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	<title>Sul Ponticello &#187; Venezuela</title>
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		<title>Con Carlos Suárez</title>
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		<comments>https://3epoca.sulponticello.com/con-carlos-suarez-2/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 13 Nov 2014 16:04:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan José Raposo Martín</dc:creator>
				<category><![CDATA[El resonador]]></category>
		<category><![CDATA[Arte sonoro]]></category>
		<category><![CDATA[Composición]]></category>
		<category><![CDATA[Electroacústica]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[Etnomusicología]]></category>
		<category><![CDATA[Improvisación]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>

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		<description><![CDATA[Juan José Raposo entrevista a Carlos Suárez, compositor, percusionista y etnomusicólogo, formado en Venezuela y España, que tiene en su haber más de 40 obras acústicas y electroacústicas, así como piezas de índole interdisciplinar o escénico. La charla incluye la escucha de alguna de estas obras.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-full wp-image-4031" title="010_zoom-entrevista-carlos-suarez2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2014/11/010_zoom-entrevista-carlos-suarez2.jpg" alt="" width="620" height="300" /></p>
<p style="text-align: justify;">Entrar en la obra de Carlos Suárez, es adentrarse en la obra de un artista de vasta formación. Compositor, percusionista y etnomusicólogo[1], formado en Caracas y Madrid, ha compuesto más de 40 piezas electroacústicas y acústicas, además de música para danza, teatro, radio, vídeo, instalaciones y recitales poéticos. Dentro de su faceta etnomusicológica, ha realizado grabaciones y estudios sobre las áreas culturales afroamericana del Caribe e indígena del Amazonas. Así mismo, ha trabajado como investigador para FUNDEF y FINIDE Fundación internacional de etnomusicología, recibiendo el premio nacional de cultura en Venezuela por su libro <a href="http://www.alg-a.org/IMG/pdf/los_chimbangueles_final_01.pdf" target="_blank"><em>Los chimbángueles de San Benito</em></a><em> </em>en 2006. Su música ha traspasado fronteras y continentes, siendo programada en Perú, Brasil, Colombia, Chile, Portugal, Italia, Francia, Alemania, España, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">En el año 2003 retorna a Galicia, desde Venezuela, comenzando sus estudios del paisaje sonoro gallego con el colectivo <a href="http://www.escoitar.org/" target="_blank">escoitar.org</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">En el presente artículo, nos acercaremos a sus trabajos sonoros realizados desde 2010, y para ello, agradecidos, contamos con su palabra y su música[2].</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>Juan J. Raposo</strong>:  Hola Carlos, para iniciar este viaje por tu creación sonora, me  gustaría que nos hablaras sobre la influencia, si existe de alguna  forma, de tu formación etnomusicológica en tu creación sonora. ¿Hay  puentes de comunicación entre ambos mundos?</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>Carlos Suárez: </strong>Sí,  en mis tiempos de estudiante de composición electroacústica en Caracas,  tuve la suerte de estudiar con un maestro de composición notable y gran  compositor, Ricardo Teruel. Como parte de sus clases incluía varias  horas de audiciones comentadas de música contemporánea, pero también  incluía una colección extraordinaria de discos de la UNESCO. En esas  audiciones pude escuchar: gagaku de  Japón, gamelán de Bali, música sufí  de Turquía, música centroafricana, música del altiplano de Bolivia,  etc., y esos fueron los discursos sonoros que captaron mi atención,  no  Stock-hausen. Y aunque esto que voy a decir siempre ha sonado a herejía  en el mundo académico donde me formé, debo confesar que siempre me han  interesado<strong> </strong>más los<strong> </strong>elementos sonoros  progresistas o de vanguardia que percibo en el Gagaku o la música  centroafricana, que Boulez. Toda cultura por “primitiva” que parezca,  posee elementos sonoros de vanguardia, porque como en la biología, la  música de cada grupo humano evoluciona en un sentido diferente,  desarrollando aspectos particulares que les interesan y les permiten  expresarse. ¿Quién puede negar al continente africano su indiscutible  hegemonía rítmica?