No sé si eso fue bueno o malo. Siempre toqué de concertino durante mis primeros años de escuela, pero al mismo tiempo no sobresalí demasiado.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> Se esperaba que llegarías a la cima.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Sí, y debido a eso me dejaron hacer mis propias cosas. Cuando tenía quince años comencé a tocar la guitarra, ya que eso era lo que se hacía en el instituto. También estaba muy interesado en la música electrónica, y al rock progresivo que se hacía entonces. Siempre me gustó jugar con los sintetizadores básicos que tenían en la escuela. Decidí que quería ser músico cuando llegué a la Universidad. Fui a Rutgers, y había cierta presión en casa para que estudiase algo &#8220;práctico&#8221;, y en aquel momento la única área donde se podía obtener una doble licenciatura en Rutgers era la ingeniería eléctrica. Pensé que era genial, podía hacer a la vez ingeniería eléctrica y música, pero la gente del departamento de ingeniería eléctrica no les pareció tan buena idea. Obtuve el título de música, pero continué con la electronica en mi cabeza. Hice unos estudios superiores de violín bastante tradicionales –fui a la Universidad, estudiando en la Mason Gross School of the Arts en Rutgers-, y despué hice mi Master y mi Doctorado. En el momento en que estaba haciendo mi Doctorado, Zeta sacó al mercado su violín MIDI, lo compré, y de repente, terminé en Princeton.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> Si podemos rebobinar un poco, ¿tu padre tenía algún interés en la música?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Tocaba el violín, tengo fotos de él sujetándolo, aunque no muy bien. Le encantaba todo aquello que fuera alemán –especialmente la música- Mozart, Beethoven, Bach. No lo entendía muy bien, creo, pero hizo todo lo posible para entenderlo, y también quiso que yo sintiese lo mismo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> ¿De dónde era?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Egipto. Fue médico y enseñó patología en la Universidad de Minnesota. Era aficionado a la música, como hobby.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> Esa es una conexión bastante frecuente, la gente en medicina tienen muchas veces intereses musicales.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Estaba en la Universidad Americana en el Cairo, que probablemente era muy occidental culturalmente. Un típico egipcio en la década de 1930 probablemente no habría gravitado hacia la música clásica alemana. Estaba expuesto a esa música desde muy temprano.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> ¿De qué tipo de religión era?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Él era copto, que como sabes es una minoría allí.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> Esto pudo haber facilitado su llegada a los Estados Unidos?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Seguramente. Le fue fácil ir a Alemania, donde hizo sus estudios de postgrado. Su mentor en Alemania quería llevárselo a la Universidad de Minnesota, y parece que el gobierno egipcio no lo quería dejar salir, por varias razones. Finalmente acordaron que formaría parte en una comisión nuclear de las Naciones Unidas, por lo que así pudo ir a los Estados Unidos. Conoció a mi madre en la Universidad de Minnesota. Más tarde empezó a trabajar en el mundo industrial, como investigador en Bristol Myers en Lawrenceville, Nueva Jersey. Yo tenía umos diez años o algo más cuando nos mudamos a Nueva Jersey.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> Todo el mundo en Nueva Jersey es de otro lugar.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Y todos trabajan o en finanzas o en grandes farmacéuticas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> ¿En qué ciudad creciste?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> East Brunswick.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> Tocabas el violín y música clásica en las escuela, y también tocabas la guitarra. ¿Tenías tu propio grupo de música?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Algo así. Nos juntábamos  y tocábamos con mis amigos, y entonces pensé &#8220;también puedo escribir mis propias canciones, y a ver a quién puedo impresionar”. Realmente no empezé a tocar en bandas de rock hasta que llegué a la Universidad, donde habían más oportunidades para tocar en fiestas, y para conocer gente con intereses similares. Toqué en un par de grupos profesionales de corta duración, hize lo que que se hacía en la costa de Jersey, tocaba en clubes de New Brunswick cuando todavía tenían música en vivo. Todo eso ya hace tiempo que no existe. No toqué en bandas durante tanto tiempo –unos cuatro o cinco años como máximo-, lo suficiente para saber que probablemente no era lo que quería hacer. Estaba más interesado en lo que se refiere a la grabación, y me lo pasaba mejor las pocas veces que una banda en las que estaba trataba de grabar. Un verano ahorré todo mi dinero para comprar un porta-estudio –un pequeño cassette con multiples pistas-, y pasé todo el tiempo averiguando como funcionaba.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> ¿Qué géneros de música tocábais con estas bandas?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Debido a que estaba orientado al mundo comercial, lo que se llevaba entonces era la nueva onda, la era post-punk –the Cars, the Clash, algunas cosas de los Rolling Stones- cosas típicas de una banda de garaje. Nuestro propósito era ir a un bar y que hiciesen dinero, así que querías mantener a la gente allí, y hacer que la gente bailase. Hacíamos más o menos lo que era Top-40 a principios de los años ochenta.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> ¿Tocabas como primera guitarra?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Normalmente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> Esto fue mientras estabas en la Universidad, y al mismo tiempo empezaste a tocar música antingua con instrumentos de época. ¿Cómo pasó?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> The Mason Gross School había comenzado su programa de música de posgrado aproximadamente en el mismo tiempo en que obtuve mi licenciatura, y me pidieron para volver –necesitaban estudiantes de violín-. Regresé para mi Máster. En ese momento, el profesor que tenían era Rafael Druian, que estaba enseñando en la Boston University en ese momento, y que había sido durante un tiempo el concertino de la Filarmónica de Nueva York cuando Boulez dirigía. La mayoría de la gente lo recuerda como concertino de la orquesta de Cleveland en la década de los sesenta. Tocando Bach para él, había algo que no estaba haciendo correctamente de la manera como se tocaría en  Juilliard o Curtis –esa tradición romántica del siglo XIX- y me dijo &#8220;<em>creo que estás escuchando esto de una manera diferente, necesitas escuchar a un violinista barroco tocar esto. Estás intentando hacer algo que no funciona con este instrumento</em>”. En ese momento no sabía muy bien lo que quería decir, pero me mencionó Sergiu Luca, quien había grabado las sonatas de Bach con violin barroco. La biblioteca tenia la grabación, y recuerdo escucharlo, y pensar &#8220;sí, esto es&#8221;. Unos cinco años más tarde conocí a Ben Hudson, que era en esos momentos concertino para casi todo en Nueva York (a finales de los años 80), que dijo &#8220;<em>necesitas conseguir un violín barroco</em>&#8220;. Me enganchó y me compré un instrumento. Él había estado tocando en todos los grupos barrocos de Nueva York, y consiguió que empezase a tocar con algunos de esos grupos, y una cosa llevó a la otra. Aprendí la mayoría de cosas mientras tocaba en esos grupos. Me enganchó porque era un sonido que me gustaba, algo que sentía intuitivamente, y que tenía sentido con la música. Como violinista moderno nunca he sido un gran fan de ese sonido de vibrato “turbo”, ese tipo de vibrato continuo, había algo al respecto que me parecía artificial. Y si tocas sin vibrato en un instrumento moderno, de alguna manera parece una equivocación, especialmente si has estudiado en la típica gran tradición romántica. Si tienes un sonido menos complejo, y la articulación, el afecto y la retórica provienen de diferentes lugares, y no de lo rápido que vibras con la mano izquierda, entonces todo tiene sentido con la música antigua.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> Es interesante que haya tantas personas que terminen haciendo música contemporánea, o música antigua con instrumentos barrocos. Cantantes sin un gran vibrato romántico, pero que cantan cantatas barrocas o música contemporánea.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Es verdad. Hay gente que toca música antigua que también hace música contemporánea. Para mí, creo que la música contemporánea es más un acto creativo que un acto re-creativo, y la música barroca es similar porque no tiene las convenciones establecidas del repertorio tradicional. Esa clase de actividad creativa atrae a un tipo particular de artistas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> Tanto en la música antigua como en la música contemporánea estabas explorando territorio desconocido.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Creo que eso es una gran parte de ello. A mis oídos, cuando uno escucha un grupo barroco de Europa, un grupo barroco de Nueva York, y un grupo barroco de la costa oeste, se puede escuchar cosas muy diferentes, mientras que si se oye el <em>Grosse Fuge</em> tocado por diferentes grupos, es exactamente lo mismo, pero el campo de juego estilístico es un poco más pequeño, los parámetros se hacen más pequeños.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> Tu Máster y Doctorado en Rutgers fueron en interpretación. ¿Cómo empezaste a tirar hacia la composición?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Siempre compuse, e incluso en el instituto había escrito algunas piezas preliminares de piano. No era mi primera prioridad, pero me gustaba la idea de crear algo. Era una forma de construir algo. Siempre lo había hecho, y cuando estaba en Rutgers Charles Wuorinen estaba allí, y estudié composición formalmente con él. Había estudiado antes, pero fue el primer maestro de alto nivel que tuve, y pasé dos o tres años con él mientras hacía el posgrado. Fue mi primera experiencia más seria hacia la composición.</p>
<p><strong>T.M.:</strong> ¿Cómo era su manera de enseñar? ¿Qué trabajabas con él?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Al principio me dejó que explorase a mi manera. Se trataba de aprender a usar los materiales, y todo este proceso de ser compositor, sentándose, estableciendo un trabajo continuado. Esperaba que le trajera algo cada semana, pero en cuanto a lo que era, no era demasiado dogmático en el principio. Charles tiene una reputación de ser obstinado, digamos. Eso vino después. Empezaba con &#8220;una octava realmente no funciona aquí, porque&#8230;&#8221; y de allí iría al tipo de cosas que encontrarías en su libro [<em>Simple Composition</em>], y comenzó a tirar de mí en esa dirección. Como profesor era muy duro –el rigor estaba allí-, que no es algo que pueda decir que siempre he tenido con otros maestros. Pero la composición es algo difícil de enseñar.</p>
<p><strong>T.M.:</strong> ¿Hay piezas en tu catálogo de ese período?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Hay algunas. Otro profesor solía decir que tenemos que escribir una pieza para que podamos escribir la siguiente pieza, y muchas de mis piezas de ese periodo las veo como formativas. De hecho, he regresado y revisado algunas de ellas por su potencial. He escrito algunas piezas electrónicas basadas en algunas técnicas que no funcionaron en esas primeras piezas, pero que cambiaron cuando tuve major control de lo que hacía. La electrónica, para mí, parece prestarse mejor para trabajar con ese material –el serialismo o timepoint que Charles había estado haciendo-. La línea entre el sonido y el ruido se ha vuelto borrosa –el ruido se ha convertido en parte del tejido musical- y cuando empiezas a alejarte del tono, una de las primeras cosas que empiezas a preguntarte es cómo sabes lo que sucede después. La jerarquía cambia. Me parece que las estructuras de timepoint pueden ser valiosas para la configuración de su lógica, su historial de hechos, tu cadena de hechos&#8230;</p>
