<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	xmlns:creativeCommons="http://backend.userland.com/creativeCommonsRssModule"
>

<channel>
	<title>Sul Ponticello &#187; Premios</title>
	<atom:link href="http://3epoca.sulponticello.com/tag/premios/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://3epoca.sulponticello.com</link>
	<description>Otro sitio realizado con WordPress</description>
	<lastBuildDate>Mon, 21 Oct 2019 06:35:59 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.1.4</generator>
	<creativeCommons:license>http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/</creativeCommons:license>
		<item>
		<title>El arte de la proporción</title>
		<link>https://3epoca.sulponticello.com/el-arte-de-la-proporcion/</link>
		<comments>https://3epoca.sulponticello.com/el-arte-de-la-proporcion/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Mar 2017 05:24:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Creación]]></category>
		<category><![CDATA[Espacios escénicos]]></category>
		<category><![CDATA[Música contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Ópera]]></category>
		<category><![CDATA[Política cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Premios]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro musical]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sulponticello.com/?p=12421</guid>
		<description><![CDATA[En poco más de un mes se han dado cita en Madrid tres producciones de ópera contemporánea de autores españoles. Quizá no debería sorprender el dato, pero lo cierto es que esta abundancia de creación escénico-musical es desgraciadamente rara en nuestro país. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-12442" title="036_editorial2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2017/02/036_editorial2.jpg" alt="" width="620" height="180" /></p>
<p style="text-align: justify;">En poco más de un mes se han dado cita en Madrid tres producciones de ópera contemporánea de autores españoles. Quizá no debería sorprender el dato, pero lo cierto es que esta abundancia de creación escénico-musical es desgraciadamente rara en nuestro país. Sobre todo si pensamos que una de ellas es una producción del Teatro Real y las otras dos, aunque su financiación no proviene en su totalidad de España, al menos sí son espacios públicos –de nuevo el Teatro Real con la colaboración de los Teatros del Canal- los que las traen al público madrileño. Como muchos lectores habrán podido deducir, nos estamos refiriendo a <em>La ciudad de las mentiras</em>, de Elena Mendoza, la producción que Mortier encargó a la compositora sevillana, y de la que el joven compositor José María Ciria nos habla en este número de marzo. Las otras dos, en los Teatros del Canal, son <em>disPLACE</em>, creación a dúo de Joan Magrané y Raquel García-Tomás, de la que <a title="disPLACE, ópera a dos" href="http://3epoca.sulponticello.com/displace-opera-a-dos/">nos ocupamos en el anterior número</a> de Sul Ponticello, y <em>Le malentendu</em>, de Fabián Panisello.</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos sacado a colación las tres óperas porque esta confluencia temporal y sus características como propuesta escénica nos dan pie a la reflexión crítica sobre cómo se emplean los recursos públicos en este sentido. Antes de nada, una aclaración: en absoluto cuestionamos la calidad de las obras mencionadas ni la conveniencia de su producción, nuestra crítica no va por ahí.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que nos llama la atención es la desproporción de los medios utilizados. La pregunta directa sería: ¿cuántas óperas de cámara, con financiación más que suficientes, podrían producirse con el coste de una ópera en el Teatro Real? Esta cuestión quizá sería innecesaria en un país en el que la producción de nuevas creaciones escénico-musicales fuera habitual, con un tejido público-privado decente, donde ver una ópera de nuestro tiempo no fuera un acontecimiento por rareza sino por espectativas artísticas. Pero no, no estamos en ese país. Por el contrario, el dinero público escasea para cualquier propuesta que hable de música experimental, y cuando se trata de una producción escénica, las necesidades se multiplican y se pone de relieve la escasez de recursos. Nos preguntamos entonces si no sería más lógico un empleo más proporcionado de esos recursos. Si con el coste de una ópera en el Teatro Real podemos producir 3 o 4 óperas de cámara en muy buenas condiciones, y sobre todo, el creador actual, sus necesidades estéticas, en general, no demandan estos enormes medios, ¿por qué no producir, en espacios escénicos que por aforo y tipo de público (esta derivación del Teatro Real a los Teatros del Canal nos parece una excelente idea), parecen más adecuados? Incluso podríamos decir que el despliegue de estos grandes recursos, para el creador actual, pueden convertirse en un hándicap bastante alejado del propósito artístico, habitualmente enfocado a otros puntos.</p>
<p style="text-align: justify;">Habrá voces que clamen por una &#8220;igualdad&#8221; de la ópera contemporánea respecto de la de repertorio, pero lo cierto es que la situación no es la misma que en el siglo XIX, y la ópera de nuestro tiempo –o las propuestas derivadas, teatro musical, música en escena o como quieran llamarse- no parecen encontrarse demasiado cómodas en los butacones del Teatro Real, con un público que generalmente está más preocupado de si la tortura va a ser larga que de entrar en juego con del arte de su tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta desproporción no se da únicamente en este contexto escénico. El caso español es llamativo porque frente a la escasez de programación financiada de manera decente (afortunadamente, son muchas y muy comprometidas las iniciativas privadas de pequeño formato que afloran –y también desaparecen- en nuestro país), hay entidades como la Fundación BBVA que se permiten premiar a un compositor de prestigio con 400.000 euros. Obviamente, no seremos nosotros quienes digamos que no se lo merecen, todo lo contrario. Como en el caso de la ópera, nuestra crítica no va en esa dirección. Ni que no deba reconocerse aquí, con un premio de cantidad importante, su labor. Pero sí nos preguntamos si 100.000 euros es una bagatela para estas personalidades consagradas, si realmente reducir a un cuarto estas cantidades astronómicas quitaría un ápice de prestigio al galardón. Pensamos que no, y que un empleo más proporcionado dejaría cientos de miles de euros liberados para que esa misma música a la que premian pudiera escucharse, por poner un ejemplo.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://3epoca.sulponticello.com/el-arte-de-la-proporcion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		<creativeCommons:license>http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/</creativeCommons:license>
