El estreno absoluto de “Brokeback mountain” de Wuorinen y Proulx en el Teatro Real de Madrid plantea interrogantes sobre las intenciones y cómo se plantea la necesidad de fomentar la composición de ópera contemporánea por parte de instituciones públicas y privadas.
El exceso de técnica oculta la falta de poesía del aclamado montaje de “Tristan und Isolde” del director de escena en colaboración con el video artista Bill Viola, que ha importado el Teatro Real de Madrid, en donde se representa bajo la dirección de Marc Poillet y con Violeta Urmana como Isolda todos los días que se ha programado.