<p><strong>T.M.:</strong> ¿Estabas trabajando con medios electrónicos en ese momento, o escribias en papel?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> En el momento en que trabajaba con Charles, Zeta acababa de salir con el violín MIDI. Recuerdo el anuncio muy bien –creo que lo vi en <em>Electronic Musician</em>- y decía algo así como &#8220;ahora los violinistas pueden entrar en el mundo de la síntesis, pueden reproducir cualquier sonido que deseen en un violín&#8221;. La promesa era que usando este controlador en el violín no tenías que cambiar tu técnica como violinista, y sin embargo, podías utilizarlo como el interfaz para un sintetizador de algún tipo –se podia tocar la batería desde tu violín-. Era una buena idea, supongo, pero al final no funcionó muy bien para mí. Hay algo en la forma como se controla física y mecánicamente el arco del violín que no se traduce bien a los sonidos electrónicos o de otro tipo. Por ejemplo, un sonido de percusión. El sonido es muy discreto, pronto se queda sin sonido, y ¿qué sucede entonces con el lo que queda de arco? Mientras estaba explorando justo eso, no teníamos una tesis para el Doctorado, pero teníamos que hacer una serie de conferencias-recitales. Para uno de esos recitales escribí una pieza para violín MIDI, que se convirtió en una de mis primeras piezas electrónicas, y escribí un trabajo al respecto. Viniendo de un pasado como violinista, eso es lo que sabía hacer. Fue difícil al principio, separarme del paradigma del violín, estaba tratando introducirlo o forzarlo a un mundo electrónico. Creo que esa idea me pasó bastante rápido.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-17936" title="056_conversando-con_mark-zaki3" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2019/01/056_conversando-con_mark-zaki3.jpg" alt="" width="401" height="268" /><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> ¿Cómo decidiste ir a Princeton para el doctorado?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> En realidad había solicitado un trabajo en Princeton. Estaban buscando alguien con un pasado en música electrónica, pero que también tuviese experiencia en la composición y en interpretación. Envié la solicitud para la plaza, pero no recibí respuesta. Había empezado a hacer conciertos en los que tocaba violín barroco, violín moderno y violín MIDI –era una buena manera de vender esta idea-, porque la gente estaba interesada en las diferencias entre los instrumentos, y en ese momento era algo nuevo. Empecé a darme cuenta que la música electrónica no encajaba realmente en un contexto de concierto de música clásica. No sabía qué hacer con mi propia música en ese contexto. Conocí a alguien que acababa de graduarse de Princeton, que me dijo: &#8220;<em>Deberías conocer a Steve Mackey, toca la guitarra, y ha hecho cosas con el Kronos Quartet, podría ser una persona interesante para que hables con ella</em>&#8220;. Llamé a Steve, y dije que estaba interesado en hablar de todo esto con él. Me dijo que llamara a la oficina, que pidiese una cita, y que quedásemos para tomar un café. Cuando nos encontramos, tuve la sensación que pensaba que yo estaba interesado en hacer un posgrado, cuando todo lo que realmente quería hacer era hablar con Steve sobre el violín eléctrico. Miré la lista de personas con las que tenia que verme ese día, donde tuve entrevistas con Claudio [Spies] y [Peter] Westergaard, todo el mundo estaba en la lista. Gyula Csapo estaba allí por entonces&#8230; Conocí a todo el claustro de profesores, todos excepto Milton [Babbitt]. Sólo quería quince minutos con Steve, pero tenían todo el día planeado para mí, y pensé, &#8220;Interesante. Veamos qué pasa. Tengo un día entero de conversaciones de uno a uno con esta increíble lista de profesores. Vamos a ver lo que tienen que decir”. Así que pasé uno por uno, y no mencioné que no estaba interesado para hacer un posgrado allí. Probablemente no debería decir esto, porque ahora me van a quitar el título… Al final del día me encontré con Steve, se sentó y dijo: &#8220;<em>¡te conozco!</em>&#8221; y dije &#8220;<em>OK</em>&#8220;, y dijo</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;">–<em>Te presentaste para ese trabajo el año pasado</em>.</p>
<p style="padding-left: 30px;">–<em>Muy bien entonces… tengo curiosidad, dime, ¿porqué no me dieron el trabajo?</em></p>
<p style="padding-left: 30px;">–<em>Bien, no tenías un título en composición, pero pensamos que tenías un currículum interesante. En realidad lo discutimos por un tiempo. ¿Alguna vez considerarías un sitio como Princeton para un título en composición?</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>–Bueno, acabo de terminar un doctorado de violín. No estoy seguro de que eso es lo que quiero hacer en este momento.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Comenzó a explicarme más sobre el programa, y me hizo pensar. Lo siguiente que sé es que pregunté cuando era el ultimo día de plazo de inscripción. Dijo, &#8220;<em>creo que es mañana</em>&#8220;, así que corrí a la Secretaría, conseguí un formulario de inscripción, lo rellené y me olvide un poco al respecto. Probablemente reciben alrededor de 200 solicitudes, y aceptan de cuatro a seis, así que pensé &#8220;<em>Como que voy a conseguir esto…</em>&#8221; Pero entonces me di cuenta que como no habían aceptado mi solicitud de trabajo allí, tal vez tuviese alguna posibilidad. Eso fue en noviembre, y en abril recibí una llamada de Paul Lansky diciendo que querían ofrecerme un lugar. Esa es la versión larga. No había pensado en Princeton, pero en retrospectiva es lo que debería haber hecho en lugar de ir a Mason Gross. Definitivamente era más acorde con mis intereses.</p>
<p><strong>T.M.:</strong> Eres otra de esas personas que se sientan entre las partes de carbono y silicio del Departamento de Princeton. ¿Estabas más en el lado del silicio?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Traté de serlo. El ordenador de alto nivel era realmente nuevo para mí. Princeton en esos días se centraba en la plataforma NeXT, y me pareció un poco intimidante. Paul Lansky me ayudó. Me dijo: &#8220;<em>Mira, si lo enchufas, es música electroacústica. Lo contamos como silicio. No sientas que tienes que cambiar tus puntos. Estos son tus puntos fuertes, veamos qué podemos construir</em>&#8220;. Una de las cosas buenas de ese departamento es que realmente te dan un lugar para probar las cosas y equivocarte. Puedes llegar hasta un punto límite y ver desde allí qué funciona. Las piezas para violín eléctrico que hice en ese tiempo eran en gran parte hardware, sin mucha implicación del ordenador. Hice algunas piezas con ordenador, pero eran piezas de cinta. Esa fue mi introducción a la música acústica y el Musique Concréte. Para mí en esos momentos eran cosas separadas. Speculum Musicae vino y escribí un trío para ellos, el Nash Ensemble de Londres vino y escribí una pieza para ellos, pero sin electrónica involucrada. Como soy violinista, tiendo a escribir piezas que pueda usar, y la mayoría de ellas tienen un componente electrónico de algún tipo. Dicho esto, acabo de terminar un cuarteto de cuerda este verano que no me imagino tocando.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> ¿Podrías hablar un poco sobre el estilo de las obras que escribiste para Speculum y el Nash Ensemble?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Eso fue hace mucho tiempo. La pieza Speculum fue un trío de cuerda para violín, viola y violonchelo. En ese entonces mi inmersión en la música electrónica, porque era nueva, realmente influenció la forma en que estaba escribiendo para instrumentos también. Chocaba contra la noción que tengo de estos sonidos, así que, ¿qué hago y cómo puedo organizar estos sonidos –no puedo pensar en esto en términos de estructuras tonales tradicionales, en la parte electrónico de las cosas- y lo que me encontré haciendo era trabajar con imágenes. Esta es una imagen de un triángulo girando a través del espacio-¿cómo lo represento con el sonido? Así que cuando volví a escribir estas piezas basadas en el carbono, basadas en proteínas, estaba volviendo a esa imagen de nuevo. De alguna manera, era intuitivo, escribía una frase, y pensaba, me recuerda a algún tipo de imagen, y viceversa. No era estricto sobre el uso de un cierto diseño o técnica. Era más como conocer a alguien y dejarlos revelarse a ti, trabajar con el material, esculpirlo, tal vez. Diría que fue en gran medida intuitivo. Fue un reflejo de trabajar con sonido desde el primer momento y separarlo de toda la idea de notas. Todo eso ha cambiado a lo largo de los años. La pieza para Nash la recuerdo más claramente que el trío, sólo porque estaba empezando a interesarme más en la música de cine en ese momento. Era mi idea de lo que pasaría si tuviera que hacer una &#8220;película de sonido&#8221;, y editarla. Tenía una imagen de un programa de televisión, con múltiples puntos de vista de algo, con cortes rápidos. ¿Cómo representas el tiempo dentro de las convenciones de la película, donde podrías tener un cambio de escena para implicar que el tiempo ha pasado? ¿Cómo lo haces de una manera acústica? Eso es lo que recuerdo de esa pieza. Estaba probando cosas.</p>
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<p><strong>T.M.:</strong> ¿Algún otro recuerdo sobre Princeton?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Salí de un programa de Doctorado en Rutgers que era bastante tradicional en el sentido de Conservatorio – tenías que tocar tu Sonata de Beethoven y tu concierto, y tenías que hacerlo de la manera que todo el mundo lo ha hecho durante los últimos cien años. Me irritó ese sistema, que era otra razón por la que me había atraído la música barroca; no había nadie diciendo &#8220;así es como tienes que hacerlo, porque mi maestro lo hizo de esa manera&#8221;. Con la composición tienes que hacer tus propias reglas. Lo que me gustó de Princeton no fue sólo que tenías que crear tu propia lógica, sino que también tenías que defenderla. Sí que tenías un espacio para equivocarte, pero te hacían justificar tu punto de vista, y por qué lo hacias, pensar en lo que estabas haciendo y articular claramente tus razones para hacerlo. Viniendo de un pasado más conservador, me pareció muy liberador. Me gustaría poder volver atrás y hacer esos cuatro años otra vez, porque estaría mejor preparado para hacerlo ahora, pero hasta ese momento fue lo mejor que he hecho, porque había tenido mi cabeza supeditada a la rutina estricta del Conservatorio y la forma en que hacían las cosas, a su manera de perpetuar la interpretación al estilo del siglo XIX, en la que yo estaba atrapado, y creo que Princeton me liberó. Eso es lo que realmente me quité de encima. También creo que cuando la gente entra en Princeton, hay un momento en el que se preguntan &#8220;¿por qué estoy aquí?&#8221; Yo lo hice. &#8220;¿Por qué me estoy codeando con estas personas que son todas mejores compositores que yo?&#8221;, Princeton busca una mezcla interesante , &#8220;¿a quién podemos tirar al fuego? Veamos qué pasa si ponemos a estas personas en la misma olla&#8221;. Y piensan, &#8220;¿Cómo podemos ayudar a esta persona a que se supere? Vemos que tiene potencial&#8221;. En ese sentido, Princeton me ayudó mucho. Por aquel entonces también ya había empezado a interesarme por la música cinematográfica –mi primo era estudiante de cine en la Universidad de Boston-. Me llamó y me dijo: <em>&#8220;Necesito hacer mi tesis. ¿Te gustaría escribir la música?</em> &#8221; Nunca había hecho algo así antes, pero estaba muy interesado. Estaba aprendiendo a marchas forzadas otra vez. Con toda mi suerte, Paul Chihara vino a dar un coloquio en mi último año en Princeton. Así que me encuentro de repente con la música para el corto que acababa de escribir, y Chihara pasando mucho tiempo en ella, diseccionándola aparte, fotograma a fotograma. Fue como una escuela de cine acelerada. Sigo pensando en eso y en lo mucho que aprendí. Cuando terminamos, Paul dijo: &#8220;<em>sabes cómo componer para películas. Hablemos de cómo puedes conseguir un trabajo haciendo esto</em>&#8220;. Poco tiempo más tarde me trasladaba a California.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> ¿Tu próxima parada fue en Los Ángeles?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Ese era el plan después de graduarme, pero tomé un desvío. Estuve en San Francisco por un año, en la Universidad de San Francisco State con Carlos Sánchez-Gutierrez. Él estaba un año delante mío en Princeton, y en la Universidad necesitaban un sustituto, uno de los profesores estaba de año sabtático. Me llamó y me dijo: &#8220;<em>escuché que vienes a California. ¿Quieres hacer un desvío por un año?</em>&#8221; Pensé que sería una buena idea tener un trabajo cuando llegase a California, porque lo único que había planeado era ir allí y ver lo que pasaba. Cuando mi trabajo allí terminó, cogí el coche y fui a Los Ángeles, donde me reuní con Chihara otra vez, y me contrató para hacer algunas cosas, que es cómo empecé allí.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> ¿Cuánto tiempo estuviste en el sur de California?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Eso fue en 1996, 1997, casi ocho años.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> Seguro que debiste dejar atrás muchas cosas que había estado hacienda hasta entonces, como el violín barroco.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> No, en realidad no. Había un par de grupos de música antigua en los Ángeles. Iba regularmente de una costa a la otra, y continué tocando mucho en Nueva York. Había gente en Nueva York que no se había dado cuenta de que me había mudado a California, porque me seguía viendo todo el tiempo. Me había ido a California para hacer música de cine, y mucha gente en Princeton pensó que tal vez había perdido mi rumbo en ir de ese mundo a un mundo comercial, se preguntaban qué me había pasado. Algunos académicos tienden a mirar no muy bien hacia la música de cine. Pero tenía un pasado tocando rock, y tenía experiencia comercial por entonces. No siempre hago una distinción entre diferentes tipos de música. Para mí, sólo hace wue tenga una paleta más amplia donde escoger. Había un número de cosas que me atraían sobre la música de cine. Siempre había querido escribir una ópera, pero conlleva todo tipo de problemas &#8211; la inversión de tiempo, y si tienes suerte de conseguir montarlo todo y hacer que se realice, entonces ¿qué pasa cuando se ha terminado? Está hecho y se queda en un estante. Al menos con la película tienes una grabación. La música de cine te permite asumir personajes como compositor. Si escribo un acorde de Do mayor en un trozo de música de cine, ninguna de las personas de la película tendría nada que decir, pero probablemente dirían algo en Princeton si estuviera en una pieza de concierto. Si quisiera sacar mi guitarra y hacer un blues, en realidad podría hacerlo si la película lo pidiese. No te critican por ese tipo de cosas en el cine, así que de alguna manera te permite hacer cosas diferentes. Es un ejercicio muy valioso para un compositor cuando tienes un material con el que te tienes que basar. Puedes moverte fuera de tu zona de confort, que creo que es algo bueno. De una manera la música de la película me permitió juntar todo lo que sabía. Hice un largometraje independiente, un psico-thriller basado en una leyenda shakespeariana, y pude añadir algunas cosas barrocas. Escribí un conjunto de motivos que se basaban en un bajo de Purcell de una fantasía que conocía. Funcionó muy bien. El lado electrónico y tecnológico era muy presente e importante, y me abrió muchas puertas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> ¿Tu música de cine está disponible para escuchar fuera de las películas?