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	<title>Sul Ponticello &#187; Espacio</title>
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		<item>
		<title>La espacio/temporalidad como idea esencial en el Arte Sonoro (y II)</title>
		<link>https://3epoca.sulponticello.com/la-espaciotemporalidad-como-idea-esencial-en-el-arte-sonoro-y-ii/</link>
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		<pubDate>Fri, 01 Sep 2017 04:30:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana María Estrada Zúñiga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prisma]]></category>
		<category><![CDATA[Arte sonoro]]></category>
		<category><![CDATA[Artes visuales]]></category>
		<category><![CDATA[Espacio]]></category>
		<category><![CDATA[Estética]]></category>
		<category><![CDATA[Intermedia]]></category>
		<category><![CDATA[Percepción]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>

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		<description><![CDATA[Presentamos en la segunda y última parte del artículo de Ana María Estrada Zúñiga sobre la dimensión espacio-temporal aplicada al ámbito del arte sonoro.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-13947" title="041_prisma_espacio-temporalidad-idea-arte-sonoro2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2017/08/041_prisma_espacio-temporalidad-idea-arte-sonoro2.jpg" alt="" width="620" height="300" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El espectador como cuerpo</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ahora que nos hemos aproximado al cuestionamiento por la obra de arte como acontecimiento y al lugar que cabe atribuirle al espectador en esta pregunta, nos encontramos en condiciones de iniciar una reflexión respecto al lugar que se le da al espectador/auditor en una obra sonora.</p>
<p style="text-align: justify;">Como primera cosa deberemos situarnos una vez más en el contexto de arte intermedia que caracteriza al arte sonoro, pues es en este mismo contexto en que surgen prácticas artísticas contemporáneas que inauguran un cuestionamiento por el lugar y el rol del espectador frente a la obra de arte, entendiéndolo ya no sólo como el sujeto que observa la obra, sino como un cuerpo que hace parte de ella. En esta línea, artistas como Allan Kaprow, Wolf Vostell, Joseph Beuys, Dick Higgins y el mismo John Cage, entre otros, se cuestionan la relación con el público como una manera de preguntarse por los límites del arte, dando paso a manifestaciones artísticas mucho más radicales y <em>nuevas</em> que la propia performance, como lo fueron los environments, eventos y happenings. Aun cuando el objetivo y extensión de este texto no dará pie para profundizar en ellas, me interesa rescatar particularmente una idea expuesta por Vostell en uno de sus manifiestos en relación al <em>happening</em>, ya que enuncia postulados que dicen relación con el espacio, el tiempo, el acontecimiento, el cuerpo y el espectador. De hecho, de un modo muy distinto a como lo enunciara Benjamin, este artista también da espacio para referirse a la importancia del “original”:</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>Arte como espacio, espacio como contorno, contorno como suceso, suceso como arte, arte como vida, vida como obra de arte, no huir de la realidad sino hacia la realidad. Arte como acontecimiento, como happening, experimentar con el propio cuerpo. Llegar a ser uno mismo: color, luz, tiempo, material, ruidos, llegar a ser uno mismo arte y dejar llegar. No mejorar el mundo, sino conseguir una nueva relación con él. Declarar arte lo que yo veo como arte. Los participantes del happening dejarse producir el hecho en ellos mismos conscientemente. No reproducir un suceso sino verlo en original, llegar a nuevas conexiones y dejar llegar. Conseguir nuevas significaciones mediante la disolución de las antiguas y dejar conseguir. Actuar en el momento y dejar actuar. Reconocer la casualidad como creadora y dejar crear. Descubrir lo absurdo del sentido y dejar descubrir. Descubrir el sentido de lo absurdo y dejar descubrir. Caracterizar un acontecimiento mediante la suma de los otros y la distancia entre ellos. Lo inútil como objeto, el modelo abierto como molde, ver todo como centro y hacerlo ver. En vez de espectador, ejecutar y representar.</em>[1]</p>
<p style="text-align: justify;">Si bien el arte sonoro no debe necesariamente responder a la premisa de Arte/Vida, que se desprende de este texto y que se relaciona con gran parte del planteamiento de los artistas y las prácticas mencionadas recientemente, me parece que en este esfuerzo por vincular el arte con la vida es donde se manifiestan cuestionamientos interesantes y atingentes a la obra sonora en relación al tiempo y el espacio, puesto que se apela antes que todo a una conciencia del espectador, digamos en primera instancia a una conciencia “a secas”, es decir para con el mundo en general, pero que rápidamente es llevada a la conciencia del rol del espectador en la obra de arte y de su presencia como cuerpo[2]. De aquí que todas estas prácticas intermedias tengan relación también con las artes escénicas, ya que tienen implicancias que pueden derivar tanto del teatro, como de la poesía, la danza o la música. Es así como hay una emergencia del cuerpo, que viene siendo propulsado, no sólo por cuestionamientos filosóficos y más específicamente fenomenológicos en torno a él, sino también por este ejercicio híbrido del arte, que se basa en el cruce de diversas disciplinas.</p>
<p style="text-align: justify;">Volvamos ahora a la fenomenología, partiendo por recordar lo que se señaló hacia el final del primer apartado de este ensayo; <a href="http://3epoca.sulponticello.com/la-espaciotemporalidad-como-idea-esencial-en-el-arte-sonoro-i/" target="_blank"><em>El cuerpo habita el tiempo y el espacio</em></a>, por lo que la espacio/temporalidad sería algo inherente a todo corporeidad y por lo tanto a todo espectador, en esta línea es importante considerar también el pensamiento del filósofo alemán Martin Heidegger, quien nos dice “<em>no habitamos porque hemos construído, sino que construímos en la medida que habitamos, es decir en cuanto somos los que habitan</em>”[3], es por ello que la relación espacio-temporal debe entenderse <em>desde</em> el cuerpo, desde ese cuerpo que <em>soy</em> y que <em>tengo, </em>que se comunica con el entorno, lo habita y por tanto se hace parte en la construcción de éste.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em>En tanto que tengo un cuerpo y que actúo a través del mismo en el mundo, el espacio y el tiempo no son para mí una suma de puntos yuxtapuestos, como tampoco una infinidad de relaciones de los que mi consciencia operaría la síntesis y en la que ella implicaría mi cuerpo; yo no estoy en el espacio y en el tiempo, no pienso en el espacio y en el tiempo, soy del espacio y del tiempo (à Vespace et au temps) y mi cuerpo se aplica a ellos y los abarca.</em>[4]<a href="#_ftn4"></a></p>