</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Este  interés en la diversidad me llevó a estudiar etnomusicología, siempre  teniendo en mente que estos estudios enriquecerían mi trabajo de  composición. Mi paso por la etnomusicología académica fue conflictivo,  tengo problemas para aceptar a priori el conocimiento tradicional, sobre  todo cuando percibo que se transmiten errores como el caso de la  musicología comparada que algunos enseñaban por aquel tiempo. Creo que  por esa razón me identifico tanto con esta frase de Jacques Attali: “Los  únicos investigadores que valen la pena son los indisciplinados, los  que se niegan a trabajar con herramientas dadas por adelantado para  encontrar las respuestas a las preguntas nuevas”.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">A  pesar de no terminar la carrera me convertí en un etnomusicólogo  reconocido y bastante riguroso. En Caracas trabajé muchos años para la  Fundación de Etnomusicología y Folklore haciendo decenas de trabajos de  campo, grabaciones, fotografías, un enorme número de transcripciones  (36.000 compases aprox.) y escribiendo varios libros y artículos. La  paradoja es que mis colegas que sí terminaron la carrera se dedicaron a  otras cosas o no hicieron ni la décima parte del trabajo de campo que yo  hice.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Hoy  gran parte de ese enorme trabajo de investigación está guardado en  cajas y sin publicar, pero los fenómenos sonoros que descubrí trabajando  con la colección de la UNESCO, la música de Galicia, el flamenco, y  sobre todo con los pueblos del amazonas y las comunidades afrocaribeñas  se han trasfigurado pasando a formar parte de mi estética. Por ejemplo,  las densas masas sonoras que conformo tienen mucho del drone de la  música de Galicia, o el modo de trabajar las texturas se relaciona con  la forma de tejer las estructuras rítmicas de algunos géneros  afrocaribeños, donde para acentuar la sensación de diálogo espacial se  utiliza el recurso de la analogía tímbrica y el entretejido  polirrítmico. Con los pueblos indígenas del Amazonas aprendí a  desarrollar una poética sonora que intenta trascender lo cotidiano hacia  lo extático.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Los  trabajos de campo me revelaron, además, los ambientes sonoros que  rodeaban a esas culturas. Por ejemplo, llevo muchos años sintetizando  sonidos de insectos y anfibios inauditos que son variaciones de la  bioacústica que registré. Después, esos fragmentos pasan a formar parte  de texturas o rompecabezas melódico-rítmicos, que en cierto modo son  metáforas que intentan contraponerse al poder desintegrador de la  inconsciente y primitiva codicia que nos acosa.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>J.J.R.: </strong>Como  bien has comentado anteriormente, en la escucha de tu música se percibe  una inclinación determinada por las texturas complejas, una tendencia  hacia el <em>horror vacui</em>, si me permites el término. Pero estas densas  texturas no están carentes de lirismo y poética, por el contrario estas  cualidades conviven con un gran sentido dramático y expresivo.  ¿Coincides conmigo? ¿Cuál es tu personal viaje creativo, desde el vacío  inicial hasta el nacimiento de tales masas sonoras?</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>C.S.: </strong>Cierto,  sufro de <em>horror vacui</em>. Por ejemplo, mi búsqueda de conocimiento es  diversa e inconexa, voy dando tumbos, tanteando sonidos y conocimientos,  elementos o fragmentos que me permitan conformar las piezas de mi  lenguaje estético. Así he pasado alternativamente por la composición  acústica y electroacústica, la fonografía experimental, la  etnomusicología, el paisaje sonoro, síntesis modular, la bioacústica, la  organología experimental, la improvisación y últimamente la  construcción de instrumentos electrónicos. Eso me trae muchos problemas  para encajar en el sistema, pero no encuentro otra forma para avanzar en  mi proceso de creación.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">En  relación a la composición, el <em>horror vacui</em> es una patología que  complica mucho el proceso de creación sonora, pues al sumar tantos  sonidos terminas anulando el poder o la potencialidad expresiva que  poseen los sonidos en su individualidad. Ahora mismo estoy luchando por  dar espacio a los sonidos, permitiendo así que puedan percibirse las  particularidades de sus contenidos tímbricos. Trabajo con la idea de  nichos acústicos de Barry Truax, un compositor que analizó cómo en la  naturaleza cada especie de insecto, anfibio, ave, etc., ocupa una banda  de frecuencia específica para así evitar que sus códigos acústicos  queden enmascardos por el de otros.