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Tengo trozos de música de cine que podrían utilizarse como material para una pieza de concierto. Lo difícil de los extractos de música para cine es que la estrcuture está atada a la película, así que si la señal es de diecisiete segundos, eso es todo lo que tienes. Pero sí que podría tomar eso y desarrollarlo en pedazos más grandes. He hecho diferentes tipos de películas, y algunos de los dramas psicológicos me permitieron tirar de cosas muy disonantes que funcionaron bastante bien.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> Gran parte de la música contemporánea en conciertos termina representando estados psicológicos problemáticos. Ahora estás en Rutgers Camden. ¿Cuánto tiempo llevas ahí?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Me incorporé a la Facultad de Bellas Artes en 2008. Estaban intentando empezar un Master de Bellas Artes epecializado artes digitales, y querían a alguien que hiciese música electrónica, pero también tuviese interés en música para película y acústica. Mi papel hasta ahora ha sido construir el estudio y sentar las bases para el currículo de composición y tecnología. Mi lado barroco se utiliza también ya que Julianne Baird está allí, así que es un buen complemento.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> Para aquellos que no han vivido en Nueva Jersey pueden no estar familiarizados con Camden y lo cerca que está de Filadelfia. ¿Tienes conexiones con las instituciones musicales al otro lado del río?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Algunas, y estoy seguro de que van a crecer más con el tiempo. Tengo conexiones con Maurice Wright en la Temple University, y con un colega electroacústico mío, Joo Won Park, que enseña en el Community College de Philadelphia. Él vino a Rutgers Camden recientemente y dio una gran conferencia-demostración sobre el SuperCollider, la composición algorítmica en tiempo real y el ambiente de la síntesis audio. El Departamento de Bellas Artes está separado de la escuela de música, que está en el campus de Rutgers en New Brunswick, pero Camden está en un buen lugar para estar –hay un programa de animación muy serio, tenemos artes visuales, teatro, y también  música electrónica- tenemos los ingredientes para un grado en intermedia que parece ser muy popular en este momento. Estamos muy bien posicionados para hacer de verdad algo con él.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>T.M.:</strong> ¿Podrías hablar de alguna obra reciente o de un proyecto próximo?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.Z.:</strong> Una cosa a la que estoy volviendo es a usar el violín como el front-end para una interpretación en red. Dado el estado del violín MIDI en el pasado, había perdido su atractivo para mí, y lo había dejado por un tiempo, pero ahora con la forma en que el software se está desarrollando –cosas como Ableton Live, por ejemplo- y toda la portabilidad y facilidad de poder tocar con las cosas ahora, estoy volviendo a usar el violín con la electrónica como un vehículo de interpretación para mí, y he escrito un par de piezas que he estado llevando a varios sitios. Voy a actuar en el Simposio de la Bienal de Artes y tecnología en el Connecticut College, recientemente toqué en SEAMUS, y en el Third Practice Festival de música electro-acústica. Me alegra ver que las cosas que intentaba hacer hace quince años sean más fácilmente accesibles ahora. Estoy mirando diferentes maneras de volver a tocar el violin junto a mezclas. Una de las cosas que me frustraba en el pasado era que no podia controlar las cosas durante la actuación. Con el violín MIDI, no había una correspondencia uno a uno entre el gesto y el sonido. Ahora uno puede crear cosas en Max que pueden escuchar al violín acústico, y responder de verdad, mucho más rápido, y con un mayor grado de resolución, por lo que hay mucho más que se puede hacer para extender las capacidades del instrumento. Eso es en lo que estoy trabajando. La otra área en la que estoy trabajando vino de mi interés con la música de cine. He estado explorando música visual y componiendo con imágenes o animaciones generadas por ordenador. Esos son un poco más de tiempo-intensivo, y noto un poco de obstáculo al no tener más conocimiento como artista visual. Pero ya tengo hechos cuatro o cinco videos a gran escala, esa es otra línea que me interesa.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
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		<title>Entrevista a Yolanda Campos Bergua, directora artística del NAK</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Sep 2018 09:36:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Domínguez Vizcay</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“La unión de propuestas artísticas dispares provoca una experiencia sensorial mucho más amplia”. Con estas palabras define la intención del Festival NAK 2018 su directora artística Yolanda Campos Bergua, una edición dedicada a indagar en el cine y su relación con la música experimental.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-17156" title="052_prisma_entrevista-nak2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2018/09/052_prisma_entrevista-nak2.jpg" alt="" width="620" height="300" /></p>
<p style="text-align: justify;">Decía Quentin Tarantino en alguna de sus entrevistas que, para él, <em>“el cine y la música van de la mano. Cuando estoy escribiendo un guión, una de las primeras cosas que hago es buscar la música que voy a poner en la secuencia de apertura”</em>. Esta conexión estará muy presente en la <a href="https://nakfestival.com" target="_blank">IV edición del Festival de Música Contemporánea de Navarra, NAK 2018</a>, que arranca el 21 de septiembre y que toma como hilo conductor, y casi reivindicación, la química entre el medio cinematográfico y la música de vanguardia.</p>
<p style="text-align: justify;">Tal y como nos cuenta Yolanda Campos Bergua, su directora artística, <em>“este evento, impulsado por el Centro de Música Contemporánea Garaikideak, se ha convertido en un punto de encuentro entre creadores y público en el que confluyen música, creación, pensamiento estético, así como un enfoque didáctico en todas sus actividades”</em>. Este año, proponen un <a href="https://nakfestival.files.wordpress.com/2018/08/programa-nak-20181.pdf" target="_blank">programa multidisciplinar</a> que integra 5 presentaciones, 2 talleres, 5 conciertos, 13 estrenos musicales y cinematográficos, en los que participarán más de 80 músicos.</p>
<p style="text-align: justify;">Destaca el concierto inaugural de este viernes, “Silencio, se rueda”, que suma la interpretación en directo de seis obras inéditas concebidas por compositores del CMC Garaikideak, que aportan su sonoridad a cuatro cortometrajes de estreno del cineasta Oskar Alegria. La puesta en escena se complementa con el Coro de la Fundación Atena, entidad que fomenta el desarrollo integral de personas con discapacidad a través del arte.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra de sus grandes apuestas se ha gestado gracias a la colaboración con la Filmoteca de Navarra. El dúo de música electrónica y experimental NYCK, formado por Ignacio Fernández Galindo e Hilario Rodeiro, presentará en directo una sonorización para una reciente versión remasterizada del clásico de cine mudo <em>El fantasma de la ópera</em> (1925). Parte de la grabación del material sonoro ha sido realizada por alumnos del Conservatorio Superior de Música de Navarra, en un proceso que ha supuesto cinco meses de trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">Pasarán también por NAK dos compositores invitados, Philippe Laval y Sergio Blardony, este último con su trabajo “La luz de Dreyer”, una propuesta interdisciplinar que indaga, desde la música experimental, la poesía, las artes visuales y la escena, en dos obras de Carl Theodor Dreyer.</p>
<p style="text-align: justify;">Los bilbaínos Ensemble Kuraia presentarán un programa estructurado en tres obras:<em> Mal(in)con(i)ci</em>, de Sonia Megías, apoyada en una videocreación de Paola Boioli; la proyección de <em>Apokalypsis, símbolo de una revelación</em>, ópera multimedia compuesta por María Eugenia Luc a quien acompaña en el libreto el escritor Juan Kruz Igerabide; y <em>Un soplo que vacía el pecho</em>, obra de Sergio Blardony sobre textos de la poeta Pilar Martín Gila. Finalmente, en el concierto de clausura, “Música coral en el cine de vanguardia”, la Coral de Etxarri Aranatz ofrecerá una selección de obras que pondrán de manifiesto la valentía de algunos grandes cineastas como Lynch, Malick o Kubrick, al incluir música de su tiempo en sus películas.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sul Ponticello: </strong>Cuarto año como directora artística de NAK. Echando la vista atrás, ¿qué progresión percibes en el festival? ¿En qué punto está?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Yolanda Campos Bergua:</strong> NAK empezó siendo un festival local. La programación de la primera edición estaba integrada, prácticamente en su totalidad, por propuestas de artistas navarros. A partir de la segunda edición hubo un crecimiento notable, se abrieron líneas de programación importantes, como el establecimiento de un hilo conductor para cada edición, un eje artístico-social que integrara propuestas de ámbito inclusivo, y una apertura a formaciones y artistas más allá del ámbito territorial de Navarra.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>S.P.: </strong>¿Qué líneas maestras han guiado la programación?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y.C.B.:</strong> Todas las líneas programáticas que se asentaron en la edición 2017 siguen estando presentes este año, pero, además, incorporamos una propuesta multidisciplinar, no como algo puntual en uno o dos conciertos, sino en unión con el eje temático. Todos los conciertos toman como punto de partida la música de vanguardia en relación al medio cinematográfico.</p>
<p style="text-align: justify;">Creemos que ese trabajo en la selección de propuestas, acordes a lo que el festival necesita en cada momento, y no una selección basada en atraer a artistas o ensembles más o menos conocidos, se ha convertido en la seña de identidad de NAK. Esto nos ha permitido evolucionar despacio, pero con paso firme, situándonos, después de cuatro ediciones, como un evento de referencia en el ámbito estatal.</p>
<div id="attachment_17157" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><img class="size-full wp-image-17157" title="052_prisma_entrevista-nak3" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2018/09/052_prisma_entrevista-nak3.jpg" alt="" width="600" height="401" /><p class="wp-caption-text">Yolanda Campos Bergua, directora artística del Festival NAK</p></div>
<p style="text-align: justify;"><strong>S.P.:</strong> El eje temático para este año, ese nexo entre cine y música de vanguardia, ¿es una buena fórmula para facilitar el contacto del gran público con la nueva creación?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y.C.B.: </strong>Creemos que sí. Es un año de apertura hacia otras disciplinas artísticas y esto tiene un objetivo claro de atraer un nuevo tipo de público procedente de otros ámbitos. La unión de propuestas artísticas dispares provoca una experiencia sensorial mucho más amplia y esto nos parece un buen punto de partida para atraer a oyentes de otras disciplinas.</p>
<p style="text-align: justify;">De todas maneras, y aunque, obviamente, el dato del público siempre es importante y hay que tenerlo en cuenta, surge más como una necesidad de reivindicar la incorporación de la música de vanguardia en el cine actual, más allá de su presencia como un elemento puramente anecdótico.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>S.P.: </strong>El esfuerzo creador en esta edición ha sido importante, puesto que a la concepción musical se han sumado varios estrenos cinematográficos. ¿Ha resultado muy complejo ese doble proceso?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y.C.B.: </strong>Cuantos más elementos forman parte del proceso creativo más compleja es su ejecución. A nivel de infraestructura todo se complica y hay que tener en cuenta muchos más factores. No solo para la puesta en escena, que en algunos casos es una odisea para un festival más o menos modesto como el nuestro, sino también para manejar bien los plazos de creación, preparación, ensayos, etc., que deben ser mucho más amplios para abordar todos estos aspectos correctamente, primero de manera individual y luego de forma colectiva.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, todo esto queda compensado porque a nivel artístico es un proceso muy rico. En las propuestas multidisciplinares hay que abordar el trabajo de creación e interpretación de manera conjunta y, por tanto, te enriquece por partida doble, ya que tienes que tener en cuenta otros puntos de vista.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>S.P.: </strong>En NAK 2018 van a participar alrededor de 80 músicos. ¿Crece la conciencia sobre la difusión de la música contemporánea entre los profesionales jóvenes?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y.C.B.: </strong>Sinceramente soy un tanto pesimista en este sentido y tengo claro que, mientras no cambie lo fundamental, la educación, de poco sirven los esfuerzos que hagamos los músicos, programadores, ni tan siquiera el público… Por descontado que hay que plantear un cambio en los conservatorios y escuelas de música. Sigue siendo habitual que los estudiantes de los conservatorios no tengan prácticamente contacto con la música de nueva creación o artistas de su tiempo, algo que, a estas alturas, debería parecernos inaudito.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras no cambiemos este planteamiento obsoleto y entendamos lo importante que es educar en el arte y promover la sensibilidad hacia las vanguardias, más alejados estaremos de nuestro objetivo. Hay que tener en cuenta que es el pensamiento de vanguardia en su conjunto, el de creadores, filósofos, científicos… el que nos permite avanzar un pasito más y mirar al futuro.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
