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	<title>Sul Ponticello &#187; Videojuegos</title>
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		<title>El medio no es el mensaje</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jul 2015 10:03:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Durán-Loriga</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tocando a rebato]]></category>
		<category><![CDATA[Gestión cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Orquesta]]></category>
		<category><![CDATA[Política cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Publicidad]]></category>
		<category><![CDATA[Videojuegos]]></category>

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		<description><![CDATA[Vivimos bajo la maldición de la frase de McLuhan: el medio es el mensaje. Un cambio de perspectiva brillante en su momento, pero que asumido hasta sus últimas consecuencias está generando monstruos; en lo que nos ocupa, programaciones monstruosas. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-full wp-image-6713" title="018_tocando-a-rebato2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2015/07/018_tocando-a-rebato2.jpg" alt="" width="620" height="300" /></p>
<p style="text-align: justify;">Vivimos bajo la maldición de la frase de McLuhan: <em>el medio es el mensaje</em>. Un cambio de perspectiva brillante en su momento, pero que asumido hasta sus últimas consecuencias está generando monstruos; en lo que nos ocupa, programaciones monstruosas. Es necesario que se retome el control, que la música no pierda el protagonismo en festivales y temporadas a favor de fantasmadas publicitarias. Me explico.</p>
<p style="text-align: justify;">Al hilo de mi anterior <a href="http://3epoca.sulponticello.com/cuento-triste-de-la-alhambra/#.VZQmJO3tmko" target="_blank">artículo</a> en esta sección me ha llegado algún comentario con consideraciones a tener en cuenta, y alguna me ha llamado la atención. Según me comentan, la financiación pública de los eventos musicales se ha recortado de manera notable a causa de la crisis. Bueno, a causa de la crisis o aprovechándola, según se quiera ver. En consecuencia su pervivencia depende, ahora más que nunca, de la taquilla, de que se haga caja, de conseguir llenar a toda costa. Mi interlocutor hacía hincapié en que la programación de música contemporánea puede poner en riesgo la recaudación, y dar al traste con todo el proyecto. ¡Qué peligro, sin duda! Pero bajo esa amenaza se pone en peligro el sentido de lo que debe ser la oferta cultural realizada desde las instituciones públicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Aceptemos -aunque casos se han visto- que los conciertos de música de nuestro tiempo no favorecen que el publico acuda en masa, deseoso de comprar entradas y abonos, y permita que duerma sin temor el organizador de eventos culturales, seguro de su cuenta de resultados. Pero es que no se trata de eso, sino de construir una programación juiciosa. ¿Cómo es posible que haya temporadas privadas más integradoras del repertorio contemporáneo que muchas que dependen de las arcas públicas? Pongo por caso <a href="http://www.ibermusica.es/index.php" target="_blank">Ibermúsica</a>, que acoge repertorio de la segunda mitad del XX, y no precisamente a Pärt o Glass, rancios comodines a los que nuestra Orquesta Nacional ha dado <a href="http://ocne.mcu.es/programacion/temporada-actual/conciertos-extraordinarios/detalle-de-concierto/content/revoluciones-conciertos-extraordinarios-carta-blanca-a-arvo-paert/" target="_blank">carta blanca</a>, y uno tras otro, oiga… U otros inventos creativos que miedo dan y que se verán más adelante.</p>
<p style="text-align: justify;">La obsesión por vender a toda costa propicia el uso de la publicidad con una intensidad nunca vista en estos lares. Oigo cuñas radiofónicas, veo anuncios en el Metro; nada que objetar, salvo que parece que ni el programa, ni los intérpretes son suficiente reclamo, son ocultados. Hay que vender un nuevo producto, ser agresivos, que no parezca que se quiere llevar al público a un concierto al uso, sino a un acto transgresor. Así los publicistas, los gerentes de las orquestas, se devanan los sesos para resultar creativos. La OCNE, en la temporada pasada, se inventó unas <em>revoluciones</em> inexistentes: la programación amparada en tal rótulo resultó más contrarrevolucionaria que otra cosa. Ahora atacan con “<em>Malditos</em>”, y nos encontramos unos carteles que rezan “<em>maldito Mozart</em>”. ¡Caramba, qué provocación! ¿Pero a quién se quiere engañar? ¿Va el público joven, al que se supone que se pretende cautivar, a identificar a Mozart con un roedor de dibujos animados? Ni pelucas empolvadas y puñetas, ni esto. Me pregunto si llaman también <em>maldito </em>al compositor estonio antes citado; quizás al impulsor del minimalismo sacro le cueste entenderlo.</p>