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Más  centrado en tu pregunta, el dramatismo y las texturas forman parte de  una dualidad, que expresa por una parte, la necesidad de atravesar el  tiempo asumiendo el desengaño como iniciación, conectando con los  espacios abismales del alma humana, con el mundo y sus miserias para  después expresar todo ese proceso vital como discurso sonoro. Sin  embargo, tengo claro que eso es insuficiente, pues no basta con expresar  el dolor del tránsito existencial por la realidad. Creo que a partir de  esa dialéctica permanente con la muerte y el mundo, el creado<strong>r </strong>debe  aportar salidas, intentar establecer metáforas de lo posible, y es ahí  donde aparecen esas dimensiones extáticas como una impugnación a la  infamia, como un exorcismo a las manifestaciones más tenebrosas de  primitivismo humano.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>J.J.R.: </strong>Comparto  plenamente tus últimas palabras, Carlos. Adentrándonos un poco en tu  construcción sonora, ¿cómo organizas el discurso sonoro, ese fluir de  grandes masas en movimiento?</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>C.S.: </strong>Pues  aunque en el origen de cada trabajo existe alguna idea en estado  germinal, o un cierto estado de espíritu o conciencia que quiere surgir,  la verdad es que no organizo el discurso sonoro, voy un poco a la  deriva intentando que mi ontología se manifieste. Hace años intenté con  algunas obras anteponer un plan programático pero me di cuenta que en mi  caso eso no funciona.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Creo  que en el trabajo de composición lo fundamental es asumir que la clave  de todo está en el proceso, las experiencias vitales que van conformando  tu ontología son las que se manifiestan como sonido tras una dura  lucha, y es por esa razón que me resulta absurdo que algunos califiquen a  la composición de producto y la improvisación de proceso, entiendo que  con eso se intenta establecer una especie de jerarquía conceptual entre  estas dos prácticas creativas, pero la realidad es que ambas son proceso  y producto. ¿Cuál es más proceso y cuál es más producto desde la óptica  de la tradición conceptual? Eso es irrelevante, mi opinión es que en el  trabajo de creación sonora, lo relevante es lograr que el discurso  estético alcance un grado alto y profundo de conexión con la realidad,  de forma tal que sea una interpretación veraz y útil de los problemas  humanos, y por otra parte que sus metáforas posean un poder alquímico  transformador, el poder de dar respuestas a esos dilemas aportando  puntos de referencia al progreso humano.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Gran  parte de los constructos que intentan justificar ciertas actividades  artísticas desde el conceptualismo me resultan tediosos, inútiles,  contradictorios, anacrónicos, etc. Me pregunto, ¿por qué someterse a una  parafernalia conceptual anacrónica, que puede alejarte de aspectos  fundamentales de la experiencia acústica que podrían ser reveladores?  ¿Sólo porque asumir los artificios lingüísticos de la cultura oficial es  un camino sencillo de ascenso social? Prefiero fracasar a verme  condenado al servilismo de lo superficial, que se construye a partir de  prejuicios, artimañas, metodologías prefabricadas, artesanías  tecnológicas presentadas como estética, o ristras de reglas para la  performatividad sonora, etc. Lo más peligroso es que evidentemente  después de casi un siglo de arte conceptual, la comodidad de esos dogmas  institucionales son trampas que nos atrapan ideológicamente,  impidiéndonos avanzar. Esas modas y su reglamentarismos dogmáticos, a  pesar de su apariencia progresista, en realidad siguen los criterios  éticos y estéticos de una corriente que se originó a comienzos del siglo  pasado.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">A  estas alturas el arte conceptual es una tradición, y siento que  trabajar con artificios lingüísticos puede conducirme al callejón sin  salida de sus contradicciones. Por ejemplo, muchos que han cuestionado  la idea de autor, son autores de libros donde critican la idea de autor.  Otros continúan con la quimera de la determinación de lo indeterminado.  Otros con performances “sonoras” que son tediosas variaciones de Cage.  Otros critican a los compositores porque supuestamente trabajan creando  un producto cerrado y contaminado de individualismo, pero editan su  música grabada en concierto registrándola con copyright.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Bueno,  hay material para escribir un tratado de contradicciones, lo que no se  le puede negar a esta corriente es que vende, consigue mucho apoyo  económico porque repite una tradición que a estas alturas es parte del  discurso oficial.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">No  se puede achacar el individualismo de establecer un producto, en el  sentido capitalista, a un creador sonoro que pone todo su trabajo en  dominio público.