Muere Mortier cuando apenas se han visto la mitad de las representaciones previstas del Alceste de Glück, dirigido musicalmente por Ivor Bolton y escenicamente por Krzysztof Warlikowski, típico espectáculo mortiertiano.
El estreno absoluto de “Brokeback mountain” de Wuorinen y Proulx en el Teatro Real de Madrid plantea interrogantes sobre las intenciones y cómo se plantea la necesidad de fomentar la composición de ópera contemporánea por parte de instituciones públicas y privadas.
Decouflé, sin perder el humor y la poesía, revisita sus coreografías en un intento de rejuvenecerlas y vigorizarlas mediante un nuevo y joven elenco cuya diversidad le obliga a repensarlas desde la música que uso en su momento.
El exceso de técnica oculta la falta de poesía del aclamado montaje de “Tristan und Isolde” del director de escena en colaboración con el video artista Bill Viola, que ha importado el Teatro Real de Madrid, en donde se representa bajo la dirección de Marc Poillet y con Violeta Urmana como Isolda todos los días que se ha programado.
La calidad y la poesía de las coreografías “Perro” y “Cabeza”, presentadas por el excelente bailarín y coreógrafo Daniel Abreu en La Cuarta Pared hablan al público de su presente.