<p><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;">Las palabras de Merleau-Ponty me recuerdan en cierto modo, a lo que plantea John Cage en una de sus conferencias, cuando señala “<em>que los sonidos fueran sonidos daba a la gente que los escucha la posibilidad de ser gente, gente centrada en sí misma, donde realmente están, y no alejados artificialmente en la distancia según acostumbran estar, tratando de entender lo que está diciendo un artista por medio de sonidos.</em>”[5] Es interesante que en el enunciado de Cage respecto a la escucha aparezca esta concepción del espacio, pues si bien no lo explicita, es al lugar donde me ubico y me <em>encuentro</em> captando uno o más sonidos, al que se refiere cuando habla de <em>estar centrados, donde realmente estamos</em> y en este sentido esta “ubicación” tampoco sería estática, dado que el acto de escuchar es lo que los <em>haría gente</em> y podríamos decir gente-cuerpo-habitante para este caso. Si consideramos que el sonido es dinámico, activo y generativo, tiene mucho sentido<em> </em>hablar de un cuerpo-habitante que <em>es</em> en el espacio-tiempo; no sólo <em>está </em>en el, porque quien habita se desplaza por y a través del espacio, se mueve y se relaciona de manera vívida con el.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em>Se dice que los sonidos o los colores pertenecen a un campo sensorial, porque unos sonidos una vez percibidos no pueden ser seguidos sino por otros sonidos, o por el silencio, que no es una nada acústica, sino la ausencia de sonidos, y que, pues, mantiene nuestra comunicación con el ser sonoro. Si reflexiono y, durante este tiempo, dejo de oír, en el momento en que vuelvo a tomar contacto con los sonidos, se me aparecen como ya ahí, encuentro un hilo que había soltado y que no está roto.</em>[6]<a href="#_ftn6"></a><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;">En mi opinión, Merleau-Ponty nos deja entrever de qué manera los sonidos tendrían la característica de “devolvernos al mundo”, en tanto que esos sonidos siguen <em>siendo en el mundo, </em>lo que implicaría que en esta <em>comunicación con el ser sonoro</em> mantengo a la vez mi conexión con él y con mi entorno. Sin ir más lejos el compositor canadiense Murray Schafer, en su conferencia <em>Yo nunca vi un sonido,</em> nos proporciona otras nociones al respecto:</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>La mayor parte de los sonidos que oigo están ligados a cosas. Uso los sonidos como indicios para identificar dichas cosas. Si están ocultas los sonidos me las revelarán […] si dejo de tener en cuenta las cosas a las cuales el sonido está asociado el mundo fenomenológico desaparece</em>[7]<a href="#_ftn7"></a></p>
<p><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;">Es decir, que los sonidos no sólo me darían mi lugar, sino que le darían su lugar a las cosas en el mundo en relación a mi persona.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo lo expuesto hasta acá nos ha llevado a entender cómo el sonido puede guiarnos en una relación <em>distinta </em>con el mundo, en cuanto a la dimensión espacio/temporal, en donde la conciencia del propio <em>ser cuerpo </em>sería determinante, el comprendernos como <em>habitantes del espacio, </em>más allá de meros sujetos espectadores. De hecho cuando nos relacionamos con una obra que no opera sólo con la imagen la palabra “espectador” sería insuficiente para denominar la relación que mantengo con la obra y más aún si esa obra utiliza el sonido de una manera preponderante y esencial, como lo haría el arte sonoro. En este caso el espectador está inmerso en la obra y se requiere de mucho más que su <em>observación atenta, </em>pues se apela concretamente al sentido de la audición y por tanto a la <em>escucha atenta. </em>Si bien la idea de “espectador/auditor”, como he mencionado en algún momento del texto, tampoco me parece del todo satisfactoria, considero que debiera hacerse necesario buscar una manera de referirnos al público que denote que se está apelando a una relación distinta con la obra, en donde el hecho de requerir que escuche tiene implicancias diferentes al hecho de sólo apuntar a su visión, pues además en una obra de arte sonoro la escucha por parte del espectador debiera ser ante todo activa, ya que, hasta cierto punto y dependiendo de la propuesta, él hace parte de la obra.</p>
<p><strong> </strong></p>
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<p style="text-align: justify;"><strong>La espacio/temporalidad como idea esencial en el Arte Sonoro</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Llegamos así a pensar la espacio/temporalidad como una idea esencial al arte sonoro y aunque está claro que según cuál sea el tipo de obra que queramos analizar el rendimiento estético en relación a este tema pueda ser diverso, la relación conciente con esta dimensión debiera ser propio a todas ellas. La obra de arte sonoro propicia que el espectador se de cuenta del espacio que habita y del tiempo que transcurre, pues cuestiona la lógica de estos al imbuirnos en un tipo de obra que es antes que todo una experiencia única, en la que ingresamos a un tiempo y espacio creados para y por la obra.</p>
<p style="text-align: justify;">Si un artista sonoro comprende el tipo de material con el que está trabajando, ya sea que pone acento en el nivel físico y/o simbólico del sonido, debiera dimensionar los alcances que este puede llegar a tener y si bien es imposible predecir lo que ocurra al y con el espectador, si es importante que el artista se haga cargo de lo que el material es capaz de generar, puesto que, ya sea a través de su vibración, su insistencia, su intensidad, etc, el sonido nos <em>afecta </em>directamente, pues a diferencia de cualquier otra materia no podemos escapar a él, no podemos dejar de escucharlo, ya que como diría Schafer “<em>no tenemos párpados en los oídos</em>”.[8]</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>El sonido no tiene fronteras. Podemos oír desde todas las direcciones a la vez. Pero el equilibrio entre la experiencia interior y exterior puede ser preciso. Si nuestros tímpanos estuvieran afinados más alto, podríamos oír  las moléculas chocando en el aire o el sonido de nuestro propio flujo sanguíneo. El sonido llega a nosotros desde arriba, desde abajo y desde los costados. Tal como sostiene Lusseyran, pasa a través de nosotros y rara vez está limitado por la densidad de los objetos físicos.</em>[9]<a href="#_ftn9"></a></p>