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">En  mi caso me siento a componer y las ideas van surgiendo del proceso,  surgen de lo que soy en ese preciso instante. Lo que queda de todo ese  trabajo creativo es el resto de muchos sonidos descartados; quedan las  definiciones sonoras de un proceso de cambio incesante que alcanza una  ontología sonora que ha sido templada por el tiempo y las  circunstancias. En composición puedes volver atrás y reconstruir el  discurso tantas veces como consideres necesario, puedes llevarlo a gran  profundidad para que sea una resonancia veraz y absoluta de la  conciencia en un tiempo particular. Pero esa ventaja es también una  desventaja, porque al tener esa posibilidad de volver atrás te estancas  en hábitos y ralentizas ciertos procesos de descubrimiento que se  podrían fundar en lo irreversible. Por eso me parece que es tan  importante asumir la práctica de la improvisación, pues en ella se  aceleran ciertos mecanismos de exploración creativa, al no<strong> </strong>poder volver atrás, tienes que asumir el instante en que se engendra al sonido como tu única oportunidad expresiva.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">La  improvisación en su extraordinaria capacidad para explorar lo  desconocido, es capaz de superar hábitos, establecer rupturas  temporales, diluir la intencionalidad en lo ignoto, resistir  apriorismos, desatar procesos alquímicos que no son posibles de imaginar  en la composición. Por esta razón, composición e improvisación son  praxis complementarias en mi proceso creativo.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Ahora,  afirmar que la composición es simplemente un producto, es negar todo  aquello que le da sentido. No puede ser producto algo que se conforma en la escucha incesante, el dolor, la dialéctica con la muerte, que se  engendra en un continuo proceso de destrucción y construcción.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Además,  poco se ama el resultado final, después de un trabajo temporal tan duro  de creación, lo último que quieres ver es una imagen antigua de tu  espíritu reflejada en un espejo, en ese instante quieres evolucionar a  otra cosa, seguir adelante, descubrir. Ese resultado al que llamamos  obra es el pasado al que ya no se quiere volver.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Tal  como entiendo y asumo el proceso compositivo, tengo muy claro que las  sinergias y reflexiones planteadas en esta entrevista también se  manifestarán más adelante como sonido, así que intento asumirla también  como un reto expresivo, como una responsabilidad; tomando el riesgo de  cometer errores, aunque esos errores e ideas políticamente incorrectas  puedan alejarme del éxito profesional. Ese grado de compromiso con el  proceso vital de cada instante es lo que va conformando la ontología del  creador, y eso es lo que finalmente se manifiesta como estética, lo que  realmente define el trabajo de composición es el proceso. Sólo  asumiendo en forma radical la experiencia existencial, se puede generar  un discurso revolucionario. Es un espejismo pensar que ese proceso de  conformación ontológica se puede eludir sustituyéndolo con artificios,  tecnologías, o amoldándose a alguna moda o corriente, etc.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>J.J.R.:</strong> Si te parece, podríamos comenzar el recorrido a través de tu obra, por la composición <em>Ars poética</em> (2010), dividida en 4 escenas presentadas sin solución de continuidad.  Nos encontramos ante un mural sonoro que, sin ningún género de dudas, no  deja indiferente al oyente, debido a su intensidad dramática y sonora.  El material electrónico expresa, si me permites el término,  perfectamente el material semántico de las voces: Artaud en la segunda  escena y Borges en la final. Artaud, padre del teatro moderno y del  llamado <em>Teatro de la crueldad</em>, aspiraba a una acción teatral  que lograse alcanzar al espectador totalmente. ¿No crees que algo así  pasa en esta composición, donde la intensidad expresiva y la fuerza  sonora atrapan desde el instante inicial al oyente, dejándolo sin  descanso hasta el final?</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>C.S.:</strong> En ese trabajo <em>Ars poética</em> utilizo las voces de Artaud y Borges. Por una parte intenté hacer una  dramatización o amplificación de los contenidos poéticos, y por otra  aprovechar la expresividad vocal del propio poeta.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Artaud, además de ser un escritor extraordinariamente lúcido, era también actor, por esa razón su voz recitando el poema <em>Aliénation et magie noire </em>(1948) posee  cualidades rítmicas y tonales tan poderosas y sugerentes, ideales para  ser utilizadas como materia prima en una composición. Estas cualidades  sonoras fueron muy propicias para incrementar la intensidad expresiva y  la fuerza de la obra.