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		<title>Entrevista con Kris Limbach</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Apr 2018 16:38:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Sánchez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sonoscopio]]></category>
		<category><![CDATA[Arte sonoro]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
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		<description><![CDATA[En esta nueva entrega en la sección Sonoscopio, charlamos con Kris Limbach, artista sonoro y visual residente en Berlín. Como veremos en la conversación que Sergio Sánchez mantiene con él, el cine ocupa un importante papel en su trayectoria creativa, aunque no será -ni mucho menos- el único asunto que se trata en la entrevista.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-full wp-image-16036" title="048_sonoscopio_kris-limbach2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2018/04/048_sonoscopio_kris-limbach2.jpg" alt="" width="620" height="300" /></p>
<p style="text-align: justify;">La entrevista como herramienta útil de conocimiento nos permite ahondar en el  trabajo y las reflexiones de los artistas. Es por ello que próximamente vamos a publicar una serie de conversaciones diversos artistas relacionados con el mundo del arte experimental. El primer artículo surge del diálogo entablado hace unos días con <a href="https://krislimbach.com/" target="_blank">Kris Limbach</a>, aprovechando su reciente visita a Blanca donde desarrolló en directo su propuesta anterior, presentada en el Festival In Sonora. Me sirvió para extraer de esa fructífera conversación una parte del rico universo de pensamiento que Limbach tiene sobre el arte sonoro en general, y sobre su trabajo personal, que está centrado en el uso de elementos audiovisuales. El artista alemán es bien conocido en la escena underground de nuestro país, ya que ha colaborado con artistas como Miguel A. García o Juan Antonio Nieto.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sergio Sánchez:</strong> ¿Cuál es tu proceso creativo a la hora de desarrollar tu trabajo visual y sonoro? ¿Por qué trabajas con la imagen y el sonido en vez de centrarte en uno de los dos campos?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Kris Limbach:</strong> Me gusta trabajar con ambas cosas, no solo para complicarme la vida en los directos, sino porque también me gusta realizar en las actuaciones una especie de cine expandido o cine en directo, creando sonidos y a su vez elaborando la pista sonora de forma intuitiva. Entiendo más los visuales como si fueran un instrumento, como la cámara o el proyector. Utilizo cámaras de video y Super 8. También manipulo las señales como si fuera un circuito de sonido. Al final es lo mismo, son circuitos que uso para actuar. Me gusta realizar esto en directo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>S.S.:</strong> ¿Qué hizo que te adentraras en el mundo de la música experimental?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>K.L.: </strong>Al principio tocaba la batería en grupos de música popular: punk, de black metal, etc. Después entendí que sentía un vacío y que estaba aislado. Quería llenar ese vacío con experimentos. Siempre estaba investigando pero necesitaba un tiempo para reflexionar, viviendo en una ciudad pequeña, para encontrarme con gente que hiciera lo mismo. Me alejé de la batería y de ahí me adentré más en la experimentación con hidrófonos, con micros de contacto, y manipulación de señales. Fue un proceso en el que combinaba ambos mundos, pero aproximadamente a partir del 2003 me dediqué en exclusiva a la investigación de los sonidos. Me gusta trabajar con herramientas distintas, transitar entre lo analógico y lo digital ya que todo tiene una cierta estética que puedo utilizar en mi trabajo como artista.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>S.S.:</strong> ¿Qué diferencias encuentras entre lo analógico y lo digital? En la música electrónica de baile hay muchos puristas que reniegan de lo digital en defensa, cuasi religiosa, de lo analógico. ¿Ves en ello contradicción o riqueza? ¿Qué piensas de todo esto?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>K.L.: </strong>En realidad no me importa si algo digital o analógico. Aunque me gusta mucho lo analógico, no comparto esa atracción fetichista, esa nostalgia <em>vintage</em> que muchos sienten por lo retro. Me atrae porque encuentro que las tecnologías tienen una relación horizontal, no como un progreso de evolución que una cosa supera a la otra. Considero que aunque haya tendencias, la gente básicamente está buscando salidas como puede. Existen muchas referencias o movimientos retro para reivindicar cosas del pasado que no me interesan mucho. Un ejemplo, los sintetizadores modulares. Me encantan pero no en el sentido que se le está dando de repetición de la historia musical, de algo que ya existió en los años 80 y 90. Son más bien algo <em>hype. </em>Creo que la <em>retromanía</em> refleja bien la situación cultural. La cultura pop ya no tiene ninguna visión o relevancia social pero está 100% cómoda como producto de consumo. Lo único que ya falta por inventar es un sintetizador de <em>Coca-Cola</em>. No es algo malo ese espíritu nostálgico, pero no me interesa para nada en mi trabajo. Cada herramienta te dice algo, y a mí me interesa trabajar con tecnología caducada y trabajar con procesos de degradación de material. En las actuaciones uso reproductor de <em>cassette</em> y llevo cintas que contienen sonidos degradados de lo analógico, con <em>field recordings</em>, <em>feedback</em>. Pero también utilizo SuperCollider, y otras herramientas. De alguna manera, y a menudo, realizo un <em>top down approach</em>. Empiezo con algo que me sirve, y lo trato con procesos analógicos, degradando de alguna manera el material, exprimiendo al máximo hasta dónde puede llegar el sonido, como cuando exprimes una naranja. En los directos lo mezclo con sonidos del lugar, trabajando con <em>no input</em>. En la mesa tengo <em>feedbacks</em> y material que va siendo degradado.</p>
<p style="text-align: center;">[There is a video that cannot be displayed in this feed. <a href="https://3epoca.sulponticello.com/entrevista-con-kris-limbach/">Visit the blog entry to see the video.]</a></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>S.S.:</strong> ¿Qué está sucediendo en la escena de tu país?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>K.L.: </strong>Es difícil decir algo en general porque tampoco soy experto. Soy más autodidacta y vengo de otras cosas en el mundo del sonido, y es difícil explicarte algo sobre la escena alemana. Es verdad que no voy a tantos conciertos, y siempre hay fases también donde escucho muy poca música nueva. He comprobado que se desarrollan planteamientos diferentes, por ejemplo el  <em>echtzeitmusik, </em>que es algo muy presente en la ciudad de Berlín desde finales de los años 90. Traducido sería algo así como música en tiempo real. Se le da mucha importancia a la improvisación radical con instrumentos clásicos o inventados. Pero luego hay mucha música “experimental” distinta. Lo que tienen todas las corrientes en común es la dificultad para actuar debido a la gentrificación capitalista. Es complicado sobrevivir de un modo no comercial. Sitios como Loophole, West-Germany, etc.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>S.S.:</strong> Es lo contrario a lo que planteó hace varios años Kim Cascone, que por cierto me influyó muchísimo. No solo por la estética del error, sino por su planteamiento sobre la idea errónea que los artistas que usan laptop tienen acerca de cómo enfrentarse a un directo, y que ceden ante el pensamiento único de la puesta en escena proveniente del mundo de la música popular. No comparto la idea de que si no hay imagen, si no hay movimiento e interacción en el escenario, el aburrimiento lo abarca todo. Como método de trabajo, el error, como parte integrante de los sonidos generados por cualquier elemento tecnológico es fundamental actualmente. Y en tu trabajo utilizas este recurso, pero me gustaría conocer la orientación que le das a nivel estético y filosófico.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>K.L.: </strong>En relación a lo que dices acertadamente de Cascone, éste dijo que el “<em>tool is the message”</em>, reconvirtiendo aquella mítica frase de Marshall Mcluhan, “<em>the medium is the message</em>”. Pero de todas formas, yo utilizo esos aparatos, porque no me gusta utilizar únicamente el<em> laptop</em>. Respeto mucho a quien lo hace. Y tiene sentido por su democratización en el uso de la tecnología para crear música. Cuando empecé con mi estudio de grabación en 2008 (imagínate: empezar un estudio hace 30 años valía mucho dinero y sería imposible para mí), utilizaba<em> </em>Linux (y todavía lo manejo 100% Linux). Era una manera democrática, sin ataduras y necesidad de inversiones importantes de dinero o subvenciones. Y al mismo tiempo estaba contento de formar parte de esta comunidad de “<em>frikis</em>” con sus foros para ayudar a resolver problemas. Así se ve que “<em>the tool</em>” también me transformaba la vida y mis redes sociales.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>S.S.:</strong> ¿Hay algo en tu parte compositiva que tenga que ver con lo político? ¿O planteas tu trabajo desde un aspecto estético? Pienso ahora en Alec Empire que no desliga la militancia con sus propuestas artísticas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>K.L.: </strong>Es muy interesante lo que me preguntas. Siempre he visto la conexión. Todo lo que hacemos es política. Pero creo que la música experimental o el arte en general no tiene necesariamente  que ser militante, en el sentido de crear, por ejemplo, una actuación contra el PP. Creo que es bueno que exista la música militante, pero para mi propuesta sonora, aunque me sienta muy politizado, y muy de izquierdas, considero que el arte ya sirve para una causa política. El arte es político de forma inconsciente. Un ejemplo, no me interesa proyectar imágenes de Donald Trump  y destruirlas. Creo que no hace falta. Todos sabemos ya quienes son ciertos políticos. Ya tienen el 99% de la atención pública y no quiero contribuir a su representación en el arte o en las redes sociales. Generar propuestas en la música experimental, ya de por sí radicales en su forma y contenido, son liberadoras. Hakim Bey en su mítico <em>TAZ</em> (<em>Temporary Autonomous Zone</em>) afirmó que en estas situaciones concretas existe una especie de rebelión contra el sistema, generándose una libertad durante un período de tiempo muy corto. Puede ser un minuto, pero muy influyente en lo que puede suceder. Yo creo mucho en esto, y para mí existe esto como núcleos en la escena experimental, el ruidismo, etc. Como afirmas, el hecho de existir como escena, es ya un contrapoder en sí. Aunque todo esto que hablamos (política, estética) es complicado.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>S.S.:</strong> Comenta algo de la escena en España.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>K.L.: </strong>Con la escena española me siento muy conectado y he actuado mucho en Madrid, Murcia, y Blanca. También conozco muchos artistas españoles que viven en Berlín, así puedo seguir estar conectado cuando vuelvo a Alemania. También he realizado, en colaboración con AADK Spain y la fonoteca de Francisco López, películas experimentales, una sobre el aeropuerto de Corvera (<em>Music for Dysfunctional Airports</em>), y otra <em>The Lost Color</em> que estrenaba en el IBAFF, y estoy incluido en <em>Super-Sensor</em> de Francisco López<em>, </em>que se publicaba estos días<em>.</em> En Berlín tengo, junto a Pierce Warnecke y Seiji Morimoto, un pequeño sello y un festival experimental, Emitter Micro<em>,</em> donde publicamos ediciones pequeñas en formato USB y <em>cassettes</em>, aunque algunas publicaciones tenían una tirada de 300 unidades. La verdad es que España me ha influido mucho desde que vine en 2003.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>S.S.:</strong> ¿Cuáles son tus próximos proyectos?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>K.L.: </strong>Con el artista interdisciplinar John Bock<em> </em>voy a publicar las bandas sonoras que realizaba para sus películas en formato vinilo. Trabaja con escultura y realiza cine experimental. Este mes de abril volveré a Berlín para realizar las gestiones de su publicación. Tengo nuevos planes para realizar un largometraje experimental en España, una tercera pieza. Ya estoy grabando imágenes y sonidos. Grabaré en Berlín, y también cerca de Murcia. Justo ahora acabo de visitar con Abraham Hurtado El Gorguel (La Unión), es un lugar increíble. He visitado esa zona porque me oriento en base a la cuestión de la crisis, pero no solo en el aspecto económico, sino también en el espiritual. También tratando uno de los temas de Europa, el auge de la ultraderecha, la vigilancia total, y el fetiche de la “<em>self-optimisation</em>”.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
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		<title>Dead Man Walking, y la película se hizo ópera</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Feb 2018 21:07:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Hernández Nieto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Una temporada en la ópera]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Ópera]]></category>
		<category><![CDATA[Puesta en escena]]></category>