<p style="text-align: justify;">Me parece oportuna hacer la analogía de que así como la escultura en los sesentas incorpora el espacio no ocupado con la idea de vacío, el arte sonoro nos hace concientes también del silencio y de todo lo que (no) escuchamos.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">[…] <em>desde finales de los años sesenta se vienen planteando exposiciones donde las obras no pretenden atraer la atención del espectador sobre su fisicidad, sino que, carentes de centro, pretenden establecer relaciones con el espacio en el que se encuentran instaladas. La propia apabullante presencia de alguna de estas obras&#8230; evidencian el espacio de la sala que no ocupan, manifiestan la &#8220;ausencia&#8221; de su exterior.</em>[10]<a href="#_ftn10"></a></p>
<p style="text-align: justify;">A partir de aquí existiría una operación consciente con el espacio, podría decirse un descentramiento de <em>atención</em> y de <em>tensión, </em>una pregunta por el límite en que se suscribe la escultura. Es más, se podría decir que en buenas cuentas lo que se hace es <em>comprender </em>el espacio y por ende comprender el vacío.</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>En la óptica china, el vacío no es, como pudiera suponerse, algo vago e inexistente, sino un elemento eminentemente dinámico y operante. Relacionado con la idea de los soplos vitales y con el principio de alternancia entre el Yin y el Yang, el vacío constituye el lugar por excelencia donde se operan las transformaciones, donde lo lleno podría alcanzar su verdadera plenitud. Es el vacío el que, introduciendo la discontinuidad y la reversibilidad en un sistema dado, permite a las unidades constitutivas de ese sistema sobrepasar la oposición rígida y el desarrollo en sentido único y, al mismo tiempo, permite al hombre la posibilidad de un acercamiento total del universo.</em>[11]<a href="#_ftn11"></a></p>
<p style="text-align: justify;">Creo que tiene mucho sentido revisar estas consideraciones por el espacio que se abren gracias al cuestionamiento que se realiza desde la escultura, pues el propio Maderuelo hace una analogía con la música, en relación a la incorporación del vacío, como hace Cage con el silencio. Y de hecho en realidad lo que se hace no es <em>incorporar </em>el vacío o el silencio, sino que es justamente hacer conciente su existencia o su presencia. Para el caso del sonido esto se vuelve mucho más complejo, ya que para tener conciencia del silencio deberemos primero que todo tener conciencia del sonido y de cómo este habita y por lo tanto construye espacios, más allá de “llenarlos.”</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>La música, pocos años antes que la escultura, ha tomado esta idea de valorar el vacío, el silencio, a través de lo construído. El &#8220;silencio&#8221; se vuelve significativo en la obra musical de John Cage, de la misma manera que, en las instalaciones, el espacio &#8220;no ocupado&#8221; por la escultura cobra tanta significación como el espacio ocupado, convirtiéndose así todo el espacio en escultura.</em>[12]<a href="#_ftn12"></a></p>
<p style="text-align: justify;">Resultaría perfectamente plausible decir entonces que el silencio <em>da lugar </em>al sonido, pues sea cual sea el tipo de trabajo sonoro que se esté realizando, este interviene el espacio y en esa intervención se produciría un silenciamiento, digamos, por qué no, un vaciamiento del lugar que haría posible experimentarlo como espacio. Este <em>silenciamiento</em> del lugar permitiría que acontezca como espacio sonoro, de allí que la relación del espectador/auditor con la obra sea <em>experiencial, </em>pues me conduce a una experiencia real y profunda del lugar. Vacío y silencio se encontrarían íntimamente ligados y sin la constatación de su existencia no podríamos comprender verdaderamente al espacio y al silencio.</p>
<p style="text-align: justify;">De esta manera entonces lo que planteo es que el sonido habita y (re)construye espacios, ya que me afecta como cuerpo directamente. Por lo tanto si existe un tipo de arte que trabaje de manera conciente con el material sonoro debería ser propio a este arte el hacer evidente esta relación espacio/temporal, pues el arte sonoro al utilizar el sonido como un material <em>necesario </em>a la obra, tendría que responder y reflejar esa necesidad, haciéndose cargo de las implicancias que ella conlleva.</p>
<p style="text-align: justify;">Si bien utilizo constantemente el término “deber”, asumo que se comprenderá que no me estoy refiriendo a una cierta <em>moral del arte, </em>sino a que en pleno siglo XXI y considerando el desarrollo que ha tenido el arte contemporáneo y todas las reflexiones materiales e ideológicas al que este nos ha conducido es preciso que el artista asuma un rol activo, en donde se haga responsable por cada obra en la que propone, interpela, critica, expone, comunica, manifiesta alguna idea.</p>
<p style="text-align: justify;">De acuerdo a esto y con todo lo expuesto en este ensayo es que me parece que la espacio/temporalidad es una idea esencial al arte sonoro o dicho en otros términos, el arte sonoro es por esencia un trabajo con el espacio y con el tiempo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>BIBLIOGRAFÍA</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">BENJAMIN, Walter. <em>La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica</em>. Editorial Itaca, México, 2003.<br />
CAGE, John. <em>Como pasar, patear, caer y correr, </em>en “Escritos al oído.” Ed. Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia, Murcia, 1999.<br />
CHENG, Francois. Vacío y Plenitud. Editorial Siruela, España, 2013.<br />
HEIDEGGER, Martin. <em>Construir, Habitar, Pensar,</em> en “Filosofía, Ciencia y Técnica” Ed. Universitaria, Santiago de Chile 2003.<br />
LOZANO Bartolozzi, María del Mar,  <em>Wolf Vostell.</em> Editorial Nerea, España 2000.<br />
MADERUELO, Javier. <em>El espacio raptado</em>. Editorial Mondadori, España, 1990.<br />
MARSHALL, Mc Luhan y POWERS, B.R. <em>La Aldea Global</em>. Editorial Gedisa, España, 1993.<br />
MERLEAU-PONTY, Maurice. <em>Fenomenología de la Percepción. </em>Editorial Planeta-Agostini, España,1993.</p>
<p><strong>BIBLIOGRAFÍA ELECTRÓNICA<br />
</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;"><a href="http://artpool.hu/Fluxus/Higgins/intermedia2.html" target="_blank">http://artpool.hu/Fluxus/Higgins/intermedia2.html</a><br />
<a href="http://www.upv.es/intermedia/pages/laboratori/grup_investigacio/que_es_lci/laboratorio_creaciones_intermedia_que_es_lci_e.PDF" target="_blank">http://www.upv.es/intermedia/pages/laboratori/grup_investigacio/que_es_lci/laboratorio_creaciones_intermedia_que_es_lci_e.PDF</a><br />
<a href="https://www.uclm.es/artesonoro/olobo3/Fetterman/Variaciones.html" target="_blank">https://www.uclm.es/artesonoro/olobo3/Fetterman/Variaciones.html</a><br />