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Borges  por el contrario fue un trabajo duro, pues su recitación modula muy  poco, y se presentaron problemas en algunas partes para la comprensión  de los textos, pues la parte electrónica enmascaraba las palabras al  coincidir con ese nicho de frecuencias tan estable de su voz. Pero en  Borges resultan muy sugerentes las metáforas poéticas, que aportaban  retos en términos de la transfiguración sonora del contenido.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Las otras dos piezas de <em>Ars poética</em> son interludios, y lo que me planteé fue componerlas utilizando el  mismo material acústico de las obras dedicadas a los poetas, pero sin  voz.</p>
<p style="text-align: justify;"> Escuchar un fragmento de <em>Ars Poética</em></p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>J.J.R.: </strong>¿Tomar  este texto de Artaud, y al poeta mismo como tema de esta composición,  se podría considerar toda una declaración de intenciones, todo un  compromiso personal e ideológico?</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>C.S.: </strong>Siempre  he sentido una conexión profunda con el discurso estético e ideológico  de Artaud; su compromiso con el proceso creador era radical, extremo. Su  discurso era impecablemente lúcido, entendía que la obra posee el poder  de transformar el alma humana, y si eso es así, el trabajo de creación  no puede ser tomado a la ligera, no puede ser un asunto de formación  profesional conformista y convencional, por el contrario debe poner en  riesgo la propia existencia en la radicalidad de la búsqueda estética.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>J.J.R.:</strong><em> </em>Me gustaría que nos hablaras un poco sobre tu pieza compuesta en 2011, <em>De omnibus Dubitandum</em>, una obra fascinante.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>C.S.: </strong>&#8220;De  omnibus dubitandum est&#8221; significa “todo debe ser puesto en duda”. Es  una idea de Descartes, un libro de Kierkegaard y la frase de cabecera de  Marx.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Decía  Kierkegaard: &#8220;La duda nace del no estar conforme. El ser que duda es el  disconforme, y las dudas que valen la pena son las dudas surgidas de un  pensar profundo, consciente e inconsciente. Así pues, los pensadores  tienen que ser por fuerza personas disconformes y criticas.&#8221;</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">La obra plantea un espacio de reflexión permanente desde la inconformidad y la duda.<br />
Podría interpretarse que los bloques armónicos desgarradores del inicio  son las marcas del desengaño, después aparece el ambiente de la  inconformidad y la duda. Es decir, la obra plantea la opción del  discurrir extático en la incerteza dionisíaca, insaciable e inagotable,  en contraposición al estancamiento que producen las certezas y la  aceptación de los dogmas.</p>
<p> Escuchar <em>De omnibus Dubitandum</em></p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>J.J.R. </strong>Anteriormente,  nos comentabas que estabas en la búsqueda de otorgar más espacio a los  sonidos dentro de tu música. Eso escucho, espero acertar, en tu  magnífico trabajo <em>Fin da terra </em>(2012), donde los paisajes  sonoros recogidos de tu Galicia, viven y suenan intensamente junto con  el material electrónico, descubriéndose en la escucha toda la poética  sonora que llevan implícitos. Coméntanos un poco este disco, publicado  en audiotalaia.net.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>C.S.:</strong> Bueno, el espacio en términos de nichos acústicos intento encontrarlo  en las obras más densas, pero no estás mal encaminado, sólo que en este  trabajo lo intenté de otro modo.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">En <em>Fin da terra </em>me  propuse expresar las emociones que experimenté durante un trabajo de  exploración acústica en la península do Morrazo. Esos ambientes sonoros  me afectaron anímicamente y decidí componer desde el horror vacui.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><em>Fin da terra </em>no  se parece en nada a lo que he trabajado hasta ahora, la materia prima  de esta obra son las grabaciones de campo, mezcladas y aderezadas con  algunos sonidos electrónicos, y pequeños instrumentos a los que coloqué  micrófonos de contacto para extraer sus resonancias internas, es decir,  su auralidad inaudita.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>J.J.R.: </strong>Carlos, el mes pasado se celebró en Caracas el XVIII Festival Latinoamericano de Música, y en él se presentó <em>Argumento Sonoro</em>, pieza realizada el pasado año. Podrías hablarnos algo de ella.