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		<description><![CDATA[La expectación alrededor de "Dead man walking" era grande. Por un lado, por su compositor. Jake Heggie que en ese estajanovismo americano de trabajar, trabajar y trabajar se ha convertido en el compositor norteamericano de óperas del siglo XXI por excelencia. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_15484" class="wp-caption alignnone" style="width: 630px"><img class="size-full wp-image-15484" title="046_una-temporada-en-la-opera_dead-man-walking2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2018/02/046_una-temporada-en-la-opera_dead-man-walking2.jpg" alt="" width="620" height="300" /><p class="wp-caption-text">(c) Javier del Real</p></div>
<p style="text-align: justify;">La expectación alrededor de <em><a href="http://www.teatro-real.com/es/temporada-17-18/opera/dead-man-walking/" target="_blank">Dead man walking</a></em> era grande. Por un lado, por su compositor. Jake Heggie que en ese estajanovismo americano de trabajar, trabajar y trabajar se ha convertido en el compositor norteamericano de óperas del siglo XXI por excelencia. Lleva ya en su haber un total de catorce y no parece que su producción vaya a decaer. Óperas que tienen el beneplácito del público, allá donde se representan, y de la crítica, en este caso más al otro lado del Atlántico que a este.</p>
<p style="text-align: justify;">A la expectación se añade la conocida película de Tim Robbins, Pena de muerte en su título en español, que protagonizaron Sean Penn y Susan Sarandon, cuando los tres eran lo más de lo más en el circuito <em>arty</em> que venía de Estados Unidos. Capaces de hacer un <em>blockbuster</em> y venderlo como una película de arte y ensayo, al menos, en Europa.</p>
<p style="text-align: justify;">A lo que el Teatro Real, con el fino olfato para el marketing, ha sabido añadirle la presencia de la <a href="https://www.sisterhelen.org" target="_blank"><em>Sister</em> Helen Prejean</a>. La monja que fue la consejera espiritual del condenado a muerte que protagoniza la ópera. Experiencia que contó en el libro del mismo título que la ópera. Persona con una simpatía natural y una forma de transmitir el mensaje que hace caer todas las barreras y alertas de quién la escucha. Los mensajes sobre la compasión y el amor que, de la clase media para arriba, todo el mundo acepta pero que, luego, tan poco se practica a no ser en forma de limosna, que ahora se hace mediante una cuota a una ONG asistencial, antes que mediante la acción política que cambie esas condiciones de pobreza y exclusión de una forma real y efectiva para siempre.</p>
<p style="text-align: justify;">Por si fuera poco todo lo anterior, la soprano Joyce di Donato, muy querida por la afición y muy apreciada por la crítica, protagoniza la ópera. Así que, aunque no tiene un lleno absoluto, casi lo roza. Y las butacas que quedan sueltas, y que todavía se pueden comprar, o tienen problemas de visibilidad o están en el caro patio de butacas.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Esta expectación está justificada o es inflada? La <a href="http://www.beckmesser.com/las-criticas-en-prensa-a-dead-man-walking-en-el-real/" target="_blank">crítica</a> está dividida al respecto. Vamos que de forma individual lo tienen claro, el sí o el no, pero quién las lea en su conjunto no encontrará unanimidad. Suelen ser más críticos aquellos que se fijan en los aspectos musicales de composición y libreto; y menos los que se fijan más en los aspectos temáticos que toca, sobre todo, la pena de muerte, la religión, la redención y el amor.</p>
<p style="text-align: justify;">No ayuda mucho a responder esta pregunta el debate, espurio, sobre si es o no es un musical. Parecido al que suele producirse cuando se representa Porgy and Bess de Gershwin, recuérdese que esta ópera fue la primera carta de presentación de Joan Matabosch en el Teatro Real. Todo compositor norteamericano – de nacimiento o adopción – conoce, domina y aprecia el musical, le pese a quien le pese. Por eso Heggies ha recurrido a el, como otros compositores estadounidense han hecho antes que él y seguirán haciéndolo.</p>
<p style="text-align: justify;">Cierto que los párrafos anteriores son una larga introducción para un comentario crítico sobre el montaje que se puede ver en la actualidad. Aunque también es cierto que son necesarios para poder situarla en el contexto en el que se percibe. Es decir, tener claro los mediadores con los que se ve y se escucha esta obra.</p>
<p style="text-align: justify;">Teniendo en cuenta lo anterior, se puede afirmar que esta ópera recurre a la música popular norteamericana y los ruidos de esa sociedad vengan de donde vengan. Lo hace de forma muy contemporánea en el sentido de que, sin abusar, no tiene problemas en ponerlos como sonido grabado, o usarlos como música en escena. Sonidos colocados como referencias muy concretas, con un uso dramático clásico y específico. O la utilización de voces operísticas para cantar composiciones inspiradas en músicas que no son ópera. Como el acierto de que el protagonista, el hombre muerto que anda suelto que interpreta Michael Mayes, un blanco, use su voz de barótono para cantar en una gran mayoría de las veces con un deje a <em>gospel</em>. Sutileza que se pasa por alto, pero importante, pues es un blanco que creció en la racista Lousiana en un barrio fundamentalmente negro. En el que se encuentran por su estatus socioeconómico, el de pobres.</p>
<p style="text-align: justify;">Con todos estos mimbres, el espectáculo que se puede ver en el Teatro Real, es irregular tanto en lo musical como en lo escénico. En lo primero, parece que lo es menos por la composición que por la interpretación de la orquesta. Una orquesta que no parece encontrarse cómoda con la lógica musical de la obra, disposición que la lleva, por ejemplo, a empastar el apoteósico final del primer acto. En lo segundo, porque en esa necesidad americana de <em>show</em>, de tener que ponerlo todo en escena, de tener que llenar la escena, lleva a soluciones no siempre acertadas ¿es necesario poner la cama del reo cuando está en la cárcel? ¿O esos dos feos paneles azules cada vez que Joseph, el reo, tiene visitas?</p>
<p style="text-align: justify;">Y, a pesar de todo, la obra funciona. Funciona para hacer una aproximación crítica típica a la misma y hablar de arias, <em>duettos</em>, leitmotivs y otras figuras retóricas que tienen las óperas. Funciona a nivel emocional. Imposible olvidar esa escena de la madre del condenado a muerte defendiendo a su hijo en el tribunal de apelación. Ese aria que María Zifchak defiende con sentido y sensibilidad de interpretación teatral y que deja la pregunta de “¿Por qué tenemos que seguir sufriendo?” resonando tanto en los oídos como en los corazones. Aria que está en mitad de la ópera y que el público no olvida cuando ella sale a saludar al final, llevándose una de las mayores ovaciones de la noche.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque si funciona es por su historia. Ese arco dramático que va de un colegio de monjas de un barrio desfavorecido del estado de Lousiana, que (re)une a su alrededor a las familias haciéndose cargo de los hijos de padres que no pueden pagar <em>baby sitters</em> mientras trabajan por salarios de pobreza en horarios imposible de conciliar con la vida personal, hasta esa reunión de personas que se produce alrededor de la ejecución de una pena de muerte que a nadie satisface, ni si quiera como acto de venganza.</p>
<p style="text-align: justify;">Esa es la verdadera función de la religión, incluso de las que ni siquiera se consideran como tales, que antes que de rezar, en soledad, y definirse como estrictos fieles, van de reunirse con los otros humanos. De reconocernos en los otros. Una verdad ciertamente incómoda porque iguala, en lo humano, al criminal con quien no lo es. Tan incómoda como puede resultar una ópera que reivindicándose como contemporánea sea capaz de reunir todo lo que en común, musicalmente hablando, tienen profesionales y aficionados. Reuniendo la música popular de su tiempo, que no conoce de razas, ni de clases, ni de condición, con los ruidos y las distorsiones que provocan las múltiples contradicciones sociales que se ven una y otra vez en los medios de comunicación masivos y que se viralizan a través de las redes sociales.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
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		<title>Orquestas compositoras</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Nov 2017 05:38:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Escuchamos hace unos días en una conocida radio comercial española un anuncio que invitaba a asistir a la proyección de la película Nosferatu, eine Symphonie des Grauens de Friedrich Wilhelm Murnau en el Auditorio Nacional, añadiendo “con música de la Orquesta Nacional de España, dirigida por Nacho de Paz”. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-14709" title="043_editorial2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2017/10/043_editorial2.jpg" alt="" width="620" height="180" /></p>
<p style="text-align: justify;">Escuchamos hace unos días en una conocida radio comercial española un anuncio que invitaba a asistir a la proyección de la película <em>Nosferatu, eine Symphonie des Grauens</em> de Friedrich Wilhelm Murnau en el Auditorio Nacional, añadiendo “con música de la Orquesta Nacional de España, dirigida por Nacho de Paz”. Obviamente, la creación de esta banda sonora no es fruto de una colectivización a cargo de los miembros de la citada orquesta y de su director invitado. A estas alturas, casi todos los lectores sabrán ya que estamos hablando de un encargo a José María Sánchez-Verdú, estrenado en 2003; una obra interpretada, además de en diversas salas españolas, también en otros países. Si visitamos el <a href="https://www.facebook.com/events/133215220638231/" target="_blank">evento de Facebook</a> creado por la misma OCNE, veremos la misma omisión en el cartel, aunque en la información textual sí aparece nombrado el compositor, al igual que en el programa, como no debería ser de otro modo.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Por qué esta omisión? ¿Qué sentido tiene obviar al autor de una música cuando, además, el atractivo del concierto es precisamente eso, la presencia de la música en directo? Pero esto no es nuevo en la publicidad de los eventos culturales. De hecho, en la ópera es bastante habitual. ¿Cuántas veces se nombra al director escénico y el compositor queda en la sombra o directamente no aparece? Incluso tratándose de ópera de repertorio ocurre muy a menudo. Quizá en estos casos la razón se encuentre en esa mezcla de divismo y esnobismo con que en nuestro tiempo se presenta la parte de la escena en la producción operística, una invitación para el publicista de turno a aprovechar la parte más “vistosa”.</p>
<p style="text-align: justify;">Para el caso que referimos en primer lugar, el de <em>Nosferatu</em>, probablemente la explicación la encontremos en las técnicas del márquetin más simplón, que opera partiendo de la base de que el público objetivo es poco menos que estúpido, incapaz de retener más de un nombre, o a lo sumo, un título asociado a un nombre. Un anuncio breve, dirigido a “todos los públicos”, nombrando a Sánchez-Verdú, a la OCNE, Nacho de Paz, <em>Nosferatu</em>, Murnau… Demasiada información para el “público medio”, oligofrénico como es él.</p>
<p style="text-align: justify;">Imaginamos que desde los despachos de la OCNE no se ha elaborado el anuncio, entre otras cosas porque este tipo de cosas suelen estar subcontratadas, pero lo que no parece de recibo es que una institución pública encargue una campaña de márquetin a unos publicistas que entienden el “producto cultural” como si de un detergente se tratara.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
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		<title>Doble homenaje a Tarkovsky en Alina Records</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Oct 2017 04:42:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Víctor Sequí</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cofa del vigía]]></category>
		<category><![CDATA[Arte sonoro]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Electroacústica]]></category>
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		<description><![CDATA[Durante el 2016 llegó a mis manos la grabación de un concierto ofrecido por los músicos Alla Yanovski y Josep Manuel Berenguer. Se trataba de un sentido homenaje a la figura artística del cineasta ruso Andrei Tarkovski, por el cual muchos y muchas tenemos especial aprecio. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-14325" title="042_cofa-del-vigia_tarkovsky2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2017/09/042_cofa-del-vigia_tarkovsky2.jpg" alt="" width="620" height="300" /></p>
<p style="text-align: justify;">Hay que darle al tiempo su propio tiempo para que pueda expresarse en una obra.</p>
<p style="text-align: justify;">Durante el 2016 llegó a mis manos la grabación de un concierto ofrecido por los músicos Alla Yanovski y Josep Manuel Berenguer. Se trataba de un sentido homenaje a la figura artística del cineasta ruso Andrei Tarkovski, por el cual muchos y muchas tenemos especial aprecio. Una figura tan importante como poco reconocida… La grabación, larga y jugosa, de estos dos maestros sonoros del entorno peninsular había dado, a mi entender, “en el clavo” del ámbito en el que, desde la música, se puede homenajear a la figura de un cineasta que dio al sonido un papel verdaderamente relevante en lo que deberíamos entender como una obra audiovisual.</p>