<a href="http://www.lanacion.com.ar/1323793-el-arte-un-fin-en-si-mismo" target="_blank">http://www.lanacion.com.ar/1323793-el-arte-un-fin-en-si-mismo</a><br />
<a href="http://www.archivosonoro.org/?id=257" target="_blank">http://www.archivosonoro.org/?id=257</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<p><strong>Notas</strong></p>
<hr size="1" />
<div>
<p><span style="font-size: xx-small;">[1] Lozano Bartolozzi, María del Mar,  <em>Wolf Vostell,</em> editorial Nerea, España 2000, p. 102.</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size: xx-small;">[2] Esto se comprende en razón de que obviamente la consigna Arte/Vida no marcaría diferencias entre ser concientes de la relación con la obra y ser concientes de la relación con el mundo.</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size: xx-small;">[3] Heidegger, Martin. <em>Construir, Habitar, Pensar,</em> en “Filosofía, Ciencia y Técnica” Ed. Universitaria, Santiago de Chile 2003, p.153</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size: xx-small;">[4] Maurice Merleau-Ponty <em>Fenomenología de la Percepción, </em>Editorial Planeta-Agostini, España,1993 p.157.</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size: xx-small;">[5] John Cage; <em>Como pasar, patear, caer y correr, </em>en “Escritos al oído.”,  Ed. Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia, Murcia 1999, p.95.</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size: xx-small;">[6] Maurice Merleau-Ponty <em>Fenomenología de la Percepción, </em>Editorial Planeta-Agostini, España,1993 p.340.</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size: xx-small;">[7]Esta conferencia fue ofrecida en el Foro Mundial de Ecología Acústica. Identidad cultural y sonidos en peligro de extinción, 2009, Ciudad de México.<br />
Disponible en <a href="http://www.archivosonoro.org/?id=257" target="_blank">http://www.archivosonoro.org/?id=257</a> (Última revisión: 03/01/2016).</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size: xx-small;">[8] Ibíd.</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size: xx-small;">[9] Mc Luhan Marshall y B.R. Powers. <em>La Aldea Global</em>, editorial Gedisa, España, 1993, pp. 50-54.</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size: xx-small;">[10] Maderuelo Javier. <em>El espacio raptado</em>, editorial Mondadori, España, 1990 .pág.68.</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size: xx-small;">[11] Cheng Francois. Vacío y Plenitud, Siruela, España, 2013 p.165.</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size: xx-small;">[12] Maderuelo Javier. <em>El espacio raptado</em>, editorial Mondadori, España, 1990. p.68.</span></p>
</div>
</div>
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	</item>
		<item>
		<title>La espacio/temporalidad como idea esencial en el Arte Sonoro (I)</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Jul 2017 04:30:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana María Estrada Zúñiga</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Presentamos la primera parte de este interesante artículo de Ana María Estrada Zúñiga en el que se indaga en la dimensión espacio-temporal aplicada al ámbito del arte sonoro.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-13640" title="040_prisma_espacio-temporalidad-idea-arte-sonoro2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2017/06/040_prisma_espacio-temporalidad-idea-arte-sonoro2.jpg" alt="" width="620" height="300" /></p>
<p style="text-align: right;"><em>No hay que decir, pues, que nuestro cuerpo está en el espacio ni, tampoco, que está en el tiempo. Habita el espacio y el tiempo.</em><br />
Maurice Merleau-Ponty</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Introducción</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se habla de <em>una obra de arte sonoro</em> nos encontramos con más de un problema, el primero de ellos es la imposibilidad de definir exactamente de qué hablamos o a qué nos referimos cuando hablamos de Arte Sonoro. Este impedimento está subrayado por el hecho de que este<em> tipo</em> de arte responde al carácter de <em>arte intermedia</em>, y si bien esto ya permite al menos situarnos en un contexto histórico y estético, no nos remite a una idea clara sobre qué es el arte sonoro, así como tal vez este mismo carácter deja en un cierto estado de indefinición a todo lo que cabe en él.</p>
<p>No obstante, lo que sí queda claro es que las manifestaciones artísticas contempladas como arte intermedia, responderían a un campo híbrido en donde convergen distintas disciplinas, siendo entonces este el resultado de la intersección de diferentes áreas provenientes no sólo del mundo del arte (al menos para el caso del arte sonoro).</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>&#8220;Intermedia&#8221; del latín &#8220;intermedius&#8221; (compuesto de &#8220;inter&#8221; entre y &#8220;medius&#8221; medio), es empleado por primera vez dentro del contexto actual por Samuel Taylor (1912), pero será el artista Fluxus Dick Higgins en &#8220;Statements on Intermedia&#8221;</em>[1] <em>(1966) quién lo teorizará, entendiendo por Arte Intermedia las prácticas híbridas que se sitúan en los espacios vacíos entre las artes rígidamente separadas y definidas.</em>[2]<a href="#_ftn2"></a></p>
<p><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-13635" title="040_prisma_espacio-temporaridad-idea-arte-sonoro3" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2017/06/040_prisma_espacio-temporaridad-idea-arte-sonoro3.jpg" alt="" width="400" height="490" /></p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, esta problemática conlleva a su vez otras limitantes al momento de abordar este campo artístico,  por ejemplo aquello de no poder generalizar con el fin de hablar de una manera más o menos consensuada al respecto y permitir así hacer referencias comunes a distintos tipos de obras enmarcadas bajo este rótulo, con el objetivo de aproximarnos y comprender esta práctica artística. De acuerdo a esto es que se tiende a optar por la vía de tratar los problemas implicados en una obra sonora de manera particular, enfocándose en un ejemplo concreto de obra para poder realizar los análisis pertinentes y dar un rendimiento estético más certero.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante y en razón de un pensamiento reflexivo, vinculado con cuestiones estético-filosóficas, más que de apreciación estética, considero que hay ciertas implicancias esenciales a<em> toda</em> obra de arte sonoro, que además de permitirnos avanzar en una suerte de definición de la práctica (lo que en realidad no es el objetivo final de este ensayo), también nos proporcionarían herramientas para saber qué podemos esperar y <em>exigir </em>al momento de enfrentarnos con una obra de arte sonoro. Dentro de estas características considero que la manifestación consciente de la dimensión espacio temporal es algo que debe estar presente en toda obra de arte sonoro que se precie de tal y que debiera ser en cierta forma, un elemento que nos ayude a aproximarnos a esta práctica no sólo con el afán de saber qué es el arte sonoro, sino también como una herramienta para establecer una relación crítica con la obra.</p>