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>C.S.: </strong>Esta obra pertenece a la serie <em>O tempo del desengano</em>, un grupo de piezas que realicé para el netlabel Exp-Net que lleva Javier Piñango. El caso es que <em>O tempo del desengano</em> corresponde a un cambio en mi metodología de trabajo. Durante muchos  años sinteticé sonido en un modular ARP 2500 (1985-1999) y cuando los  ordenadores se hicieron potentes me pase a trabajar todo con muestras de  sonido que tomaba de cualquier parte, discos, freesound.org,  grabaciones de campo, etc. (2000-2013). Para cada obra reunía unas 2.000  muestras y las procesaba, después eliminaba muchas de ellas hasta  quedarme con aproximadamente 300, y con esa materia prima creaba la  obra. Pero siempre quise volver a la síntesis modular, lamentablemente  no tenía para comprar un sintetizador. En el año 2012 digitalicé un  archivo y pude construir un sintetizador modular, allí cambié totalmente  mi forma de trabajo, pues de años trabajando todo con muestras volví a  sintetizar casi toda la materia prima que utilizo, y ese trabajo  “Argumento Sonoro”, es el resultado de esta transición.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Nunca  me ha interesado el código, aunque ahora estoy utilizando códigos de  supercollider para generar sonidos que proceso a través del sintetizador  modular. Utilizo la versatilidad que da la axialidad del ratón  (MouseX.kr, MouseY.kr) pero en realidad el ordenador es otro módulo más.  Siempre he tenido la necesidad de estar escuchando lo que trabajo en  tiempo real, de alguna forma engendrar todo desde el propio sonido. No  me vale imaginar un código que pueda generar un sonido en forma  consciente o en forma inesperada, necesito trabajar inmerso en la  escuchar.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Otra  cosa que puedo destacar es que intento escribir un texto que  complemente cada pieza. Este trabajo de escritura es posterior a la  composición. Y más que conexión con la pieza, estos textos tienen  relación con lo que ronda mi cabeza en ese momento de agotamiento  sonoro. Por ejemplo, para esa obra escribí este texto:</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">“Durante  nuestro desarrollo en el útero, vamos despertando paulatinamente de la  oscuridad y el silencio absoluto del universo al sonido de la  existencia.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Después,  al nacer, se inicia otro proceso que nos despierta del vacío errático  de la inconsciencia, a la resonante lucidez de la consciencia. Este  proceso es inagotable y sorprendente, pues siempre es posible un más  allá para la consciencia. Al escuchar nuestro pasado, descubrimos que  cuando creíamos estar despiertos en realidad nos quedaba mucho por  comprender, tal como vivimos ahora mismo, sabiendo que existe otro nivel  de consciencia estética por alcanzar.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Sin  embargo, esas posibilidades de la conciencia estética son anuladas por  la obsesión primitiva de acumular materia, un absurdo desperdicio vital  tomando en cuenta nuestra efímera y única oportunidad en el tiempo del  universo.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">Es  responsabilidad del creador asumir un vehemente proceso reflexivo que  le permita interpretar la realidad. Un derrotero que tendremos que  descubrir luchando por establecer discursos estéticos y epistemológicos  que generen conciencia, y que a su vez no pretendan crear dogmas ni  verdades absolutas, sino que por el contrario generen dudas e  inconformidad en torno a su veracidad”.</p>
<p style="text-align: justify;"> Escuchar <em>Argumento Sonoro</em></p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>J.J.R.: </strong>Gracias Carlos por la entrevista, y permitirnos entrar en tu mundo sonoro.</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;"><strong>C.S.:</strong> Gracias Juan José por la lucidez de tus preguntas, y sobre todo por el  trabajo que realizáis en esta extraordinaria revista. Os felicito con  admiración.</p>
<div>
<p>&nbsp;</p>
<div>‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾<br />
<strong>Notas</strong>&nbsp;</p>
<div>
<p><span style="font-size: x-small;">[1] Realizó sus estudios de Composición en el Conservatorio José Ángel Lamas de Caracas. Composición electroacústica en CMSB Caracas y LIEM Madrid. Etnomusicólogo en FUNDEF.</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size: x-small;">[2] Como corresponde a la sección El resonador, donde publicamos para su escucha en streaming.</span></p>
<p><span style="font-size: x-small;"><br />
</span></p>
</div>
</div>
</div>
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