	</item>
		<item>
		<title>Medallas y medallones</title>
		<link>https://3epoca.sulponticello.com/medallas-y-medallones/</link>
		<comments>https://3epoca.sulponticello.com/medallas-y-medallones/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 01 Jan 2017 06:52:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Estética]]></category>
		<category><![CDATA[Política cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Premios]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sulponticello.com/?p=11824</guid>
		<description><![CDATA[El año 2016 se cerró con la concesión de las Medallas de Oro al mérito en las Bellas Artes, que otorga el Ministerio de Cultura. La inclusión de un torero, “El Juli”, entre los premiados, ha llenado las redes sociales de voces indignadas. Pero cuidado, esto no es nuevo. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-11843" title="034_editorial2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2016/12/034_editorial2.jpg" alt="" width="620" height="180" /></p>
<p style="text-align: justify;">El año 2016 se cerró con la concesión de las Medallas de Oro al mérito en las Bellas Artes, que otorga el Ministerio de Cultura. La inclusión de un torero, “El Juli”, entre los premiados, <a href="http://www.telecinco.es/informativos/cultura/sociales-Medalla-Oro-entregada-Juli_0_2296875115.html" target="_blank">ha llenado las redes sociales</a> de voces indignadas. Pero cuidado, esto no es nuevo, como parece deducirse de estas protestas. Desde 1996 se ha estado premiando a toreros con este reconocimiento institucional. Algo más de una veintena de toreros y un periodista taurino dan una idea bastante reveladora de la consideración que esta actividad “artística” tiene entre los dos partidos que han gobernado España desde la llegada de la democracia. El desconocimiento de la realidad hace un flaco favor a una la acción contestataria que parece lógica en este caso. No es posible que una protesta se tome en serio si la novedad del escándalo se convierte en algo sustancial en el discurso de denuncia.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte, nadie duda que en nuestro tiempo, desde la perspectiva de la estética, el término “bellas artes” está desfasado, resulta claramente insuficiente e inadecuado para entender el hecho artístico. Sin embargo, un término sirve para identificar algo con cierta precisión y un término desfasado quizá sólo sirva para esto, para identificar algo en un contexto general, alejado de su posible valoración crítica. Queda como mera convención que puede resultar útil para entendernos, únicamente para saber de qué hablamos. Cuando nos referimos a las bellas artes todos reconocemos unas disciplinas concretas, derivadas de una taxonomía clásica unificada por Charles Batteux en el siglo XVIII. Y hoy, sacando a la elocuencia de la lista, podemos reconocer siete artes bajo esta denominación: la música, la danza, la arquitectura, la pintura, la escultura, la literatura y el cine, última inclusión moderna.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso, estos premios institucionales no son criticables únicamente desde un punto de vista ético –con la barbaridad que supone obviar la muerte cruenta de un animal al servicio del espectáculo público, poniendo por encima un supuesto valor “artístico”- sino también por el criterio utilizado para la concesión de una medalla que dice &#8220;distinguir la creación artística y cultural, el fomento, desarrollo o difusión del arte y la cultura o la conservación del patrimonio artístico&#8221;. Así, independientemente del asunto del maltrato animal, ¿qué idea se quiere lanzar con la inclusión de toreros en el premio? ¿Se pretende sumar este penoso espectáculo a las otras disciplinas que tradicionalmente componen las llamadas bellas artes? ¿Por qué no también a los presentadores de la basura televisiva? Porque, en este sentido, resulta igual de incoherente dar el medallón a los toreros que a los cocineros (perdón, chefs) o modistos (perdón, diseñadores), por cierto, también abundantes en la lista de galardonados. Si se pretende premiar cualquier actividad, seguramente convendría repensar el nombre del premio, como decimos, no por purismo terminológico, sino por ser y aparentar la mínima seriedad exigible a las instituciones públicas.</p>
<p style="text-align: justify;">En la Grecia antigua la forma más elevada de la política era la elocuencia, capacidad de la que parecen carecer la inmensa mayoría de nuestros políticos hoy. Su pobreza de discurso y escasa pericia para persuadir y convencer nos impide saber si esta falta de coherencia esgrimida para casi todo lo que tiene que ver con la cultura se puede considerar acción política o es simplemente estupidez y/o amiguismo y pagos a los servicios prestados. En cualquier caso, se vea desde la óptica de la salvajada o desde la de la coherencia conceptual, estas concesiones institucionales se degradan al observar una parte relevante de los cuellos que portan las medallas.</p>
<p style="text-align: justify;">Dicho esto, nuestros mejores deseos para el 2017 a nuestros lectores, incluida la buena digestión y un rápido paso por la innegociable resaca.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://3epoca.sulponticello.com/medallas-y-medallones/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		<creativeCommons:license>http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/</creativeCommons:license>
	</item>
	</channel>
</rss>