<p style="text-align: justify;">Si tomamos la condición intermedia del arte sonoro y siguiendo de manera global la idea que presenta el esquema Fluxus insertado más arriba, cabe señalar que este se relaciona desde sus orígenes con prácticamente todas las disciplinas artísticas, ya que dentro de las que cumplen un rol mayor en la conformación de este arte encontramos a las artes visuales o artes plásticas, la música, la poesía, la danza y el teatro, de la cuales se desprenderían otras prácticas “menores” (en el sentido de que surgen desde las mencionadas anteriormente), como el happening, la performance, la instalación o la improvisación musical, entre otras[3]. A partir de esto me gustaría entonces pensar en ciertos aspectos comunes a estas disciplinas, desde donde poder proyectar una cierta <em>esencia</em> de la práctica sonora o al menos distinguir la noción de espacio/tiempo como una idea esencial a ella.</p>
<p style="text-align: justify;">Para lograr dicho objetivo considero partir con una idea tradicional y por una categorización general de estas artes, dando con una primera agrupación inicial, que será muy útil para las ideas que pretendo plantear, en donde tanto la poesía[4], como la música, la danza y el teatro responden a la categoría de <em>artes escénicas, </em>mientras que las artes visuales quedarían fuera de este grupo. Como artista visual, me resulta muy interesante pensar en el por qué las artes visuales o artes plásticas quedan fuera de esta categoría, pues como veremos el rendimiento estético que pretendo plantear, se empieza a hacer patente justamente en razón de cómo la obra de arte visual o plástica <em>hace uso</em> (o no) del tiempo y el espacio y de cómo a medida que la concepción de estas prácticas se empieza a abrir, a partir del desarrollo del arte contemporáneo, es que podemos entender el surgimiento de una categoría artística, que aún cuando opera en algún nivel como éstas, no es música, teatro, danza, poesía, ni artes visuales.</p>
<p style="text-align: justify;">Es así que propongo una lectura del arte sonoro a partir de ciertas condiciones espacio/temporales provenientes de las artes escénicas versus la apertura de la conciencia del espacio que proporcionarán las artes visuales y de cómo finalmente en las consideraciones del espacio y el tiempo, existiría un vínculo crítico para con ellas.</p>
<p style="text-align: justify;">Por último, un elemento determinante para poder establecer esta mirada será el hecho de establecer vínculos con la fenomenología de la percepción, lo cual nos conducirá finalmente a entender por qué el espacio/tiempo debiera ser esencial a una obra sonora y cómo ello está marcado por la relación con el espectador como cuerpo habitante del espacio.</p>
<p style="text-align: justify;">El presente texto es entonces una propuesta de lectura que piensa el arte sonoro como una práctica que no puede comprenderse crítica y reflexivamente fuera de una dimensión espacio/temporal.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Artes del tiempo y el espacio</strong></p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué es lo que tienen en común las artes escénicas que las hace caber en esta denominación?, o bien ¿qué significa o qué implica que un arte requiera de un escenario para darse al público? Las artes escénicas, como su nombre lo señala, se caracterizan por ocurrir en un escenario, es decir por ocupar un espacio definido en el que se <em>suceden </em>una o más acciones que pueden estar más o menos pauteadas, pero que siempre transcurren en un tiempo determinado. Esta, que vendría a ser una primera característica es “la” característica que en realidad me interesa desarrollar para dar el rendimiento estético que nos conduciría a un vínculo determinante y esencial para con las <em>artes sonoras. </em></p>
<p style="text-align: justify;">Pues bien, cuando decimos que tienen en común el hecho de ocupar un espacio y transcurrir en un tiempo determinado, esto es que tendrían una duración<strong> </strong>o más específicamente digamos que estarían marcadas por un principio y un final, esto en relación al tiempo en que acontecen ante el público y no en cuanto a la historia que se esté queriendo relatar.[5] A su vez esto implicaría que el espectador ingresaría en la obra o debería ingresar a ella en un momento específico y salir de esta en otro momento marcado por un final, en el caso de las artes escénicas vale decir que la figura del aplauso -sonora por lo demás- suele subrayar la idea de que la obra ya ha llegado a su fin, en donde el público asume un rol, corroborando con el acto del aplauso que ha entrado en esta dinámica espacio/temporal y que ha comprendido las reglas del juego.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos hemos encontrado así como primera cosa con el problema de la<strong> </strong>duración, cuestión a la cual deberemos entrar para comprender hasta qué punto esto constituye o no un cuestionamiento relevante al momento de pensar en una obra sonora. Ahora bien, cuando se aborda el tema de la duración de una obra, la relación más inmediata viene dada por la música, puesto que sería una característica intrínseca del sonido:</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>El sonido tiene cuatro características: altura, timbre, intensidad, y duración. El sonido tiene un opuesto y necesario coexistente, es el silencio<strong>. </strong>De las cuatro características del sonido, solamente la duración concierne a ambos, sonido y silencio. Por lo tanto, una estructura basada en duraciones (rítmica: frase, intervalos de tiempo) es apropiada (se corresponde con la naturaleza del material), mientras que la estructura armónica no es apropiada (derivada de la altura, que en el silencio no existe)</em>[6].</p>