<p style="text-align: justify;">El silencio, ese recurso sobrevalorado y pervertido por gentes como John Cage, apenas tiene presencia en la obra del ruso, pues el tiempo (su materia escultórica) pasa, se retuerce, vuelve atrás o salta pero, nunca deja de fluir. El maestro ruso trabajaba defendiendo que la obra cinematográfica dispone de su propia materia “esculpible”; que no es la adición de imagen sonido y literatura sino que se constituye de una única materia prima, que es la materia cinematográfica. Cierto es que esta materia acaba siendo, en esencia, el propio tiempo, el mismo que finalmente acaba por ser la materia de lo que llamamos Música: este es el ámbito en que Yanovski y Berenguer deciden conscientemente situar su homenaje, equidistante a sendas artes, como el que decide navegar sobre la corriente de un mismo río…</p>
<p style="text-align: justify;">Yanovski y Berenguer se comprometieron a seguir trabajando en este proyecto para elaborar una obra acabada y presentarla en Alina Records el mes de Mayo. Cerrado el pacto, curiosamente, el músico Antony Maubert me reveló su interés por homenajear la obra del cineasta ruso antes de que acabara el año 2016, año en el que parcamente se celebró el 30 aniversario de su desaparición. Nos propusimos entonces programar un concierto dentro del Ciclo Alina que finalmente se dio rozando el fin de año, el <a href="http://alinamusica.blogspot.com.es/2016/12/antony-maubert-concierto-23-diciembre.html" target="_blank">13 de Diciembre</a> en la Nadir Gallery de Vallecas. Tras el concierto, que tan pocos presenciaramos, se decide conservar la grabación para darle una pátina de pstproducción que acercara al oyente lo que allí sucedió. El enfoque de Maubert era muy diferente, pero siendo un alumno aventajado de las ideas Tarkovskianas, como también lo son Yanovski y Berenguer, ambas obras comparten finalmente un aura idéntica. Quedó demostrado, a mi entender, que lo que el maestro ruso ha transmitido a las generaciones posteriores es un ente concreto y valioso que se encuentra en la constitución del ser humano, y que solo se puede expresar a través del arte y por artistas responsables.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente, en el mes de Mayo de 2017, Yanovski y Berenguer ofrecieron, en el Hangar de Barcelona, un concierto semiimprovisado en el volcaron toda la sensualidad y conceptualismo que habían pergeñado durante todos esos meses. Los nuevos instrumentos de cristal inventados por Alla Yanoski, así como sus flautas y campanas aportan la faceta más sensual y terrena al impecable discurso. Josep Manuel Berenguer cumple la función de dar estructura y soporte temporal al desarrollo temático, controlando in situ todos los aspectos del sonido y la reutilización del material sonoro que va surgiendo en el fluir del tiempo. La obra se desarrolla en este flujo y necesita tiempo para expresarse en su propio ámbito. El concierto quedó impecablemente registrado y fue publicado en Alina Records bajo el nombre de <a href="http://alinamusica.blogspot.com.es/2017/05/tarkovsky-30-alla-yanovsky-jose-manuel.html" target="_blank">TARKOVSKY 30</a> (AL 043).</p>
<p style="text-align: justify;">Tras el concierto de Antony Maubert, el artista compatibiliza su tarea de gestor musical con la pstproducción y masterización de la obra grabada en Nadir. Por fin, tras meses de reflexionar y retocar, Maubert envía su trabajo finalizado a la casa Alina. El resultado conserva asombrosamente el factum del concierto, pero lo refresca y secciona para una mejor gestión por parte del oyente… compartiendo curiosamente la obsesión de Andrei a la hora de presentar su obra al público: “<em>ofrecer una rato de directa realidad a la persona alienada que no tiene tiempo para disfrutar de ella</em>”. Este trabajo ha sido publicado en Alina bajo el nombre de <a href="http://alinamusica.blogspot.com.es/2017/06/les-elements-de-lame-lame-des-elements.html" target="_blank">LES ÉLÉMENTS DE L&#8217;ÂME, L&#8217;ÂME DES ÉLÉMENTS</a> (AL 045)</p>
<p style="text-align: justify;">El continuum es un aura compartida entre ambas obras: un desarrollo de largo recorrido que se expande y transita por los espacios e imágenes creadas por la propia música. No se trata de un mero remedo del arte cinematográfico en que se inspira, si no de una asunción del espíritu compartido que se expresa a través del arte sonoro, bebiendo de sus propios medios, de su materia intrínseca. No son cortes anecdóticos para homenajear al maestro cubriendo todos sus “palos”… los artistas se conforman con transmitir un retazo de la inspiración que nos recuerde nuestra relación con la naturaleza humana, la memoria sensual y con los Elementos. En manos de Maubert, Yanovski y Berenguer, el homenaje queda servido con dignidad. De  ese año tan parco y desganado del 2016, nos quedan tres maestros del sonido que, sin prisas, asumen la inspiración del ruso y la transmiten a otros pocos, sin pedir a cambio nada más que el poder haber realizado su obra: en la filosofía tarkovskiana no existe la idea de “premio”; únicamente la “responsabilidad” del artista es lo que cuenta…</p>
<p style="text-align: justify;">El proyecto Alina lleva años trabajando en la aproximación amistosa entre los mundos de la composición y la improvisación musical: parece que en esta doble edición todo fluye de manera natural en este sentido, y aprender de ello es tarea que se impondrá tras la escucha pausada…</p>
<p><em> </em></p>
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		<title>Odisea espacial</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Oct 2017 04:42:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Ramos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prisma]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
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		<category><![CDATA[Música concreta]]></category>
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		<description><![CDATA[En 2018 se cumplen 50 años del estreno de 2001, una odisea del espacio, un film que marcó una época y que, pese a la modernidad de sus propuestas (sustitución de la dramaturgia convencional por un conjunto de escenas independientes y un dominio claro de la imagen sobre los diálogos), no tuvo continuadores. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-full wp-image-14317" title="042_prisma_odisea-espacial2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2017/09/042_prisma_odisea-espacial2.jpg" alt="" width="620" height="300" /></p>
<p style="text-align: justify;">En 2018 se cumplen 50 años del estreno de <em>2001, una odisea del espacio</em>, un film que marcó una época y que, pese a la modernidad de sus propuestas (sustitución de la dramaturgia convencional por un conjunto de escenas independientes y un dominio claro de la imagen sobre los diálogos), no tuvo continuadores. El cine comercial seguiría, en lo sucesivo, sujeto al plan inaugurado desde el inicio del sonoro, sustentado fundamentalmente en la palabra. La dependencia del cine con respecto a la literatura (Godard habla en <em>Histoires du cinéma </em>de un arte, el cinematógrafo, que más parece del siglo XIX) se ha extendido a la música: la mayor parte de partituras para el cine se basan en modelos decimonónicos. Son escasas las películas, a lo largo de casi cien años, donde las imágenes han sido acompañadas por partituras preexistentes de compositores contemporáneos o escritas especialmente para la pantalla con un lenguaje de nuevo cuño. Stanley Kubrick emplea, para su film <em>2001, una odisea del espacio</em>, piezas de György Ligeti (<em>Atmosphères, Requiem, Lux Aeterna</em>) en un rasgo de compromiso con el arte de su tiempo, un gesto que no tiene precedentes. El fuerte eco que tendría posteriormente la secuencia del viaje a Júpiter, en concreto, tanto sirvió para dar a conocer a un público amplio el nombre de uno de los compositores fundamentales de la modernidad como para convertir el film en una especie de objeto de culto para muchos.</p>
<p style="text-align: justify;">Llama la atención, por cierto, que un movimiento de ruptura, como el que protagonizara la Nouvelle Vague a finales de los años cincuenta y primeros sesenta, dejara de lado, aunque con alguna pequeña excepción, a los compositores de la Avant-Garde, más aún teniendo en cuenta que un músico como Pierre Boulez ya había comenzado su particular difusión de la música moderna con el Domaine musical y su pieza <em>Le marteau sans maître</em> se había estrenado unos pocos años antes. Sorprende todavía más esa desatención con respecto a la obra moderna por cuanto hay un dato que nos habla del conocimiento por parte de François Truffaut de la <em>Musique concrète</em> en 1961: en el cortometraje <em>Antoine y Colette</em>, el personaje de Doinel (el <em>alter ego </em>de Truffaut) asiste a dos conferencias de Pierre Schaeffer, que es presentado ahí como “musicien expérimental”. Sin embargo, Truffaut y sus colegas de la Nouvelle Vague optan por confiar las bandas sonoras a autores de su confianza, que forman parte de su misma generación. Godard, Truffaut, Chabrol o Varda pretendían que sus imágenes se vieran acompañadas por música escrita en ese mismo momento. Ocurre que esos  músicos, salvo Martial Solal, el autor de la nerviosa (y efectiva) partitura para <em>À bout de souffle</em>, pertenecen al ámbito de la tradicional música de films, es decir, que llevan sobre sus hombros la herencia del siglo XIX: Duhamel, Delerue, Legrand&#8230; Sin embargo, hay algunas contribuciones a la música de cine que hay que retener por su singularidad: Pierre Jansen, por ejemplo, fue practicante de música serial (tuvo como maestros a Leibowitz y Messiaen) hasta que se decide por la música de cine: suya es la música de <em>La dentellière</em>, de Claude Goretta, y es el autor de la casi totalidad de las bandas sonoras de las películas de Claude Chabrol. Philippe Arthuys trabajó con Pierre Schaeffer y Pierre Henry hasta que  en 1963 comienza a componer para el cine; entre sus obras, figura la música de <em>Paris nous appartient</em>, la formidable opera prima de Jacques Rivette. Jean-Claude Eloy, el autor de los grandes frescos electroacústicos, compuso la música de <em>La religiose</em> y de <em>L&#8217;amour fou</em> (ambas de Rivette). Michel Fano colaboró con Alain Robe-Grillet repetidas veces y Giovanni Fusco solo una vez para Alain Resnais: <em>Hiroshima mon amour</em>. Fusco es un caso especial: antiguo alumno de Alfredo Casella, y conocedor de las técnicas de la vanguardia, se dedica plenamente desde 1950 al cine con un lenguaje moderno, que será de una expresividad extraordinaria en las películas que Michelangelo Antonioni realiza a partir de <em>El grito</em> y <em>La aventura</em>,<em> </em>siempre con personajes torturados. La modernidad de planteamientos en el cine de Antonioni, admirador del arte contemporáneo, no podía sino contar con un músico, Giovanni Fusco, cuyas partituras traducen fielmente el desasosiego de las figuras.</p>
<p style="text-align: justify;">Los casos citados de música de nuevo cuño en el cine son raros, en efecto. Es chocante hallar repetidas veces las mismas piezas consagradas del clasicismo en films supuestamente modernos de Godard y Bergman: los dos abusan de los cuartetos de Beethoven y Schubert en películas como <em>Sauve qui peut la vie</em>, <em>Je vous salue Marie</em> o <em>Saraband</em>. La imagen, aquí, expresa una cosa y la música otra bien distinta, cada una va por su lado. De ahí que la propuesta que hiciera Kubrick para <em>2001, una odisea del espacio</em> cobre más valor ahora si cabe. Se sabe que Kubrick desechó una partitura escrita por Alex North y se decidió al final por una selección de música grabada, extractos que son elegidos para amplificar las imágenes, no para acompañarlas, ya sean de Johann Strauss o Khachaturian, de Ligeti o Richard Strauss. La idea que atraviesa el film de Kubrick, la de la conversión del hombre en superhombre, no podría expresarse mejor en la pantalla que con esas piezas musicales y, en lo que respecta a las compuestas por Ligeti, llama la atención la prontitud con la que Kubrick supo de las grabaciones de <em>Atmósferas</em> o el <em>Requiem</em>. Se trataba, en este caso, de una música que, parafraseando a Jean-Claude Eloy, se apartaba de las pequeñas células del serialismo para devenir en auténticas proporciones cósmicas. Esta música del infinito creada por Ligeti se soldaba a la perfección con el viaje a Júpiter (y “más allá”) que proponían las imágenes de <em>2001</em>. Pero es pertinente hacerse ahora una pregunta: si Kubrick emplea esta música, sabiendo de su modernidad, ¿por qué no ha recurrido, en cambio, a piezas que se habían compuesto en Inglaterra justo un año antes del estreno de la película, a cargo de un grupo pop, Pink Floyd, y que llevan en su seno una <span style="text-decoration: underline;">atmósfera</span> que podría emparentarse, de algún modo, con el espíritu cósmico que inspira a Ligeti, incluso con títulos más explícitos: <em>Interstellar overdrive</em>, <em>Astronomy domine</em>?</p>
<p style="text-align: justify;">En los años sesenta del siglo XX hay una obsesión por los viajes interestelares. El arte no es ajeno a ese impulso, como lo demuestra la película de Kubrick, que, por el impacto que tuvieron sus imágenes, se sitúa en el centro de esas intenciones estéticas. Alrededor, surge una música que, desde distintos ámbitos, proponen al oyente sugestivos viajes por el espacio. En el terreno de la Pop Music, Pink Floyd son los primeros en abordar una sonoridad que, por momentos, renuncia a la canción pop y echa mano de la tecnología para crear miniaturas “cósmicas”. Las citadas <em>Interstellar overdrive</em> y <em>Astronomy domine</em> permanecen hoy como las dos aportaciones más logradas del grupo en esta particular odisea del espacio, sin duda, gracias a la rara inspiración de su miembro fundacional, Syd Barrett. El sesgo artesanal de esas piezas ha sobrevivido mejor que las ulteriores apariciones del grupo en álbumes como <em>Ummagumma </em>o<em> Dark side of the moon</em>, donde  el uso de la tecnología no esconde sus debilidades: una deuda excesiva con la canción pop.</p>