<p style="text-align: justify;">En definitiva, ¿qué se busca? ¿Que las orquestas y festivales sean un instrumento cultural insertado en la sociedad de su tiempo, o convertirlas en algo casi oculto bajo un reclamo publicitario que se convierte en la marca? ¿Se favorece la creación de un público informado que seleccione entre una paleta de opciones diversas lo que prefiere escuchar, o se prefiere el que acude, en rebaño, a por una sobredosis de sinfonías de Chaikosvky, como se ha visto esta primavera? Por supuesto poner la cultura al servicio de la mercadotecnia no es algo que aqueje a la música de manera exclusiva. Resulta reveladora la <a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2015/06/01/actualidad/1433183666_172483.html" target="_blank">entrevista</a> a Guillermo Solana -director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza- publicada recientemente por <em>El País</em>. El titular es lapidario: “El gran público solo quiere ver lo que conoce y conoce cuatro cosas”. Cierto; aplíquese a lo que el público quiere oír. ¿Cuándo se entenderá que defender la cultura no consiste en alimentar eso precisamente, sino en ofrecer una mayor variedad? Que no puede faltar lo actual, como ya comenté respecto al Festival de Granada, y no me refiero a los sucedáneos de músicas pretéritas: Orff, Piazzolla o los minimalistas antes citados. Claro que se puede innovar en la forma de atraer al público. Véase el éxito enorme del ciclo <a href="http://www.cndm.mcu.es/es/noticias/ciclo-bach-vermut" target="_blank">Bach-Vermut</a>, que organiza el CNDM, que ha sabido crear un público para los conciertos de órgano y poner en relieve el estupendo instrumento de que dispone el Auditorio Nacional de Madrid. Pero no se engaña, la música no se esconde, es la obra de Bach lo que se va a escuchar en un ambiente relajado.</p>
<p style="text-align: justify;">Ejemplo de lo contrario lo tenemos en el concierto que la OCNE anuncia para su próxima temporada: <em>Video Games Live</em>. No se sabe nada del contenido musical, lo que antaño se llamaba “obras”. Sí que interviene la Orquesta y Coro Nacionales de España, bajo la batuta de Emmanuel Fratianni. Su contenido se “explica” con el siguiente texto en <em>spanglish</em>:</p>
<p style="padding-left: 30px; text-align: justify;">VGL es el poder e intensidad de una orquesta sinfónica mezclada con la emoción y la energía de un concierto de pop y la tecnología e interactividad de un videojuego, todo ello completamente sincronizado con sorprendentes efectos visuales y clips de tus juegos preferidos. Este evento te permitirá disfrutar con tu familia o amigos, seas o no jugador, de la pasión de los éxitos de venta más recientes o de la emoción de recordar los clásicos con los que creciste. El preshow incluye diversos concursos y sorpresas y para completar una experiencia redonda. Are you ready to play?</p>
<p style="text-align: justify;">I’m not.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
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		<title>PA-NO-RA-MA</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Feb 2014 00:17:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Hernández Nieto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prisma]]></category>
		<category><![CDATA[Danza]]></category>
		<category><![CDATA[Instalación]]></category>
		<category><![CDATA[Música pop]]></category>
		<category><![CDATA[Puesta en escena]]></category>
		<category><![CDATA[Videojuegos]]></category>

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		<description><![CDATA[Decouflé, sin perder el humor y la poesía,  revisita sus coreografías en un intento de rejuvenecerlas y vigorizarlas mediante un nuevo y joven elenco cuya diversidad le obliga a repensarlas desde la música que uso en su momento.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_924" class="wp-caption aligncenter" style="width: 630px"><img class="size-full wp-image-924" title="002_prisma-panorama2" src="http://3epoca.sulponticello.com/wp-content/uploads/2014/01/002_prisma-panorama2.jpg" alt="" width="620" height="300" /><p class="wp-caption-text">Foto: Christian Berthelot</p></div>
<p style="text-align: justify;">“Todo es cuerpo, todo es música” es lo primero que se le viene a uno a la cabeza cuando está viendo <em><a href="http://www.cie-dca.com/performance/panorama/fr" target="_blank">Panorama</a></em> de la <a href="http://www.cie-dca.com/" target="_blank">Compañía DCA</a>, es decir, el nuevo espectáculo de Decouflé en los Teatros del Canal dentro de la <a href="http://www.madrid.org/fo/2013-2014/es/index.html" target="_blank">XXXI edición del Festival de Otoño a Primavera de la Comunidad de Madrid</a>. Espectáculo en el que revisita algunas o partes de sus piezas danzísticas para un nuevo y joven elenco. Tan joven que sus componentes ni si quiera habían nacido cuando se estrenaron algunas de ellas o simplemente eran unos críos para interesarse por ellos y tratar de conocerlas. Pero el tiempo ha pasado. Los niños han crecido. Se han hecho grandes. Y aquí están para darles fuerza, vigor. Rejuvenecerlas, corporalmente, lo que no ha sucedido con la revisión y actualización del vestuario que en ciertos momentos parece caduco, pasado de moda, sin gusto para el gusto actual aunque hiciera estragos o fuera <em>à</em> <em>la mode</em> en los ochenta. Un pecado menor en esta <em>panorámica</em> del trabajo de su coreógrafo.</p>