<p style="text-align: justify;">Siguiendo a Cage la duración estaría relacionada con el sonido y con el silencio, si trasladamos esto al caso del teatro, la poesía y la danza esto vendría dado por el <em>sonido de la voz</em> en primera instancia, los sonidos incidentales y la música que podría acompañar a la obra en cada caso. Sin embargo, me parece que también sería pertinente hacer una analogía con el movimiento y ya que el sonido también es de suyo movimiento[7], podría ser una analogía pertinente.[8] Por ejemplo en una obra de teatro, la salida o entrada de los actores del escenario determinan un cambio de escena, es decir que el movimiento de ellos y su desplazamiento en el espacio estaría marcando un inicio y un final,  es interesante pensar también en cómo este final puede ser a su vez un inicio, puesto que esto implica que dentro de la obra existirían sub principios y finales de escenas, acciones, momentos, intervalos y de hecho siguiendo la cita a Cage, la música podría entenderse como una seguidilla de intervalos de tiempo, en donde se alternan sonidos y silencios. Por lo demás, pensar en la noción de la duración de una obra de arte escénica, incorporando las ideas de sonido y movimiento pueden direccionarnos hacia una reflexión fenomenológica respecto a nuestra percepción.</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>Si el espacio corpóreo y el espacio exterior forman un sistema práctico, siendo aquél el fondo sobre el que puede destacarse, o el vacío ante el que puede aparecer el objeto como objetivo de nuestra acción, es evidentemente en la acción que la espacialidad del cuerpo se lleva a cabo, y el análisis del movimiento propio tiene que permitirnos el comprenderla mejor. Comprendemos mejor, en cuanto consideramos el cuerpo en movimiento, cómo habita el espacio (y el tiempo, por lo demás), porque el movimiento no se contenta con soportar pasivamente el espacio y el tiempo, los asume activamente, los vuelve a tomar en su significación original que se borra en la banalidad de las situaciones adquiridas.</em>[9]<a href="#_ftn9"></a></p>
<p style="text-align: justify;">Será el movimiento entonces otro concepto importante a considerar, en tanto <em>cuerpo que habita el espacio y el tiempo. </em>Sin embargo ¿bastaría con limitarlo al movimiento del cuerpo que habita “en escena” o esto debería proyectarse hacia la propia corporeidad del espectador? A medida que avancemos en este texto, iremos constatando que efectivamente el cuerpo del espectador tiene bastante relevancia al momento de contemplar las nociones de espacio y tiempo que la obra de arte sonoro hace conciente, no sólo porque las hará conciente <em>para </em>él<em>, </em>sino también <em>en torno a </em>él.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El acontecer de la obra de arte</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, aún cuando poco a poco nos desmarcamos de una concepción tradicional del arte y por lo tanto los cuestionamientos planteados se vuelven mucho más complejos y <em>disponibles</em>, antes de profundizar en la obra sonora propiamente tal, quisiera volver a la pregunta por el tiempo en las artes plásticas ¿qué sucede en el caso de las artes visuales con la duración de la obra?, ¿está supeditada a un tiempo específico?, ¿posee un principio y un fin en relación al tiempo y el espacio?</p>
<p style="text-align: justify;">Para hacernos esta pregunta volvamos a la concepción tradicional de las artes plásticas, con tal de dar una visión un poco más básica para empezar. Deberíamos entonces hacer este cuestionamiento, teniendo en mente una pintura o en una escultura por ejemplo y preguntarnos entonces ¿cuánto dura una pintura o una escultura como obra de arte?, si queremos responder en razón de un tiempo cronológico deberíamos decir simplemente que la obra dura lo que dure la muestra; una semana, un mes, etc. Sin embargo creo que este mismo razonamiento tan simple y evidente nos da algunas luces sobre el real cuestionamiento que debemos hacernos si queremos proyectarlo a una concepción espacio/temporal de la obra de arte sonoro.</p>
<p style="text-align: justify;">Si bien identificamos la duración (cronológica) como una característica importante de las artes escénicas que tomamos como antecedentes del arte sonoro, cuando hacemos esta pregunta a las artes plásticas observamos que el asunto debería ser un poco más complejo y es que hay un tema no menor que tiene que ver con la pregunta acerca de ¿qué de la obra consideramos como obra de arte?, con esto quiero decir o más bien cuestionar el hecho de que si tenemos la partitura, o el disco que corresponde a una composición musical o el dvd de una pieza de danza, ¿nos aproximamos a este objeto como obra de arte?[10], ¿o nuestra relación espectador-obra se manifiesta más bien <em>en vivo</em>? La necesidad de llegar a plantear estas preguntas que podrían parecer un tanto rebuscadas tiene que ver con el hecho de pensar si acaso y en realidad nos relacionamos con la obra como obra de arte cuando ella está <em>aconteciendo frente a </em>nosotros. En relación a esto me parece que podríamos considerar que en el caso de las artes escénicas, para el espectador se separaría un poco la condición de obra y la de acontecimiento, mientras que en las artes visuales pensaríamos en obra/acontecimiento, es decir que esta condición se daría de manera simultánea, en cierto modo sería evidente en este caso que la obra es obra de arte, <em>sucede</em>, al mismo tiempo que el espectador la contempla, mientras que un concierto o una obra de teatro serían el modo de acontecer de la obra partitura, texto dramático, etc. Pero entonces, si nos concentramos en el ejemplo de una composición musical, ¿podríamos tomar por una parte la obra <em>en sí? </em>digamos la pieza musical misma, que de hecho comparecería escrita como partitura (osea que nisiquiera suena). En este caso, a menos que esta sea exhibida a un público, esa obra-partitura no se da a mi como espectador en ningún momento más que en su interpretación, es decir cuando acontece en el escenario.</p>
<p style="text-align: justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>El original está en la partitura, pero la música vive en su performance. Muy poca gente puede &#8220;escuchar&#8221; la música con sólo leer la partitura. La performance es interpretación. </em>[11]<em> </em></p>
<p style="text-align: justify;">Si bien la filósofa húngara, Agnes Heller, emite esta frase para tratar una problemática distinta a la que compete a este ensayo -pues la autora está haciendo referencia a la idea del original en la obra de arte, en relación a su personalidad y dignidad- me parece que el enunciado puede resultar bastante provechoso, puesto que la pregunta por el original es homologable a la pregunta que planteaba más arriba respecto a qué llamamos obra en la obra de arte. De hecho en la misma entrevista citada ( y a raíz de una pregunta que le plantea el periodista), ella menciona un ejemplo en relación ya no sólo a la música, sino esta vez a las artes visuales:</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>Pero ¿no puede darse el caso de que la obra sea tomada solamente como una inversión?</em><em> </em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>Por supuesto. En ese caso es únicamente usada como un medio y no también como un fin en sí mismo. Por ejemplo, si el comprador mantiene la pintura en una caja de seguridad de un banco, donde nadie se puede acercar siquiera para mirarla. En este caso, de acuerdo con mi definición, la obra deja de ser una obra de arte, o al menos, su ser una obra de arte queda suspendido. Su espíritu queda suspendido hasta el momento en que alguien tenga la oportunidad de mirarla, de contemplarla.</em>[12]<a href="#_ftn12"></a></p>