<p style="text-align: justify;">Tanto la película <em>2001, una odisea del espacio</em>, como las músicas de Ligeti y el primer Pink Floyd se hallan en el centro de este período de creatividad frenética que comienza en 1966, con la canción de los Beach Boys <em>Good vibrations</em>, la primera en incorporar un artefacto tecnológico, el theremin, y termina en 1976 con el estreno de <em>Music for 18 musicians</em>, de Steve Reich, y <em>Einstein on the beach</em>, de Philip Glass, dos piezas del repetitivismo que son tanto la cúspide del movimiento como el anuncio de que a partir de aquí el minimalismo americano tendrá que ser otra cosa bien diferente. La pieza teatral de Glass, en colaboración con Bob Wilson, supone un <em>tour de force</em> que no tendrá continuadores. <em>Einstein on the beach</em> es de tal acabado y de tal precisión, que es imposible seguir su camino, es una isla en la modernidad, por eso cerrará en 1976, el año de su estreno en el festival de Royan, este período de diversidad de estéticas que, en algunos casos, van de la mano, pues las fronteras estilísticas se diluyen y surge una red de influencias.</p>
<div id="attachment_14420" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2017/09/042_prisma_odisea-espacial3.jpg"><img class="size-full wp-image-14420" title="042_prisma_odisea-espacial3" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2017/09/042_prisma_odisea-espacial3.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">The Mothers of Invention (1968)</p></div>
<p style="text-align: justify;">Una novedad importante, en la América de los años sesenta, la representan dos agrupaciones que sobrepasan el ámbito del rock y podrían denominarse de vanguardia: Velvet Underground y Mothers of Invention. El grupo de Frank Zappa se sitúa en el lado contrario del optimismo que irradia <em>2001, una odisea del espacio</em>, al alzarse como voz disidente en su inagotable parodia de la vida americana, la de la burguesía, pero también la de los hippies que aplauden su música. Velvet Underground, por su parte, se alinea en el mundo de los <em>lofts</em> neoyorquinos y desprecian la carrera comercial. Comandados por el que será, a la postre, un músico de gran éxito en los años setenta, Lou Reed, Velvet son autores de una de las muchas piezas de larga duración que en esas fechas se generan entre algunos grupos de rock, <em>Sister Ray</em>,  que aporta algo que será fundamental para que el Rock Alemán empiece a encontrar sus señas de identidad tres años más tarde: las sonoridades de Amon Düül II y Can beben de la saturación de <em>Sister Ray</em>, de su ritmo lancinante. Esa misma saturación que hay en el sonido de Velvet Underground, que influirá también en el tercer álbum de Soft Machine, es al mismo tiempo influencia de la música repetitiva que en esos mismos años surge en San Francisco y Nueva York. Tres años antes de la publicación de su primer álbum, conocido por el dibujo de portada de Andy Warhol, encontramos a John Cale y Angus MacLise, dos miembros de Velvet, en la formación habitual de La Monte Young. En <em>The second dream of high-tension line stepdown</em>, Angus MacLise tocaba el violín y compartía ensemble con el violista Tony Conrad y Marian Zazeela, la compañera de Young, quien interpretaba ahí el saxofón. En otra pieza de 1964, también de signo improvisatorio, <em>Sunday morning blues</em>, que se presentaba como un blues de 21 minutos en tres secciones, y en la que su creador, Angus MacLise, se encargaba de la batería, Young reunió a John Cale (viola), Tony Conrad (guitarra) y a Zazeela de nuevo. Young tocaba indistintamente el saxo, el piano y los gongs en dúo con Zazeela. Cale, desde 1965, comparte su función en Velvet con el Theatre of Eternal Music de La Monte Young. En esta formación, contribuirá de forma notable a la madurez del estilo de Young, de quien criticaba el centrarse cada vez más en la repetición obstinada de materiales mínimos. Cale decidirá abandonar lo que él denominaba una “atmósfera demasiado esotérica y extremista” en favor de la sonoridad más rotunda de Velvet Underground. Su puesto en la formación de Young lo ocupará Terry Riley, que participará en la interpretación de <em>The tortoise</em> desde agosto de 1966. Salvo en la espesura de <em>Sister Ray</em> (perteneciente al disco <em>White light white heat</em>), ninguno de los temas de Velvet Underground muestran reminiscencias del continuum sonoro de La Monte Young. Solamente en el empleo de la viola a cargo de Cale en el primer álbum, en piezas como <em>Heroin</em> o <em>Venus in fars</em>,<em> </em>se aprecia una ligera deuda con respecto al estilo de Young. La presencia muy en segundo plano de la guitarra solista y el privilegio que se da a las cuerdas es también un esfuerzo de Velvet por apartarse del canon de la época. La voz de Nico otorga un especial encanto, inmarchitable, a algunas piezas que siguen, de alguna forma, el modelo de canción pop:<em> Femme fatale</em>, <em>I&#8217;ll be your mirror</em>. <em> </em></p>
<p style="text-align: justify;">Al lado de las demás formaciones de rock de este período, Mothers of Invention se señala como la más variada instrumentalmente y la más corrosiva en los textos. La sonoridad de Mothers no corresponde a la de una banda de rock, sino a una agrupación en la que ninguno de sus miembros se destaca especialmente y donde el vocalista principal del grupo de rock es sustituido aquí por un coro que emplea tanto la canción tradicional como las más variadas formas de canto e, incluso, el ruido. Mothers manejan a su antojo todos los recursos técnicos del momento: poesía sonora, <em>Musique concréte</em>, electrónica. Dicho de otra manera: Mothers of Invention (con Frank Zappa al frente) se presenta en el mercado del rock como una orquesta, pues no de otra manera hay que entender los continuos cambios de registro, la diversidad de contrastes instrumentales y el que cada disco sea concebido como una dramatización de los temas que preocupan a Zappa. Habría que señalar aquí que, con cada álbum, Mothers of Invention retoma con ingenio la tradición de la comedia musical americana (se piensa en el Gerhswin de las piezas más politizadas y satíricas, como <em>Of thee I sing</em> o <em>Let&#8217;em eat cake</em>): al igual que en los musicales de Broadway, el disco <em>Uncle meat</em> se inicia con una obertura (<em>Main tittle theme</em>) y los vocalistas asumen el papel de personajes de un drama satírico, desde la omnipresente Suzy Creamcheese (tomada del álbum <em>Absolutely free</em>) hasta el icono de King Kong, que viene acompañado, por cierto, por la más virtuosística instrumentación de todos estos primeros álbumes de Mothers. Los temas y los personajes se trasvasan de un disco a otro, como modelos particulares de este <em>american way of life</em> contra el que arremete Zappa. Un caso excepcional de inspiración en la comedia americana es la breve <em>Mr. Green genes</em>, una formidable actuación del cantante Ray Collins, soportado por una instrumentación de un vigor insultante, a un paso de los más frenéticos pasajes de Cole Porter. Ocurre que, como en tantos temas de Mothers (y en la casi totalidad de los grupos de rock de este período), el desarrollo instrumental no es lo rico y sugestivo que solicitaría un oyente exigente y las cualidades de la composición se desvanecen pronto. Zappa, tal vez sabedor de esta falla, hará en el posterior <em>Hot rats</em> una versión larga, y mucho más coloreada, de la pieza, pero se pierde la sugestiva aportación de Ray Collins&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">El collage, que es uno de los signos distintivos de la Avant-Garde en los finales de los años sesenta, es también una de las aportaciones de Mothers. Sorprende, a este respecto, que un tema tan elaborado como <em>The chrome plated megaphone of destiny</em>, una miniatura que bien hubiera firmado cualquier asistente aquellos años a los cursos de nueva música de Darmstadt, cierre el disco <em>We&#8217;re in it only for the money</em>. Es un collage de sonidos <em>concretos </em>que invita a pensar qué papel hubiera desempeñado Zappa en un ambiente más refinado del que se rodeó. En el mismo disco, el collage <em>Nasal retentive Calliope music</em> acoge la voz de Eric Clapton gritando “<em>¡Veo a Dios!</em>”, y algunos acordes típicos de Jefferson Airplane. Al concebirse como una orquesta, Mothers se permiten una serie de libertades (en lo vocal, en lo instrumental) que parecen vedadas para los demás grupos. Incluso las posibles influencias (la de Varése, por ejemplo) quedan siempre sombreadas por el amplio muestrario de temas de que son capaces. Al contrario, por ejemplo, de Velvet Underground, Mothers no se sienten influidos por la vanguardia americana, representada en esos momentos por el repetitivismo de La Monte Young. El periodista Daniel Caux es el primero en dar noticia de la irrupción del repetitivismo en Europa gracias a sus numerosos artículos y emisiones de radio. No sólo publicó en la revista de vanguardia “Musique en jeu”, sino también, y esto es lo más llamativo, en “Rock et Folk”. En agosto de 1970, Caux escribía ahí, en efecto, sobre las experiencias de Young y Riley. Poco tiempo después, ya serán perceptibles tanto en Francia como en Alemania las huellas del minimalismo en grupos de Progressive Rock o la Kosmische Musik. Los británicos Soft Machine se adelantan, sin embargo, en unos meses al artículo de Caux, pues el estilo  de  Terry Riley, el que se diera a conocer sobre todo a partir de <em>A Rainbow in curved air</em>, se puede observar ya en piezas del tercer disco del grupo, como <em>Out-bloody-rageous</em> y la escrita por Robert Wyatt, <em>Moon in June</em>. Soft Machine aún sentirá la influencia de Riley en las posteriores <em>All white </em>y <em>The soft weed factor</em>. Daevid Allen, el excéntrico guitarrista y poeta, que fundara Soft Machine junto a Mike Ratledge y Kevin Ayers, fue el que conoció personalmente a Terry Riley. Lo sorprendente es que, hasta que no se marchara Allen de Soft Machine, el grupo no asumiera la influencia de Riley. El carácter repetitivo, pero con un margen claro para la improvisación, de un tema como <em>In C</em>, de Terry Riley, con la intervención de ensembles para la ejecución de la pieza, y las posteriores <em>A Rainbow in curved </em>air y <em>Poppy nogood</em>, con su aspecto<strong> </strong>hipnótico, no podía pasar desapercibido para los críticos y músicos más abiertos a las novedades. Por primera vez en Occidente surgía un estilo SIN MEMORIA, que no tenía que luchar contra el pasado al no haber lazos con la tradición y que además se situaba en una tierra de nadie, entre los <em>lofts</em>, la psicodelia surgida en el área de San Francisco (Riley nació en aquella ciudad), el Progressive Rock y la Avant-Garde, que acogió con entusiasmo la nueva experiencia tras unos primeros momentos de desconcierto (se volvía a una tonalidad franca y se privilegiaba el ritmo, que estaban condenados en Europa). Brian Eno adopta el estilo de Young, pero también el de Riley, más transparente, para su serie de obras “ambient” y el grupo The Who hace un homenaje en <em>Baba O&#8217;Riley </em>en 1971. Ese mismo año, John Cale (el habitual en las formaciones de Young) y Terry Riley editan un muy interesante disco en el sello Columbia, <em>Church of anthrax</em>. Y en 1974, la unión entre Robert Fripp (el guitarrista de King Crimson) y Brian Eno da como resultado otra grabación histórica, <em>No pussyfooting</em>, donde se percibe una influencia mayor de la pieza de Philip Glass <em>Music with changing parts</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Daniel Caux sabía de la importancia de esta particular Nueva Música y de su calado entre los músicos más talentosos del ámbito comercial. Es la Maeght Foundation, en el sur de Francia, la que organiza en el verano de 1970, por invitación expresa de Daniel Caux, las primeras interpretaciones en Europa del Theatre of Eternal Music. Posteriormente, la Documenta 5 de Kassel y los Juegos Olímpicos de Munich acogen también las performances del ensemble de Young. Al mismo tiempo, los sellos Edition X y Shandar lanzan en disco <em>Map of 49&#8242;s dreams</em> y <em>The volga delta</em>, con La Monte Young y Marian Zazeela, acompañados (en el caso del sello francés) por John Hassel a la trompeta y Garret List al trombón. El mismo Daniel Caux organiza el 7 de Marzo de 1971 un concierto en París con obras de Steve Reich y escribe las notas del primer disco de Reich en Shandar, <em>Four organs / Phase patterns</em>. Se sabe de la hostilidad con respecto a la música repetitiva en los círculos de Avant-Garde en Alemania. A pesar del rechazo inicial, basado sobre todo en la desaprobación por el pulso regular, tan fundamental en las piezas para conjunto de Steve Reich, los festivales de Bremen y Berlín acabaron programando sus obras. En 1974, el potente sello Deutsche Grammophon edita <em>Drumming</em>, una de las piezas icónicas del repetitivismo. Para esas fechas ya el Rock Alemán y la Kosmische Musik estaban absolutamente consolidados.</p>