<p style="text-align: center;">[There is a video that cannot be displayed in this feed. <a href="https://3epoca.sulponticello.com/pa-no-ra-ma/">Visit the blog entry to see the video.]</a></p>
<p style="text-align: justify;">Lo verdaderamente interesante es cómo el trabajo construye una historia. La historia de una <em>troupe </em>que se imagina itinerante. Nada concreto sucede en el escenario. El hilo narrativo se antoja mínimo. Pero sí acumula anécdotas y estímulos, tal vez, la causa de que haya dicho poco o nada a críticos como <a href="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/01/17/madrid/1389994601_432270.html" target="_blank">Roger Salas</a>. No porque no tenga números destacables, sino por la sensación de ¿qué cuenta?, ¿para qué? y ¿qué aporta? flotan en el aire. A la vez que el público, entre el que se encontraban varios niños, disfrutaba con los distintos números, tal vez, ingenuos y de corte infantil. De hecho no faltan en el espectáculo las referencias a los videojuegos y sus inverosímiles personajes. Y, en una de sus piezas, suena la típica música del <em>slapstick</em> que suele acompañar a los dibujos animados en el que unos personajes persiguen a otros y en su huida se chocan o se dan con todo lo que se les pone por delante. Así que el crítico, y los que le siguen o comparten su visión del asunto, se muestran fríos en el aplauso. Mientras, el resto del público se divierte, aplaude de forma espontánea a lo largo del espectáculo y, por supuesto, hace salir a escena varias veces a estos bailarines que saben bailar, cantar y actuar de una forma cercana a ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, otra mirada es posible sobre el espectáculo. A saber. Que todo ruido es música bailable, hasta el silencio o hasta el ritmo de la voz que cuenta una historia. Y todo es cuerpo que baila, se mueve en el espacio con un ritmo, una dinámica, en una sucesión de gestos. Incluidas las manos que se usan para contarnos una historia de sombras chinescas y que posteriormente se convertirán en la sombra que hacen las bailarinas al bailar. Ampliación de unos límites que se dirá ya han hecho, mostrado y conseguido muchos otros antes que Decouflé. Pero que él se empeña en popularizarlos de una forma sensual e intuitiva para el público. Lejos de la abstracción y reflexión a la que se someten voluntariamente las academias y la crítica. Color y banalidad que lo hacen fácil y accesible. Y, también, alegre para el que lo vea y lo escuche a poco que se deje llevar por el juego. Una fuerza que ya se creía perdida en los tiempos que nos han tocado vivir, con tanto aguafiestas suelto, y que este espectáculo recuerda que se encuentra en el humor y, por supuesto, en la belleza de la poesía.</p>
<p style="text-align: justify;">Un estado de las cosas que no solo afecta a Decouflé, sino a sus <em>compositores</em> habituales. Sospechosos por moverse entre el pop, la electrónica y la música experimental sin que, al menos públicamente, se les vea mal parados en sus ánimos. Creadores de una banda sonora <em>panorámica</em> de ritmos populares, aunque sean composiciones propias no excesivamente conocidas, al menos en España, pero que suenan a cercanas, propias de nadie, pertenecientes al común. Compositores que incluyen a <a href="http://www.discogs.com/artist/5111-Karl-Biscuit" target="_blank">Karl Biscuit</a>, <a href="http://www.musicme.com/#/Hugues-De-Courson/" target="_blank">Hugues De Courson,</a> <a href="http://www.clairediterzi.fr/" target="_blank">Claire Diterzi</a>, <a href="https://myspace.com/lecompasdansloeil" target="_blank">Sébastien Libolt &amp; la Trabant</a>, <a href="http://www.cie-dca.com/compagnie/bio/parazite_systeme_sonore/fr" target="_blank">Parazite Système Sonore</a> (Marc Caro, Joëlle Colombeau, Spot Phélizon) y <a href="http://www.discogs.com/artist/180279-Joseph-Racaille" target="_blank">Joseph Racaille</a>. Cercanos, algunos de ellos, a la instalación sonora y a la música melancólica o <em>new age</em> similar a la que acompañaba a muchas bandas sonoras de películas indies y, en la actualidad, a grandes <em>blockbusters</em> que se hacen pasar por alternativos. Ahora que ya todo es música o al menos se acompaña de ella.</p>
<p style="text-align: justify;">Se trata pues de un espectáculo que practica el <em>pastiche</em> pop sin miedo y lo ofrece y defiende con valentía. Mostrando la diversidad, muy evidente entre sus bailarines y bailarinas, porque es real y lo real está por todos lados. Realidad musical y corporal. Una sana<em> sinvergonzonería</em> que pone cuerpo, música e imágenes a nuestro tiempo, a una manera de ser en el mundo, que empezó allá por los ochenta. Ah, y también pone humor y poesía, aunque ya se ha dicho, hay que recordarlo, porque sin duda son el secreto de su éxito entre un público que sale del teatro feliz y contento, a una calle fría y mojada por la lluvia en la que no es posible bailar ni dar saltos de alegría.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
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