<p style="text-align: justify;">Según esta idea la obra de arte se constituiría como tal en el momento en que alguien la pueda contemplar (visual o auditivamente para este caso) y mientras esto no suceda su esencia como obra de arte se encontraría en un estado de suspensión. Lo que puede llevarnos a pensar que entonces la obra de arte se contituye en un <em>momento</em> y respondiendo a los ejemplos sobre la duración en el caso de una pintura o una escultura, esta estaría marcada por cada individuo, por el tiempo que yo le dedico a la pieza artística. Esto me lleva a una idea de tiempo un tanto difusa, pues ¿cómo determinar la temporalidad de la obra según el tiempo que le dedique cada espectador?, y por lo demás, ¿qué pasaría con los momentos intermedios en que nadie la contemple?, ¿estaría en constante suspensión de su ser obra? Si bien dichas interrogantes podrían llevarnos a un rendimiento estético y filosófico profundo, para lo que nos compete en este texto bastaría por ahora con señalar que todo este problema demuestra hasta cierto punto que las artes plásticas en su aspecto tradicional al menos, no tienen una mayor consideración respecto al tiempo, es decir hay una conciencia del espacio <em>destinado a </em>y<em> ocupado por</em> la obra de arte[13], pero en relación a la dimensión temporal esta conciencia sería casi nula.</p>
<p style="text-align: justify;">Pese a ello, me parece que no podemos dejar de aproximarnos al menos a una posible línea a desarrollar si queremos elaborar algún planteamiento filosófico respecto a la temporalidad de la obra visual en relación a la contemplación del espectador, ya que si se considera la visión de pensadores más contemporáneos y que de manera explícita nos hemos encontrado con concepciones como la <em>performance </em>de una obra musical, no podemos obviar el hecho de que se debe dejar de hablar de las diferentes áreas artísticas mencionadas desde su concepción más tradicional y empezar a abrirnos a cuestionamiento más profundos que involucran al espectador, puesto que es el espectador el que está <em>inmerso </em>en el espacio-tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte las propias palabras de Heller nos dan ya algún atisbo respecto a qué camino podríamos seguir en este sentido. Es así como podría ser sugerente recordar las ideas expuestas por el filósofo alemán Walter Benjamin en su famoso texto escrito en 1936 <em>La obra de arte en la era de la reproductibilidad técnica</em>, ya que en su tratamiento sobre la autenticidad y el aura de la obra de arte, el autor expone la noción de <em>hic et nunc</em>[14]<em>, </em>donde el aquí y ahora representaría un momento específico y determinado.</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>¿Qué es propiamente el aura? Un entretejido muy especial de espacio y tiempo: aparecimiento único de una lejanía, por más cercana que pueda estar.*</em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>[…] </em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>La definición del aura como el &#8216;aparecimiento único de una lejanía, por más cercana que pueda estar&#8217; no representa otra cosa que la formulación del valor de culto de la obra de arte puesta en categorías de la percepción espacio-temporal. Lejanía es lo contrario de cercanía. Lo esencialmente lejano es lo inacercable. De hecho, la inacercabilidad es una cualidad principal de la imagen de culto. Ella permanece por naturaleza lejana, por cercana que pueda estar&#8217;. La cercanía que se pueda sacar de su materia no rompe la lejanía que conserva desde su aparecimiento.</em>[15]</p>
<p style="text-align: justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;">Si bien las reflexiones del filósofo fueron planteadas con un propósito muy diferente al que propongo en este texto[16], resulta interesante constatar de qué manera la problemática del espacio/tiempo en la obra de arte puede abordarse desde distintas perspectivas y que el vínculo con el espectador está siempre patente, pues en Benjamin, la problemática del aura y del valor cultual de la obra de arte tienen sentido en la medida en que esta se da a un receptor.</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>Puede además, por otra, poner la réplica del original en ubicaciones que son inalcanzables para el original. Hace, sobre todo, que ella esté en posibilidad de acercarse al receptor, sea en forma de una fotografía o de una reproducción de sonido grabada en disco. </em><em>La catedral abandona su sitio para ser recibida en el estudio de un amante del arte; la obra coral que fue ejecutada en una sala o a cielo abierto puede ser escuchada en una habitación.</em>[17]<em> </em></p>
<p style="text-align: justify;">Apreciamos aquí, un cuestionamiento por el lugar de la comparecencia de la obra de arte y más precisamente es esta cita del filósofo alemán la que nos devuelve a la pregunta por el acontecimiento de la obra, por la dualidad obra/acontecimiento u obra y acontecimiento que planteaba en relación a una diferencia entre las artes visuales v/s las artes escénicas. De algún modo la obra al ser repetida y perder su unicidad, dejaría de lado también la noción de acontecimiento, pues no sería representada en una espacio y tiempo determinados, el aquí y ahora propio de su ser auténticamente obra quedaría desplazado.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin ir más lejos, el problema de la duración de la obra también sería uno de los puntos críticos que expone Benjamin en su texto, puesto que la reproducción en serie la deja disponible y la vuelve alcanzable para un público masivo, lo cual mantendría a la obra artística en un estado de homogeneidad que contradice su ser único.</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;"><em>Y es indudable la diferencia que hay entre la reproducción, tal como está disponible en revistas ilustradas y noticieros, y la imagen. Unicidad y durabilidad se encuentran en ésta tan estrechamente conectadas entre sí como fugacidad y repetibilidad en aquélla. La extracción del objeto fuera de su cobertura, la demolición del aura, es la rúbrica de una percepción cuyo &#8220;sentido para lo homogéneo en el mundo&#8221; ha crecido tanto, que la vuelve capaz, gracias a la reproducción, de encontrar lo homogéneo incluso en aquello que es único.</em>[18]<a href="#_ftn18"></a></p>