<p style="text-align: justify;">La Kosmische Musik posee elementos tomados de los repetitivos americanos, pero hay otras fuentes. Tangerine Dream mantiene una fuerte deuda con los temas extensos de Pink Floyd que evocan los grandes espacios. El uso masivo del sintetizador y un sentido del ritmo, en efecto, repetitivo, logran un discurso hipnótico en <em>Atem </em>y <em>Phaedra</em>, pero el empleo indisimulado de la melodía reduce el interés del producto. Klaus Schulze, más ambicioso, compone una pieza altamente sugestiva en <em>Ebene-Gewitter</em>, la primera parte del álbum <em>Irrlicht</em>, pero el resto del catálogo del músico queda ahogado por el afán de trascendencia. Entre los demás representantes de aquella escena alemana, tanto Popol Vuh como Ash Ra Tempel no siempre abordan el estilo “cósmico”. Únicamente las <em>Inventions for electric guitar</em>, del guitarrista de Ash Ra, Manuel Gottsching, está repleta de repetitivismo, hasta el punto de que se las podría calificar como la mayor influencia del estilo de Riley en el Krautrock. Sorprende, a este respecto, que el único grupo que no mantiene una estética minimalista, Faust, sea el que más se compromete con los americanos, y lo hace por medio del disco <em>Outside dream syndicate</em>, grabado con Tony Conrad, el que fuera viola en el ensemble de La Monte Young. A diferencia de la combinación entre Fripp y Eno, que logran una sonoridad atractiva en <em>No pussyfooting</em>, esta otra experiencia es descuidada, faltándole musicalidad. Hay en Faust un cruce excepcional de estilos. Sus álbumes son todavía excitantes, a pesar del amateurismo que desprenden en muchos momentos, pero los logros son superiores a las deficiencias. En Faust es posible reencontrarse con las estéticas de Velvet Underground y Mothers of Invention, pero también con las convenciones del pop más tradicional e incluso con la <em>chanson</em> francesa. El arsenal instrumental del grupo siempre es variado y las piezas se suceden a la manera de un puzzle, aligerado continuamente por el humor. Tal vez sea una pieza de Faust, <em>Krautrock</em>, la que mejor resume, en el espesor de sus sonoridades y en el ritmo frenético, las cualidades de la escena alemana.</p>
<p style="text-align: justify;">Los miembros del grupo Can le deben mucho más a Velvet Underground, de quienes toman el sentido del caos. No hay otra formación, en este período 1966-76, que adopte el ruido y la desorganización como basamento para montar sus piezas, que resultan especialmente llamativas en el álbum <em>Tago Mago</em>: <em>Aumng </em>y <em>Peking O </em>son performances que aún conservan su poder de provocación. Can cuentan con un batería excepcional (Jacki Liebezeit) y un cantante fuera de norma (Damo Suzuki), y eso ya hubiera bastado para hacerlos diferentes. Además, el grupo posee dos músicos de amplia formación: Irmin Schmidt y Holger Czuckay. Schmidt conoció de primera mano a Reich, Young y Riley en su viaje a Estados Unidos en 1966; a su vuelta a Alemania forma el grupo Can, pero el material principal sobre el que trabajan no es el minimalismo, sino la obra de Karlheinz Stockhausen. A pesar de que el rock más desnudo preside muchos momentos de estos discos (un rock deshuesado, en todo caso), la deuda con el compositor de Colonia es notable, no en vano, tanto Czuckay como Schmidt fueron alumnos suyos. Schmidt es no sólo el músico más formado de este grupo, sino de todo el Krautrock; a él se deben las grandes partes instrumentales de <em>Tago mago </em>en donde los ritmos del rock dan paso a un arsenal estrepitoso de ruidos, de sonidos <em>concretos</em>, que no desmerecen si los ponemos al lado de cualquier pieza electroacústica de esos años. A favor de Can está la inserción de la voz de Damo Suzuki, que aporta un alto grado de desmesura. Es interesante señalar aquí que otro vocalista excepcional de esos mismos años, Peter Hammill, realiza en la pieza <em>Gog-Magog</em>, fuera del grupo que liderara, Van Der Graaf Generator, una inmersión de altos vuelos en la<em> Musique concrète</em>, pues a la sabia organización sonora añade la intensidad que proviene de la formidable línea de canto con la que se inicia la pieza: “<em>Some call me SATAN, others have me GOD, some name me Nemo&#8230; I am unborn&#8230;</em>”.</p>
<p style="text-align: justify;">El caos en el que se mueve Amon Düül II es de otra índole, más tribal. Su mundo fue el de las comunas de principios de los años setenta y el resultado sonoro está lejos del refinamiento. Piezas como <em>The return of Rübezahl</em> o <em>Archangel Thunderbird</em> todavía pueden llamar la atención: no hay aquí un interés por el instrumento solista, sino por el trabajo colectivo. Ese sentido de lo tribal es inherente a la forma de entender la música por parte de Stockhausen, compositor que, para ser ignorado o para tenerlo presente, siempre está en el imaginario de la escena alemana. En los años del Krautrock, Stockhausen estrena piezas que, como <em>Inori, Spiral, Sternklang, Mantra</em>&#8230;, llevan dentro todos los signos de esa época, presididos por la idea de la improvisación, de la música INTUITIVA. El sentido de grupo está muy presente en esas piezas, pues Stockhausen no es ajeno a las formas del jazz ni a la asunción del ensemble como elemento sustancial de los repetitivos americanos. A La Monte Young lo conoció de primera mano, pero cuando todavía éste no practicaba el minimalismo. Young estuvo, en efecto, en las clases de Stockhausen en Darmstadt en 1959, donde presentó <em>Study I </em>y <em>Study III</em>, según parece, bajo la aprobación del alemán. Será algo más tarde, en 1964, en una visita a Nueva York, cuando Stockhausen entable relación con el Young más reconocible. Allí, el autor de <em>Gruppen</em> escuchará el Theatre of Eternal Music. Se sabe que el propio Young le prestó algunas cintas con grabaciones del grupo. Y ya más adelante, en 1969, Stockhausen coincidió con su conjunto de improvisación, el formado por Portal, Alsina, Gehlhaar y Kontarsky, entre otros, en el festival de Amberes de 1969; allí pudo felicitar a Young y a Zazeela por la instalación de la Dream House.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignright size-full wp-image-14426" title="042_prisma_odisea-espacial4" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2017/09/042_prisma_odisea-espacial4.jpg" alt="" width="300" height="261" />El trabajo con los músicos, reunidos en torno al ensemble, es una de las características más notorias de Stockhausen. Una obra emblemática en ese aspecto es <em>Aus den Sieben Tagen</em>, de 1968. En Darmstadt, primero, y posteriormente en el Palais de Chaillot de París, con Michel Portal al clarinete, Jean-Pierre Drouet en la percusión, Jean-François Jenny-Clark al bajo y Roqué Alsina en el piano, el grupo graba varias versiones de la pieza. Stockhausen demandaba a sus músicos que procuraran transmitir con los sonidos el clima espiritual que destilaban los textos sobre los que se basaba la obra: <em>“La música debe aportar el tono espiritual que se deriva del texto</em>”, subrayaba Stockhausen, y termina: “<em>Esa espiritualidad, unida a la intuición, más que lo escrito en el papel pautado, es lo que deben asumir los intérpretes</em>”. El misticismo, el afán por alcanzar con cualquier medio sonoro una Música del Espacio, se constituye en la obsesión de Stockhausen. Cada obra ha de ser por sí misma una experiencia espiritual, hasta en casos como <em>Aus den Sieben Tagen</em>, que inicialmente no debería sobrepasar los presupuestos estéticos de cualquier grupo de improvisación, pero para Stockhausen se trataba siempre de hacer algo que trascendiera. Por lo general, los músicos en Darmstadt siempre respondían a las exigencias del Maestro. Para su particular auditorio, Stockhausen no ofrecía dudas: él seducía siempre, su prestigio era enorme, por lo cual se podía permitir cualquier cosa. Contó así con los mejores músicos y con el mejor laboratorio de música electrónica. Con todo a favor, Stockhausen ya no se planteará en lo sucesivo problemas de lenguaje, sino la experimentación a toda costa. A Stockhausen, ningún estilo, ninguna forma se le resiste. Logra saltar por los aires todas las barreras estilísticas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los años setenta contemplan en Francia los primeros espectáculos electrónicos (Pierre Henry, Iannis Xenakis), pero en ningún otro autor se encontrará una alianza tan férrea entre las señas de identidad de la Avant-Garde y las músicas que provienen de Oriente como en el caso de Jean-Claude Eloy. Eloy estrena <em>Shânti</em> en 1974 en el Festival de Royan (el mismo que dos años después acogerá el estreno de <em>Einstein on the beach</em>). En ese momento se puede afirmar que la herencia de Stockhausen está plenamente implantada en Francia. Eloy conoce a Stockhausen en los cursos de Darmstadt a los que asiste entre 1957 y 1960, pero sus profesores son Pousseur y Scherchen. Anterior al gran fresco electrónico que es <em>Shânti</em>, Eloy compone <em>Kâmakalâ</em>, compuesta para tres conjuntos instrumentales y cinco grupos corales, articulada como un único y formidable crescendo de texturas. La inexorable dirección que toma el material sonoro se fractura en el tramo final al emplear ritmos tomados de la orquesta japonesa de gagaku. A Eloy le interesa la síntesis entre Oriente y Occidente; prefiere llamar a este fenómeno “hibridación”, con el que se opone frontalmente a la música que aprendiera en los cursos de Darmstadt, basada, según él, en “la discontinuidad de los planos sonoros”. Justamente lo contrario es lo que Eloy aprecia en los fenómenos sonoros procedentes de Oriente. Se da la circunstancia de que Eloy fue invitado por Stockhausen, en 1972, para elaborar la pieza <em>Shânti</em> en el estudio electrónico de la Radio de Colonia. Los poderosos bloques electrónicos de <em>Shânti</em>, los sonidos pensados para la meditación o la concentración, se alternan con texturas más dinámicas, las que proceden del material grabado: luchas callejeras, gritos y manifestaciones de protesta, cantos militares&#8230;: “<em>Shânti</em> es ante todo una música de texturas. Por la naturaleza misma del material y del proceso sonoro, toda la obra se concibe en proporciones cósmicas, en comparación con las pequeñas proporciones de la música serial (…) <em>Shânti </em> quiere representar la vida de los mundos, la vida en todas sus contradicciones y, ante todo, la paz y la guerra” (Eloy).</p>
<p style="text-align: justify;">Louis Andriessen funda en 1972, junto a Willem Breuker, De Volharding, un conjunto en un principio solamente formado por instrumentistas de viento, para el cual escribe Andriessen, entre otras, la pieza que le da nombre, <em>De Volharding</em> que, por su potencia y su rítmica incesante, figura entre las más memorables de este período. Es a partir de un concierto en Amsterdam en 1971, organizado por el pianista Frederic Rzewzki, con la pieza de Riley <em>In C </em>en el programa, cuando Andriessen descubre el minimalismo. Tras otro concierto en La Haya meses más tarde, con Reich en el programa, siente inclinación por el sentido temporal que cobran las obras del americano, su falta de desarrollo, combinado con una pulsación cercana al rock: “Muchas puertas se me abrieron en ese momento”, afirmó. Andriessen se distingue de los demás músicos influidos por el repetitivismo en la formidable ocupación que hace del espacio sonoro. Andriessen no crea masas sino que otorga vida al conjunto, sonando casi como una gran banda de jazz. El holandés intenta llevar al terreno de la orquesta, con la inserción de instrumentos tomados del jazz y el rock (dos guitarras eléctricas), la experiencia de De Volharding. El resultado es <em>De Staat</em>, la obra maestra del músico:<em> </em>Andriessen plantea la obra como una sucesión de secuencias en la que cuatro voces femeninas y un poderoso aparato instrumental se mueven a la manera de círculos, siempre insuflados por el pulso regular de Reich y Riley.</p>
<p style="text-align: justify;">Reich y Riley son convocados en una obra que György Ligeti estrena en 1974, <em>Monument-Selbsportrait-</em>Bewegung; estas tres piezas para dos pianos avisan ya de la obsesión de Ligeti por el ritmo, que dominará en su posteriores <em>Etudes pour piano</em>. La primera sección se articula en torno a una secuencia rítmica en continua renovación; en la segunda, “Selbsportrait” -subtitulada “Autorretrato con Reich y Riley y Chopin al fondo”-, Ligeti emplea la técnica del “bloqueo” o “efecto móvil de las teclas”, en la que los dedos de una mano se apoyan en unas determinadas teclas sin que se emita sonido alguno, mientras que serán los dedos de la otra mano los que toquen realmente sobre las teclas que no permanezcan “bloqueadas”, lo que permite obtener una serie de ritmos complejos. Fue con motivo del estreno del <em>Double Concerto</em> en California, en 1972, como Ligeti tomó contacto con el minimalismo; él ya había conocido a Riley en Estocolmo en 1968, pero aún no había escuchado su música. Será luego, en su estancia en Stanford, donde escuchará <em>In C</em>, <em>Violin Phase</em> y la pieza para cinta <em>It&#8217;s gonna rain</em>. De vuelta en Berlín se encuentra con Reich y es a partir de ahí cuando empieza a pensar en una música con un fuerte diseño rítmico.</p>
<p style="text-align: justify;">Atrás quedan, en la obra de Ligeti, las masas sonoras, la Evocación del Espacio, que caracterizan sus obras de los años sesenta. Una de esas obras-faro, <em>Lontano</em>, se estrenó el 22 de Octubre de 1967 dentro del Festival de Donaueschingen. El eco de aquel estreno dejó impresionado al mismo Ligeti. Algunos meses más tarde, recibió una carta de un amigo de Nueva York felicitándole por su contribución a la banda sonora de la película de Stanley Kubrick <em>2001, una odisea del espacio</em>. Atónito, Ligeti espera el estreno del film en Viena, donde residía, y descubrió que el director empleaba largos fragmentos de tres piezas suyas recientemente grabadas en disco. Partes de <em>Atmosphères</em>, el Kirye del <em>Requiem </em>y <em>Lux Aeterna</em> aparecían en un film presidido por el uso de los silencios y por una escenografía de ciencia-ficción.<em> </em>Descubre también Ligeti un breve fragmento de <em>Aventures</em> en la escena de la habitación del final, pero con un leve tratamiento electrónico. Los músicos que figuraban en el soundtrack del film (los directores de orquesta Karajan, Maderna, Francis Travis –que dirigió <em>Atmosphères) </em>fueron recompensados económicamente, pero Ligeti no. El músico se puso en contacto con unos especialistas en derechos de autor en Berlín y, finalmente, en 1973, recibió un cheque de la MGM por valor de 3.500 dólares. La música contenida en <em>2001, una odisea del espacio</em> sirvió para catapultar la figura de Ligeti. En Gran Bretaña, por ejemplo, sonó su obra en el popular show de John Peel de Radio 1, al lado de Captain Beefhart y Velvet Underground.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
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