<p style="text-align: justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;">En esta réplica de la que habla el autor no sólo aparece la compleja posibilidad de que la obra exista en otros espacios y tiempos que no serían propios al original y que atentarían contra su autenticidad, sino que se hace más evidente que la obra de arte conlleva una problemática espacio/temporal que no es posible resolver tan sólo con el establecimiento de categorías jerárquicas para ello, o al menos no sería extensible bajo esta lógica a toda obra de arte y a toda manifestación artística y mucho menos a partir de la crisis de los límites disciplinares.</p>
<p style="text-align: justify;">Basándome en todas estas ideas, me parece importante subrayar que el surgimiento de expresiones artísticas que dieron origen a prácticas como el arte sonoro y la posibilidad de plantear problemáticas intrínsecas a ellas viene dado no sólo por el ámbito de experimentación<em> </em>al interior del quehacer artístico, sino que también deben su constitución al desarrollo de un pensamiento estético-crítico que precedió y acompañó hasta cierto punto[19] todos estos procesos de transformación al interior de las artes.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
<div><strong>Notas</strong>&nbsp;</p>
<hr size="1" />
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[1] Disponible en <a href="http://artpool.hu/Fluxus/Higgins/intermedia2.html" target="_blank">http://artpool.hu/Fluxus/Higgins/intermedia2.html</a> (Última revisión 20/01/2016)</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[2] Nota al pie en “¿Qué es el L.C.I.? PDF online, sobre la definición de la labor del Laboratorio de Creaciones Intermedias de la Universidad Politécnica de Valencia”:<br />
<a href="http://www.upv.es/intermedia/pages/laboratori/grup_investigacio/que_es_lci/laboratorio_creaciones_intermedia_que_es_lci_e.PDF" target="_blank">http://www.upv.es/intermedia/pages/laboratori/grup_investigacio/que_es_lci/laboratorio_creaciones_intermedia_que_es_lci_e.PDF</a> (Última revisión 20/01/2016)</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[3] Es importante señalar que para los efectos de este texto estoy entendiendo las definiciones de estas disciplinas de manera tradicional y canónica, por esto mismo es que hago esta distinción hablando de artes “mayores” y “menores.”</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[4] En un primer momento puede parecernos extraño incluir a la poesía dentro de las artes escénicas, sin embargo no debemos olvidar que la declamación es la primera forma en que aparece y por lo tanto desde sus orígenes fue un arte que requería de un público en vivo y de un espacio y tiempo acotado en el cual desarrollarse.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[5] Explicito esto, ya que hasta aquí cuando digo duración hago referencia a un tiempo cronológico, por lo que la historia o relato que se suceda al interior de la obra puede disentir de esta idea de tiempo lineal y con una lógica estructurada.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[6] John Cage citado por Fetterman William en <em>4&#8217;33&#8221;, 0&#8217;00&#8221;: Variaciones sobre una acción disciplinada</em>, disponible en: <a href="https://www.uclm.es/artesonoro/olobo3/Fetterman/Variaciones.html" target="_blank">https://www.uclm.es/artesonoro/olobo3/Fetterman/Variaciones.html</a> (Última revisión 25/01/2016)</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[7] Me refiero al hecho de que el sonido vibra y se desplaza, viaja en el espacio, por lo tanto no es estático, sino dinámico y por tanto sería también movimiento.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[8] Evidentemente el músico estadounidense da esta definición en pos de plantear la creación de estructuras musicales que incorporaran el silencio como parte de ella, por lo que bajo esta definición podríamos decir que cuando incorporamos sonido y silencio en una obra estamos de alguna manera incorporando el tema de la duración.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[9] Maurice Merleau-Ponty, <em>Fenomenología de la Percepción, </em>Editorial Planeta-Agostini, España,1993 p.119</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[10] Además de ello habría que constatar otra problemática, ya que si la obra de arte fuese el “en vivo” habría que pensar también en que la partitura es anterior a este hecho, mientras que un disco podría ser anterior o posterior a la obra en vivo. En este sentido lo primigéneo de la obra sería en música la partitura, en teatro el guión, en danza la coreografía, etc.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[11] Agnes Heller en entrevista para el diario La Nación Argentina. Viernes 12 de noviembre 2010, disponible en <a href="http://www.lanacion.com.ar/1323793-el-arte-un-fin-en-si-mismo" target="_blank">http://www.lanacion.com.ar/1323793-el-arte-un-fin-en-si-mismo</a> (Última revisión 20/01/2016)</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[12] Ibíd.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[13] Esta conciencia del espacio que la obra “ocupa” está principalmente marcada por el desarrollo de movimientos como el minimalismo y el land-art que cuestionan preceptos esenciales de la escultura en los años sesenta.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[14] Del latín <em>aquí y ahora.</em></span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[15] Benjamin Walter, <em>La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica</em>, Editorial Itaca, México, 2003. pp. 47-49</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[16] Debo aclarar que estoy llevando este texto por un camino muy acotado, dejando de lado los planteamientos quizás más emblemáticos de este memorable ensayo, pues no es mi interés aquí empezar a preguntarme por el concepto de autenticidad y del valor de culto de la obra, que Benjamin plantea en su texto. Sin embargo, me parece plausible utilizar estas citas para conducirnos a una pregunta por la espacio/temporalidad y que en relación con la idea del aparecimiento de una lejanía es perfectamente vinculable con un cuestionamiento fenomenológico.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[17] Op.Cit p.43</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-size: xx-small;">[18] Ibíd p. 48</span></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: xx-small;">[19] Esto ya que sabemos que toda reflexión artística, sea estética, filosófica y sobretodo en el caso de ser histórica, normalmente preceden a la obra en el tiempo, pues requieren de un pequeño desfase o retraso en el tiempo para tener un punto de vista respecto a ella.</span></p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
</div>
</div>
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